El pequeño Mateo; Una vida buscando asilo.

Mateo duerme la siesta en el fondo de un viejo autobs. Aquí vive ahora con sus dos hermanos y sus padres.

«Nos prestaron esta «trailita» donde solo vamos a pagar luz y agua. Es una bendición» dice Juan Carlos Perla, padre de Mateo.


La vida de este pequeno salvadoreno, ha sido un peregrinar por varios países  buscado asilo en Estados Unidos.


Hace dos años llegaron a México.

Huyeron de la violencia centroamericana cuando Mateo tenia meses de nacido.

«Hoy nos toca hasta el 7 de julio. La esperamos con ansiedad» agrega Juan Carlos.
Esto será su hogar hasta entonces.

Nos pidieron no mostrar el vehículo por fuera, porque el barrio es peligroso y temen que los corran si llaman la atención.

» Llamamos y decía que nos habían retrasado la corte para dos meses más yo sentí que me pegaron un… no sé sentí duro» comenta Aracely Monroy, su esposa. 

Mateo crece esperando la protección estadounidense.

Ha dormido en casas de campaña y en albergues.

Su padre que vio como mucha gente brincó el muro, decidió hacer las cosas correctamente.


Con ayuda de grupos pro inmigrantes lograron rentar una casa.

«Antes de que pusieron la cuarentena en Estados Unidos  que cerraran las frontera estábamos felices porque ya ibamos a la siguiente corte» lamenta la joven madre.


La espera no ha sido fácil.


«A veces siento; Les ando haciendo un dano a mis hijos emocionalmente porque ellos se fijan», reflexiona Aracely.


Pero si salieron de su tierra fue buscando seguridad y una nueva vida.


«Mi deseo como madre, como toda madre es ver a mis hijos  estudiar que algun día crezcan y ellos sean unos profesionales»

Con tanto retraso en el trámite de asilo, se venció su permiso para estar en México por lo que no tiene acceso a un trabajo formal.Por ahora  sale a vender legumbres en el vecindario, espera cruzar a Estados Unidos mucho antes de que Mateo cumpla sus tres años el próximo abril

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