TRES, LOS ASESINOS DE FIMBRES

Por Vicente Calderón
Tijuana, 7 de enero de 2010

Autoridades estatales determinaron que fueron tres los sujetos que abrieron fuego contra José Fernando Labastida Fimbres, el hijo de una de las familias más conocidas en Tijuana, por su éxito empresarial y sus actividades filantropicas.

Las pruebas balisticas, indican que fueron utilizadas dos ametralladoras de las conocidas popularmente como ¨cuerno de chivo¨y un AR -15 informaron fuentes policiacas cercanas a la investigación.

Además los detectives han establecido que un segundo homicidio cometido la tarde del mismo lunes y con pocos minutos de diferencia, fue perpetrado por los mismo sujetos pues las pruebas muestran que fueron las mismas armas.

Se trata de la ejecución de Julio López Jimenez, el hombre que fue acribillado junto al restaurante UNO, en la calle Alamos, esquina con avenida de las Ferias, fraccionamiento Del Bosque.

Aunque ya relacionaron los crimenes, no han establecido si hay relación entre Labastida Fimbres y López Jimenez, que trabajaba como guardia de seguridad.

Mientras algunos investigadores consideran que el caso ¨está difícil¨ otros parecen más confiados en que será esclarecido.

¨Va a salir¨, comentó a Tijuanapress.com a condición de anonimato, un experimentado detective, no autorizado para hablar con la prensa.

Lo que tienen claro los investigadores es que los asesinos son parte de una de las bandas criminales, ligadas a al crimen organizado que han estado cometiendo las ejecuciones de narcos rivales.

Ya el martes, el Procurador de justicia, a pesar de ser muy precavido en sus declaraciones sobre el caso Labastida Fimbres, dejába entrever que podría haber relación con alguno de los 7 crimenes registrado ese día, y donde murieron al menos 5 personas y más de media docena fueron heridas en distintos sitios de la ciudad.

En ese entonces, agregó que harían todas las pruebas necesarias, incluyendo exámenes toxicológicos antes de poder llegar al móvil.

Hoy los servicios periciales ya tienen el ¨antidoping¨ practicado a Labastida, lo que resultó positivo, sin que especificaran a que tipo de droga.

También dijo que se revisa todo el entorno personal. Es ahí donde parece estar la clave aunque parece que no tienen todas las pruebas del rompecabezas, de este hecho criminal.

Contrario a lo que ocurrió el año pasado, cuando mataron a un tio de José Fernando, otro miembro prominente de la familia Fimbres, en esta ocasión no se han escuchado las voces de diversos sectores de la sociedad demandando el esclarecimiento del crimen.

Entre las autoridades consideran que fue precisamente el ¨entorno personal¨ refiriendose a sus amistades, lo que podría haber puesto en la mira de los asesinos a este joven que asistía a una escuela católica de San Diego y era un prometedor aficionado al golf según se aprecia por sus participaciones en diversos torneos.

Sin embargo, los que saben del asunto recuerdan que en el pasado, hijos de familias pudientes económicamente y de alta posición social se involucraron con narcotraficantes lo que generó el fenómeno de los llamados narcojuniors¨.

Los investigadores piensan que el asunto va por ahí. Sin embargo no parecen tener claro cual es el grado de vinculación de Labastida Fimbres, pues esos nexos podrían haberlo alcanzado indirectamente. O cuando menos las autoridades aún no están listas para hablar de manera oficial.

La noche del martes, un día después de su muerte la élite tijuanenese abarrotó la Iglesia del Espiritu Santo, en el suntuoso Fraccionamiento Chapultepec. Adentro no había lugar, ni para estar de pie. Los amigos de dos de las famílias de mayor tradición en esta ciudad, se quedaron afuera, pero querían ser parte de las despedida a Joséfo como le decían sus compañeros y allegados y mostrar su solidaridad con el dolor de sus padres y hermanos.

Pero no hubo airados reclamos de justicia.

Sin la presión de la familia, el homicidio de este joven de 17 años, puede quedar, como cualquiera de los otros 34 que ya se cuentan en estos primero 7 días del 2010. O como gran parte de los mas de 660 ocurridos en 2009, que quedaron impunes.

Para el gobierno es más fácil dejar que esta tragedia quede sepultada por el alúd de tragedias que se estan presentado en medio de la guerra entre facciones de los cárteles de la droga y donde han muerto o salido heridos muchos inocentes.

Si no hay presión, los asesinos de José Fernando Labastida Fimbres, independientemente de cual sea el móvil de su muerte seguirán aumentando el número de victimas en Tijuana.

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