ASTRÓNOMA Y BIÓLOGA GANAN “MUJERES EN LA CIENCIA 2016”

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Recibirán 7 millones de pesos chilenos.

 

Por Comunicado de prensa.

UNESCO.

Jueves 13 de octubre de 2016.

 

 

Luego de un complejo proceso de deliberación en manos de un jurado compuesto por reconocidas personalidades del mundo académico, el premio,que por noveno año se entrega en Chile junto al patrocinio de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt), tiene por objetivo reconocer la excelencia en la investigación de jóvenes científicas, apoyando el talento y aportando a la difusión de la ciencia.

Ambas candidatas, a juicio de la presidenta del jurado, Gloria Montenegro, “demuestran gran pasión por la ciencia y cualidades que las hacen ser merecedoras de reconocimiento, y son, sin duda, extraordinarias exponentes de la ciencia en Chile, con líneas de investigación propias, muy sólidas y con grandes potencialidades”.

En la ceremonia de premiación, realizada el 11 de octubre de 2016 en Santiago de Chile, Cecilia Barbieri, especialista senior de educación de la Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe, destacó el objetivo principal de este premio que es poner de manifiesto la importante contribución de la mujer a la ciencia. “Tenemos la plena convicción de que la labor de las investigadoras recompensadas dejará una huella profunda y constituirá una base sólida para el desarrollo científico en sus respectivas áreas. A la vez, sus esfeurzos hacen camino para otras mujeres de ciencia, como también alientan a niñas y jóvenes a seguir estudios en estas disciplinas”.

Paula Sánchez Sáez, es estudiante del Doctorado en Ciencias con mención en Astronomía de la Universidad de Chile. En su tesis de doctorado está investigando los Núcleos Activos de Galaxias (AGN por su sigla en inglés), agujeros negros con una masa equivalente a varias veces la del sol y que se encuentran activamente succionando materia. Ha mostrado los avances de sus resultados, en conferencias en Alemania y Estados Unidos.

“A partir del año 2014, comencé a trabajar con Paulina Lira (Universidad de Chile) en variabilidad de cuásares o Núcleos Activos de Galaxia (AGN por su sigla en inglés), agujeros negros de decenas, cientos y hasta miles de millones de veces la masa del sol, y que se encuentran activamente succionando materia. Los datos usados provienen de los proyectos “UltraVISTA” (que observa en el rango infrarrojo cercano) y “The QUEST- La Silla AGN variability survey” (que observa en el rango óptico).

Este trabajo se convirtió finalmente en mi tema tesis de doctorado, cuyos objetivos son validar nuestra técnica de selección de AGN basada en su variabilidad, mediante la confirmación espectroscópica de un número significativo de candidatos, y a partir de esto, encontrar poblaciones de AGN perdidas por otras técnicas de selección ópticas.

Otro objetivo es encontrar conexiones entre propiedades físicas, como el tipo AGN, la masa del agujero negro central, la tasa de material atraído, y desplazamiento hacia el rojo con propiedades de variabilidad en nuestra muestra de AGN seleccionados según esta característica. Esto tendrá un impacto en nuestra comprensión aún primitiva de los procesos de acreción que impulsan la variabilidad de AGN. Si podemos establecer una correlación estadística firme entre ciertas propiedades de variabilidad de AGN (por ejemplo, el exceso de varianza) y la masa del agujero negro, seremos capaces de utilizar en el futuro la variabilidad como una herramienta para derivar la masa de los agujeros negros de enormes muestras de objetos, como las que se obtendrán a partir del proyecto Large Synoptic Survey Telescope (LSST)”.

Gabriela Edwards Faret, tecnóloga médica de la Universidad de la Frontera y doctorada en Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile, se ha concentrado en estudiar la función de la célula glial en la regeneración de la médula espinal de la rana Xenopus laevis. Para ello realizó una caracterización histológica de la respuesta al daño, trabajo que actualmente se encuentra en preparación para ser enviado a publicación en los próximos meses.

También ha estudiado la respuesta de la célula troncal neural al daño a la médula para lo cual estableció metodologías de estudio por microscopía de 2-fotones, experimentos que son parte fundamental del trabajo publicado el año pasado en la revista Developmental Biology.

Una tercera parte de su trabajo tiene por objetivo determinar la función de las células gliales para lo cual ha tenido que desarrollar herramientas innovadoras, como la preparación de líneas transgénicas.

“La investigación de mi tesis doctoral está basada en el contexto de la regeneración. A diferencia de los mamíferos, otras especies como los peces y anfibios poseen una asombrosa capacidad de regenerar diversos órganos y tejidos. De forma interesante, la rana africana Xenopus laevis, durante sus estadios larvales presenta una alta capacidad de regenerar la médula espinal, pero conforme pasa su metamorfosis y se transforma en una rana juvenil, pierde por completo esta capacidad. Este paradigma de regeneración convierte a Xenopus en un modelo único para realizar estudios comparativos de los mecanismos celulares y moleculares de la regeneración.

La lesión de la médula espinal afecta a millones de personas en el mundo, y puede causar una paraplejia o cuadriplejia. En mamíferos, incluidos nosotros los humanos, no somos capaces de regenerar nuestro sistema nervioso central. Lo que ocurre en respuesta a una lesión es una fuerte reacción inmune asociada a la respuesta de las células gliales conocidas como glía tipo radial residentes de la médula espinal (positivas para la proteína glial fibrilar ácida o GFAP) las cuales actúan como progenitores, pero se diferencian solo a astrocitos y no a neuronas. Estos astrocitos (positivos para GFAP, pero con morfología diferente), migran al sitio de la lesión y son los responsables de formar la cicatriz glial que es inhibitoria para el crecimiento axonal a través de la lesión.

En base a estos antecedentes y debido a que no se conoce la función de las células gliales (GFAP+) en la regeneración de la médula espinal de Xenopus, me propuse la siguiente hipótesis: “El daño a la médula espinal en estadios larvales de Xenopus laevis activa células GFAP+ que favorecen la regeneración y, por el contrario, en animales post-metamórficos una activación de células GFAP+ que producen un ambiente no permisivo (cicatriz glial) para la regeneración”. Para evaluar esto, me propuse 3 objetivos: i) Identificar las células gliales de la médula espinal de Xenopus laevis; ii) Caracterizar la respuesta glial frente al daño en la médula espinal de estadios pre y post-metamórficos de Xenopus laevis; y iii) Determinar la función de células GFAP+ en la capacidad regenerativa de la médula espinal de Xenopus laevis”.

Para escoger a científicas de primer nivel, el equipo de evaluación 2016 estuvo compuesto por reconocidos evaluadores de las diferentes áreas de la ciencias, y un jurado con las figuras más reconocidas del mundo científico, como la presidenta, Gloria Montenegro, profesora titular de la Pontificia Universidad Católica de Chile, directora del Centro de Ciencia e Innovación de la misma universidad y ganadora del Premio Internacional L’Oréal UNESCO FWIS 1998; Juan Asenjo, ingeniero civil químico y Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas (2004); Rosa Devés, Pro-rectora de la Universidad de Chile en representación de la Comisión Nacional de Coperación con la UNESCO; Liliana Cardemil, directora del Laboratorio de Biología Molecular y Fisiología Vegetal del Departamento de Biología de la Universidad de Chile; y Mario Hamuy, astrónomo, Premio Nacional de Ciencias Exactas 2015 y actual Presidente de Conicyt.

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