UNESCO, sobre la seguridad de corresponsales extranjeros

Foto: Tijuanapress.com

El entorno y la naturaleza del trabajo de los corresponsales extranjeros ha cambiado significativamente en los últimos años bajo la influencia de la revolución digital, la cual también les permitió llegar a un público más amplio que nunca. Hoy en día, los corresponsales extranjeros son cada vez más diversos, con más mujeres y más periodistas locales y autónomos. Si bien históricamente se pensó que los corresponsales extranjeros eran extranjeros que informaban a audiencias extranjeras, cada vez son más los periodistas locales que trabajan para los medios externos.

Como muchos de sus colegas periodistas, los corresponsales extranjeros se ven afectados por la creciente hostilidad y violencia hacia la prensa, incluida la violencia de género y el acoso contra mujeres periodistas, así como los asesinatos. También enfrentan amenazas específicas y una forma particular de hostilidad política, ya que en ocasiones se les tilda de agentes extranjeros que difunden desinformación o de amenazas a la seguridad nacional. En algunos países, se les impide obtener acreditación o visas, e incluso pueden ser expulsados para que desistan de hacer seguimiento e informar sobre elecciones, protestas públicas y conflictos políticas y sociales. Este tipo de medidas fueron particularmente notorias durante la crisis del COVID-19.

Al presentar el informe, el Subdirector General de Comunicación e Información de la UNESCO, Tawfik Jelassi, destacó el papel fundamental que desempeñan los corresponsales extranjeros en la defensa de la pluralidad de los medios de comunicación:

“Los corresponsales extranjeros, a través de sus investigaciones y reportajes transfronterizos, aseguran que una diversidad de voces y temas se reflejen en las noticias. De este modo, contribuyen a la pluralidad de los medios de comunicación, consagrada en la Declaración de Windhoek de 1991 y en la Declaración de Windhoek + 30, la cual fue aprobada a principios de este año con motivo de su 30º aniversario. Hago un llamado a todas las partes interesadas concernidas para que renueven su compromiso con la seguridad de los corresponsales extranjeros y de cada trabajador de los medios de comunicación”, dijo Jelassi.

En su reflexión a este respecto, William Horsley, Director Internacional del Centro para la Libertad de los Medios de la Universidad de Sheffield y coautor de este informe, manifestó:

“Las amenazas que enfrentan los periodistas que informan a través de las fronteras internacionales representan un desafío existencial al derecho de las personas a vivir en sociedades libres y democráticas. Las autoridades estatales, los legisladores y los actores de la sociedad civil a nivel mundial deben garantizar que las infracciones a la normativa internacional que protege la seguridad y el trabajo de los periodistas tengan consecuencias en la vida real. Ésta es una de las tareas más urgentes de nuestro tiempo”, expresó Horsley.

El informe también destaca la contribución de los corresponsales extranjeros a las investigaciones transnacionales sobre crimen, corrupción e injusticia a través de colaboraciones transfronterizas, como los Panamá Papers de 2016. 

Meera Selva, subdirectora del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo de la Universidad de Oxford y coautora del informe destacó esta contribución:

Gran parte del periodismo con mayor impacto de los últimos años ha trascendido las fronteras. Los periodistas expusieron operaciones de vigilancia internacional, cárteles de droga con alcance global y corrupción transfronteriza. Dado que el crimen organizado y las redes de corrupción operan con poca consideración de las fronteras nacionales, los periodistas que buscan una historia en una jurisdicción pueden enfrentar amenazas mortales desde más allá de sus fronteras”. agregó Selva.

El informe también incluye conjuntos de recomendaciones para las partes interesadas concernidas, como ser la audiencia de las noticias y la sociedad civil, organizaciones de medios y periodistas, además de los Estados. En particular, entre ellos se incluye: la provisión de visas de emergencia para periodistas en grave riesgo, la priorización de la implementación de normativa y estándares internacionales, la revisión y corrección de legislaciones nacionales cuando sea necesario, la eliminación de restricciones sobre la presentación de reportajes e investigaciones que se consideran críticas hacia los gobiernos y la colaboración con los organismos de la ONU y la sociedad civil para desarrollar un seguimiento independiente.

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