Arizona quiere desalinizar Agua del Mar de Cortés en Baja California para aliviar su sequía
Por Mackenzie Elmer y Vicente Calderón.
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Empresas de desalinización están proponiendo nuevas formas de extraer agua del Mar de Cortés de Baja California para enfrentar la sequía de Arizona, que enfrenta masivos recortes a su principal fuente de abastecimiento, el Río Colorado.
EPCOR Water Innovation Partners, una empresa canadiense, y Acciona, una empresa española, presentaron a la Autoridad de Financiamiento de Infraestructura Hídrica de Arizona (WIFA, por sus siglas en inglés) dos proyectos diferentes con el mismo fin : Extraer la sal del agua de mar para producir agua dulce. Ambas empresas quieren mantener esa agua dulce en México, y a cambio, la inversión de Arizona le otorgaría al estado el derecho de quedarse con más agua del Río Colorado, tomando una parte de la cuota de México.
Se llama intercambio de “agua en papel”, similar al canje de agua que la Autoridad de Agua del Condado de San Diego está gestionando con su costosa agua desalinizada que genera en la planta de Carlsbad, California. San Diego está en pláticas con inversionistas en Arizona y Nevada sobre pagar por esa agua para que esos estados tomen más del río.
La desalinizadora que propone EPCOR sería enorme, del doble del tamaño de la planta más grande de su tipo. La empresa quiere construir dicha instalación ya sea en San Felipe o más cerca de la frontera entre EE.UU. y México, junto a la planta de energía geotérmica en Baja California. De cualquier manera, la desaladora sería lo suficientemente grande para extraer 1.2 mil millones de galones de agua de mar diariamente del Golfo de California para producir 446 millones de galones de agua “de la misma o mejor calidad que el agua del Río Colorado”, según documentos de EPCOR.
Eso equivaldría a un tercio de lo que México recibe cada año del Río Colorado, que sirve como la principal fuente de agua para la industria agrícola de Mexicali y las zonas urbanas desde Tijuana hasta Ensenada.
EPCOR afirma que la planta podría alimentarse principalmente con recursos renovables, como energía geotérmica proveniente de la Central de Cerro Prieto, instalación ubicada a las afueras de Mexicali. La empresa sugiere que se podría construir infraestructura solar de manera complementaria.
Construir y operar plantas desalinizadoras es muy costoso debido a las enormes cantidades de energía necesarias para eliminar la sal.
EPCOR opina que su enfoque sería muy eficiente y generaría un mínimo de emisiones contaminantes ya que dependería de energía geotérmica en lugar de combustibles fósiles convencionales.
EPCOR se negó a comentar para este reportaje.
La planta desalinizadora de Acciona no sería tan grande. El proyecto produciría hasta 312 millones de galones al día y dependería del mismo acuerdo de intercambio internacional entre EE.UU. y México que el de EPCOR. Acciona también quiere reciclar agua en Tijuana y Denver, Colorado, para ayudar a reducir la demanda de esas ciudades sobre el río a cambio de que a Arizona le den más agua.
La propuesta de la empresa española es mucho menos específica que la de EPCOR, pero su plan básico sería ubicar la planta en algún punto de la costa norte o este del Mar de Cortés, en el estado mexicano de Sonora. Esa empresa también se negó a comentar para este reportaje.
El estado de Arizona es el que más suministros de agua del Río Colorado podría perder bajo un plan federal para hacer frente a los niveles extraordinariamente bajos del río. En previsión de ese escenario, la legislatura de Arizona otorgó mil millones de dólares a la Autoridad de Financiamiento de Infraestructura Hídrica de Arizona (WIFA, por sus siglas en inglés) en 2022, para impulsar proyectos que pudieran generar agua nueva.
“Estos proyectos están en una etapa muy conceptual… no hay nada construido todavía”, dijo Ben Alteneder, subdirector de asuntos externos de la Autoridad de Financiamiento de Infraestructura Hídrica de Arizona. “Estamos haciendo todas las preguntas difíciles que la gente en México estaría haciendo.”
En una entrevista realizada en julio, Alteneder dijo que WIFA conversaría con representantes en México sobre los proyectos propuestos en los próximos meses.
“Podría haber oportunidades para trabajar juntos y tratar de resolver tanto sus problemas como los de Arizona”, afirmó.
La desalación en el Mar de Cortés suele ser polémica
Ninguna de las dos ideas ha recibido mucha atención por parte de la prensa mexicana hasta ahora. Pero proyectos similares han enfrentado mucho rechazo en el pasado.
Una razón es que a los mexicanos no les agradó que agua producida en México fuera enviada a Estados Unidos.
Hace dos años, el estado de Arizona y una empresa israelí llamada IDE Technologies desecharon planes para construir una planta desalinizadora de 5,500 millones de dólares que extraería agua del mismo mar desde las costas del estado de Sonora. (IDE también opera la planta desalinizadora de Carlsbad). Solo que ese proyecto habría transportado agua de mar tratada a través de una tubería de 200 millas desde Sonora hasta Phoenix, Arizona.
El gobernador del estado de Sonora frenó la idea.
“Mi primera reacción fue: se van a llevar el agua y nos van a dejar con el problema”, dijo en 2023 el gobernador Alfonso Durazo.
Las dos nuevas propuestas evitan ese problema al mantener el agua desalinizada en México. En cambio, se le permitiría a Arizona extraer más agua del Río Colorado de la que le corresponde actualmente bajo acuerdos hechos hace décadas. Arizona es el primero en la fila para asumir recortes en sus entregas de agua del río durante sequías extremas, que es lo que ocurre actualmente.
Bajo un acuerdo entre California, Arizona y Nevada aceptaron ceder un tercio de su suministro normal. El gobierno federal quiere que esos estados reduzcan su uso en 3 millones de acres-pie cada año para 2036. (Un acre-pie es suficiente agua para llenar un acre de tierra, a una profundidad de un pie).
Eso equivaldría a casi 1 millón de acres-pie en pérdidas de agua para Arizona.
La otra razón es que muchas partes del Mar de Cortés, también conocido como Golfo de California, y sus 244 islas son áreas naturales protegidas. Apodado el “Acuario del Mundo”, es hogar de más de 890 especies de peces y 695 especies de plantas, según la UNESCO. Sempra, una empresa de gas natural, canceló recientemente una terminal de exportación de gas natural licuado en el golfo tras el rechazo público, según reportó el San Diego Union-Tribune.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien es científica climática, reconoció el valor natural único del golfo.
“El Golfo de California es muy sensible y tiene una enorme biodiversidad. Entonces, habría que determinar qué hacer con la sal en el caso de esta propuesta. La sal se puede procesar y también se puede vender; tiene diferentes usos, no solo alimenticios”, dijo Sheinbaum, refiriéndose a la salmuera que queda como residuo cuando el agua de mar se convierte en agua dulce.
Agregó que sería necesario realizar estudios ambientales para determinar si es buena idea.
Se necesita un nuevo acuerdo de tratado para que esto suceda
San Diego está intentando trabajar con el gobierno federal de EE.UU. para que los estados puedan vender agua a través de las fronteras estatales. Vender agua a través de fronteras internacionales es un asunto completamente distinto.
Ambos países deben ponerse de acuerdo para que esto suceda.
EPCOR reconoce en su propuesta que llevar a cabo su proyecto depende de que EE.UU. y México acuerden intercambiar agua del Río Colorado por agua desalinizada bajo un nuevo acuerdo internacional llamado Acta o Minuta.
El Acta 323, firmada por ambos países en 2017, sentó parte de las bases al permitir que México almacenara una porción de su cuota del río en el Lago Mead, en la Presa Hoover. El Lago Mead funciona como una especie de cuenta de ahorros del Río Colorado, y quienes almacenan agua allí podrían recuperarla eventualmente.
Quienes tienen ese tipo de cuenta de ahorros (el Distrito Metropolitano de Agua del Sur de California, en Los Ángeles, es un ejemplo) podrían realizar este tipo de intercambios de agua, sugieren las empresas proponentes.
La Comisión Internacional de Límites y Aguas, o IBWC (por sus siglas en inglés), que tiene en México una agencia hermana idéntica llamada CILA, sería la encargada de negociar un nuevo acuerdo que haga posibles estos intercambios de agua a través de fronteras nacionales. Frank Fisher, vocero de la IBWC, dijo que es “demasiado pronto para saber si habrá o cuándo habrá” conversaciones al respecto.
“El cronograma para desarrollar una nueva Acta dependería del cronograma para identificar un proyecto específico que ambos gobiernos quieran implementar”, dijo Fisher en una respuesta enviada por correo.













