“QUERÍA ASILO Y SE LO NEGARON”

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Dice la madre del joven que murió tras ser deportado.

 

 

Por Vicente Calderón

Tijuana, miércoles 22 de febrero de 2017.

La Sra. Cristina Valencia estuvo haciendo el pesaroso trámite de reclamar el cuerpo de su hijo, quien cayó desde un puente en Tijuana, aparentemente en un caso de suicidio.

Guadalupe Olivas Valencia falleció tras ser deportado de Estados Unidos en el tercer aniversario de la muerte de su mujer según contó afuera de las oficinas del Servicio Médico Forense de la ciudad fronteriza.

Ella acudió acompañada de otras dos mujeres para recuperar el cadáver de su hijo y darle sepultura.

“Aquí se va a quedar, aquí vivimos nosotros, tenemos más de 30 años aquí. Yo me los traje chiquitos cuando quedé sola”, contó con dificultad mientras se esforzaba por contener el llanto.

Recordó que cuando llegaron a esta frontera ella misma trabajo en el país del norte para sacar adelante a su familia.

“Yo le doy gracias a Estados Unidos porque trabajé años allí y por eso tenemos una casa”, anotó

Aunque dijo que desconocía los motivos que llevaron a Guadalupe Olivas a arrojarse del puente la mañana de este martes, confirmó que cruzó a Estados Unidos el lunes por la noche, pero fue deportado.

“Le negaron el asilo”, dijo a varios medios de comunicación.

Comentó que el domingo ella y su hijo hablaron por última vez pero únicamente se despidió de ella, y no supo de él hasta el martes que se arrojó del puente hacía la canalización del río Tijuana.

Cristina Valencia aseguró que las autoridades le apoyaron para cumplir los requisitos y liberar el cuerpo de Guadalupe.

Olivas Valencia, de arriba de 40 años de edad, se arrojó del puente que conecta la Garita El chaparral con la zona centro de la ciudad el mismo día que fue deportado.

Junto a su cuerpo quedó la bolsa de plástico que las autoridades norteamericanas dan a los deportados para guardar sus pertenencias.

Tras salir de las oficinas del SEMEFO, en la cabina de la camioneta en la que llegaron las tres mujeres se abrazaron tratando de encontrar consuelo.

Luego tuvieron que cruzar la calle para completar los trámites de la funeraria que trasladó el féretro para los posteriores servicios fúnebres.

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