Día internacional de acceso a la información

El Día Internacional para el Acceso Universal a la Información, coincide con el Día Mundial de las Noticias y tres organizaciones del ámbito informativo publicaron un ensayo conjunto que plantea una paradoja: hay más información que nunca, pero las personas tienen dificultades para saber qué es cierto.

El texto, titulado “El dividendo de la integridad informacional: El valor de saber”, está firmado por David Walmsley, presidente del Foro Mundial de Editores y redactor jefe de The Globe and Mail; Mariya Gabriel, subdirectora general de Comunicación e Información de la UNESCO; y Liz Corbin, directora de Noticias de la Unión Europea de Radiodifusión.

“No nos falta información. Nunca hemos tenido tanta”, escriben los autores. “Sin embargo, en todo el mundo, las personas luchan por responder a las preguntas más simples: ¿Qué ocurrió realmente? ¿Quién decidió qué? ¿Es cierto?”.

Cifras citadas en el ensayo

Según el documento, Access Now y la coalición #KeepItOn registraron 313 cortes de internet en 52 países en 2025, “la cifra más alta jamás registrada”.

En cuanto a la legislación, una encuesta de la UNESCO de 2025 indica que 141 países cuentan con garantías legales de acceso a la información. Sin embargo, los autores subrayan que “la adopción no equivale a la implementación”: 51 de los países encuestados no pudieron aportar datos sobre gestión de registros, pese a haber declarado contar con sistemas o procedimientos establecidos.

Una prueba realizada por la UNESCO y el Centre for Law and Democracy lo confirma. A partir de 146 solicitudes idénticas presentadas en 76 países, el 38 % no recibió una respuesta sustantiva, solo el 42 % derivó en divulgación completa y el tiempo promedio de respuesta fue de 22 días. Según el texto, este año se repetirá un ejercicio similar para medir posibles cambios.

Órganos de supervisión y costo de la desinformación

El ensayo señala que los órganos reguladores de acceso a la información “se ven limitados por mandatos débiles, nombramientos tardíos, recortes presupuestarios, injerencia política, restricciones a sus facultades y ataques a su independencia”.

Además, atribuye a la UNESCO la estimación de que los casos individuales de desinformación pueden generar costos económicos y sociales de entre 350.000 y 510.000 millones de dólares al año. Para los autores, la desinformación “es un riesgo de gobernanza, un pasivo económico y una amenaza directa a la capacidad de las personas para tomar decisiones informadas”. Cabe precisar que se trata de una estimación de la propia UNESCO, y que el ensayo no detalla su metodología.

Tres llamados

Los firmantes piden que los gobiernos “hagan cumplir las leyes de acceso a la información y protejan la supervisión independiente”; que las plataformas “asuman plena responsabilidad por los espacios informativos que crean, en total conformidad con el derecho internacional de los derechos humanos”; y que las organizaciones mediáticas “elijan siempre el rigor por encima del alcance”.

También reclaman inversión renovada en periodismo de interés público, verificación de datos, alfabetización mediática y colaboración transfronteriza. “El dividendo de la integridad es real”, concluyen, “pero solo se paga cuando todos cumplimos con nuestra parte”.

En la elaboración de esta nota se utilizaron herramientas de inteligencia artificial y posteriormente fue revisada por el equipo humano de Tijuanapress.com

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