EXPEDIENTE CONFIDENCIAL

Comentario editorial.

 

Por Gerardo Fragoso M.

Mexicali, lunes 11 de marzo de 2019.

 

 

Buenos y malos

Fue el pasado jueves cuando Ángel Adrián Germán Payán, que como cantante utiliza el nombre de “Crecer Germán”, fue detenido en Tijuana, mientras se encontraba en una vivienda, donde estaba en posesión de una pistola calibre .25. El lugar, posteriormente, fue identificado como un taller de armas.

Lo del mochiteco no extraña, no puede extrañar, ni sorprender a nadie, cuando era intérprete de corridos “alterados”.

Y cuando uno señala algo así, salen ciertas personas, evidentemente con intereses nada claros, que se rasgan las vestiduras, diciendo que uno no puede, por ningún motivo, relacionar esa música con el crimen, que son “expresiones artísticas” –si, cómo no–, que “no hacen apología del delito” –claaaro–, que estar en contra de esas canciones y sus cantantes es “muestra de censura” –uff–.

Los que dicen eso quieren que se borren las fronteras entre el bien y el mal, que no existan “ni buenos, ni malos, solamente personas”, para construir un mundo que, lógicamente, les conviene solamente a ellos.

Y lo grave es que, al difuminarse el bien y el mal, tenemos a tanto joven desubicado, al que le da igual no estudiar, ni trabajar, o fumar ‘mota’, o meterse ‘un pase’, o andar en malos pasos. Total, si ser malo es igual que ser bueno. Si ser malo es “más divertido”.

Déjeme contarle una historia que sirve como ejemplo: Un chico de 18 años, que viene de Mexicali, me relató como pasa temporadas en Tijuana, haciendo “trabajitos”, como quien se va al valle de Napa a recolectar uvas.

A los 13 ya no quería estudiar, pues pensaba que había un camino más fácil: El que mostraban series como “El Señor de los Cielos” o “Señora Acero”.

Así, desde ese tiempo, se lanzó a Tijuana, sin nada en la bolsa, buscando una “oportunidad”. Y, lógicamente, la encontró.

En esa vida, ha obtenido lo que soñaba al ver esas series de Telemundo: Mujeres hermosas –me relató una fiesta de tres días, donde perdió la cuenta de con cuántas tuvo sexo–, autos de lujo y, por supuesto, armas.

Por eso, lo preocupante es que tantos jóvenes vean lo que pasa en esas series y escuchen lo que se dice en esas canciones, como modelo a seguir.

Cualquiera que sepa tantito de comunicación, conoce bien que, desde cualquier expresión mediática, se puede influir en la mente humana. Quien lo dude, que recuerde a Enrique Peña Nieto, como un garlito de comunicación en el que cayeron 19 millones de mexicanos.

Recuerdo cuando Julián Leyzaola Pérez, en su papel de secretario de Seguridad Pública Municipal en Tijuana, prohibió que se presentaran “Los Tucanes”.

Y luego, cuando en Chihuahua impulsó una ley para prohibir que se reprodujeran corridos “alterados”.

En ambos lados bajó la violencia.

El pasado 25 de febrero, el cabildo de Mexicali aprobó, por unanimidad, prohibir la venta de artículos relacionados con el consumo de drogas –como esas típicas camisetas con la hoja del cannabis–. Eso también es perfecto, porque pareciera que meterse ‘mota’ es una conducta presumible, cuando no, es una adicción, un vicio, algo MALO. Un adolescente de secundaria ve esas playeras y todo el ‘background’ que rodea a la ‘mota’ y le parece un estilo de vida “exitoso”, “triunfador”, cuando es todo lo contrario: esas personas, si no son ricas –en cuyo caso, otros financiaran su vicio toda la vida–, acabarán en la ruina, tal vez viviendo en la calle, porque no habrá dinero que les alcance para su adicción.

Escudándose en la libre expresión, los corridos “alterados” no solamente hacen apología del crimen, sino de un estilo de vida nada positivo: borracheras, sexo ilimitado –por supuesto, en esas canciones no existe el SIDA– y dinero fácil. Ese mensaje llega lo mismo a un adulto de 40 años, que a un niño de 5, porque no hay ninguna traba ¿De verdad esos son los referentes “culturales” que deseamos para las nuevas generaciones?

Culpables son también, por supuesto, madres y padres, que no ponen freno a sus hijas e hijos, para evitar que se sumerjan en tales contenidos. A veces, porque ellos son igualmente consumidores/admiradores de los mismos y de sustancias ilícitas.

Urge que, desde las políticas públicas, se regule. La libre expresión no debe ser coartada, pero no puede ser, tampoco, pretexto para promover las peores conductas, como si fuesen dignas de imitar. Para que este mundo siga funcionando, debe seguir estando claro quiénes son los buenos y quiénes los malos. También debe ser claro qué es lo bueno y qué es lo malo.

Victoria, conversa: Nadie, en su sano juicio, puede creer en la conversión de Victoria Bentley Duarte. Ahora que renunció al PAN, dice que es malo, que será “diputada ciudadana”. Lo mismo dijo antes del PRI, cuando saltó del tricolor al blanquiazul, porque este le ofrecía más. Primero, ser líder burócrata. Luego, diputada local. Todo el coraje de Victoria es que ya no le dejaron reelegirse. Si no, ahí seguiría.  No olvidemos como defendió, de forma más que agresiva, a este gobierno, su Ley del Agua y al PAN, en 2017. Como ciudadanos, seamos inteligentes y no caigamos en su juego.

Comentarios: gerfragoso@gmail.com

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