Permiten entrar a pedir asilo… a familias ucranianas

Una familia ucraniana a la que le negaron el ingreso a Estados Unidos para pedir asilo, finalmente pudo entrar un día después con la ayuda de una abogada.

La activista se dio cuenta el miércoles que Sofía y sus hijos habían sido rechazados por los agentes fronterizos, cuando los vio esperando junto a la fila peatonal de la garita. 

«Temo por mi vida» dijo la madre ucraniana el jueves por la mañana.

Comentó que sus familiares le pidieron que saliera del país junto con sus hijos de 6, 12 y 14 años de edad, pero su esposo tuvo que quedarse en su país

Antes de abandonar México, Sofia abrazó a Blaine Bookie, la abogada y activista que le tendió la mano. 

Su caso se difundió por redes sociales y en la prensa. Acaparó la atención y hoy más ucranianos se presentaron en el puerto de entrada.

Al menos otras dos familias de Ucrania lograron ingresar caminando este jueves a territorio estadounidense.

En los meses recientes se han vuelto comunes los intentos de rusos, ucranianos y gente de otros países que tratan de entrar a la Unión Americana por los carriles vehiculares de San Ysidro.


Ante esto el gobierno norteamericano envió a sus agentes a observar que solo gente con documentos migratorios cruce el límite territorial.

Los extranjeros que no muestran su visa son devueltos a México.

A la frontera siguen llegando personas de otras nacionalidades a las que se les niega la posibilidad de pedir asilo. 

Un grupo de mujeres del mexicano estado de Guerrero que traían a sus hijos -algunos de ellos ciudadanos estadounidenseś- fueron rechazadas y después de horas de esperar se retiraron.

«Hace unos días mataron a mi esposo» dijo a Tijuanapress.com una de ellas que esperó con su hijo en brazos y junto a los ucranianos durante al menos una hora.

«Me dijeron que por el Covid no están dando asilos» comentó antes de irse con la preocupación en el rostro.

Otra pareja de ucranianos había llegado con su bebé de seis meses en una carreola. 

Traían sus coloridas maletas y el hombre llevaba un notorio listón amarillo y azul (los colores de la bandera ucraniana) amarrado en una presilla del pantalón.

Los oficiales fronterizos los hicieron esperar un rato, después de mostrar sus pasaportes. 

«Tenemos comprobante de vacuna Covid pero no tenemos visa» dijo la mujer´´en un claro idioma inglés.

La joven madre mencionó que además de ucraniano y ruso hablaba un poco de japonés

«Queremos asilo» externó además de lamentar que sus seres queridos quedaron en su país.

«Estamos angustiados porque tenemos familiares y amigos que están allá» comentó.

Al tiempo regresó una oficial de aduanas y les permitió la entrada.

Una pareja de rusos llegó poco después de ellos y cuando quisieron cruzar la frontera coincidieron con otra pareja de ucranianos. 

A todos los negaron la entrada y les dijeron que esperaran a un lado, junto a la pared, mientras pedían instrucciones a alguien en el interior del puerto fronterizo.

Un oficial regresó y del otro lado del filoso alambre de concertina les leyó una hoja que explicaba que debido a la pandemia no podrían entrar.

«Lo siento» les dijo el agente de aspecto latino. 

 «Tienen que ser pacientes y esperar a que cambie la situación», les explicó.

La pareja de rusos se retiró. La de ucranianos se quedó y más tarde les llamaron para que ingresaran a la garita.

Al rato regresaron los rusos. El varón explicó que viven en Rusia, cerca de la frontera con Ucrania y que ellos también son víctimas de los bombardeos.

Pasaron las horas, las tres familias ucranianas ya habían entrado a Estados Unidos pero los rusos se quedaron esperando del lado mexicano.

Llegó otra joven ucraniana acompañada de un norteamericano que explicó que él respondería económicamente por ella y que ya había iniciado un trámite de un ́ ́parole ́ ́ humanitario.

Sin embargo pasaron horas y no les habían permitido la entrada a ellos tampoco.

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