Sin «contención» los abusos policíacos en Tijuana

El hombre ´´se muere´´ por denunciar pero teme que lo maten.

Se trata de otra denuncia de abuso policíaco. En esta ocasión se metieron hasta el baño, 

robaron pertenencias, miles de dólares y otro tanto en pesos.

Los señalados son un grupo de policías municipales de Tijuana.

Llegaron uniformados y casi todos encapuchados en al menos tres patrullas. 

Con una barra metálica forzaron la entrada y encañonaron a  los residentes.

A diferencia de lo ocurrido en otro incidente similar, no hubo videograbación.

 Ese fue  denunciado días atrás y ocurrió presuntamente el 3 de febrero en 

la colonia Camino Verde. Se robaron 80 mil pesos, según le declararon los afectados al reportero Eduardo Andrade del semanario Zeta.

En una muestra de extraordinario v

alor y confianza en la ley, en ese caso de una familia indígena, lo denunciaron en Sindicatura municipal. 

Ayuda mucho que las cámaras de vigilancia captaron la llegada de los policías de Tijuana. Al menos para la denuncia porque hasta donde sé, no ha habido acciones del

Ayuntamiento que encabeza Monserrat Caballero ni de la Secretaría de Seguridad que dirige Fernando Sánchez.

Pero las víctimas en la otra colonia que relataron con detalle y mostraron las huellas que dejó el allanamiento policial en su vivienda

no tienen más que su palabra.

Les preocupa que así como se metieron una vez, lo vuelvan a hacer y los maten por abrir la boca.

En el mejor de los casos sería su dicho contra el de una decena de oficiales incluida al menos una mujer policía.

Lo peor es que no es la primera vez que alguien denuncia este tipo de atropellos de las autoridades y lamentablemente es muy probable que no sea la última.

Ya antes algunos ciudadanos denunciaron acciones ilegales de los que juraron guardar la ley.

Durante la administración del mini gobierno de Jaime Bonilla sus agentes fueron acusados de varias ilegalidades

como éstas sin que se actuara contra ellos. En viviendas o en comercios.

Se identificó como modus operandi que los policías dañaban las cámaras de vigilancia y se robaban hasta los aparatos donde 

se guardaba la videograbación.

Si le faltan datos a esta columna es porque las víctimas no quieren que se publique ningún detalle del robo que los exponga a que regresen los policías a vengarse.

Ante el terror que sembraron las autoridades, uno de ellos dijo que solo testificaría una vez que vea garantías de que no habrá represalias 

Así es muy probable que no sean los últimos aún cuando los gobiernos nos hablen de reducción o ´´contención» de homicidios y otros delitos.

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