SORPRENDE FALTA DE DONATIVOS PARA MOZAMBIQUE

Foto: UNICEF / Oatway.

Por Noticias ONU.

Nueva York, miércoles 15 de mayo de 2019.

 

El equipo de educación de UNICEF fue a visitar una zona de reasentamiento donde la escuela estaba a siete kilómetros. “Hay que cruzar una carretera principal por la que pasan muchos camiones. Los niños pequeños no pueden hacer ese recorrido. Coordinamos con la dirección provincial de educación para que esos niños, aunque sea en tiendas escuela, puedan seguir con su educación y no pierdan clases”, explica.

Retomar rutinas es fundamental. “Es importante que puedan recuperar la sensación de normalidad que se pierde después de un hecho tan traumático”, dice la especialista de UNICEF, que asegura que no deja de impresionarle la “resistencia” de los niños. “Están saltando, jugando, riendo. Cuando llega alguien extranjero, te persiguen, te tocan, te quieren hacer gracia, a pesar del drama. Muchos de estos niños han estado en el tejado de sus casas y los han rescatado en helicóptero. Te impresiona ver la capacidad de recuperación que tienen, pero hay que ayudarles”, puntualiza.

Muchos de estos niños han estado en el tejado de sus casas y los han rescatado en helicóptero. Te impresiona ver la capacidad de recuperación que tienen, pero hay que ayudarles

El Fondo para la Infancia instala lo que llama “centros amigables”, unas tiendas para que los niños jueguen y hagan actividades. Suele haber personal entrenado para dar apoyo psicosocial, porque algunos tienen miedo de que vuelva el agua, o no duermen bien.

UNICEF se encarga de liderar a todas las organizaciones que trabajan en agua y saneamiento y de coordinar con el Gobierno.

En Mozambique, han logrado que un 99% de la población afectada tenga acceso a agua potable. “La entidad provincial del agua ha sido capaz de restablecer el sistema de agua en la ciudad de Beira en muy poco tiempo. Llevaron agua al principio con camiones y cisternas y luego se ha comenzado a construir tuberías e instalar grifos”, explica.

Recuperar el suministro era vital para evitar una epidemia de cólera, una enfermedad endémica en la zona. Se ha producido un brote con 6743 casos, pero “se ha controlado con bastante rapidez y eficacia”.

Las organizaciones pusieron en marcha equipos móviles de salud que, en cuanto detectaban un caso, iban a dar mensajes de higiene y prevención y repartían botellas de cloro para el agua de la casa.

La dirección provincial de salud informó de que la semana pasada no hubo nuevos casos, pero tienen que encadenarse tres seguidas sin contagios para poder declarar el fin de la epidemia.

Crisis olvidada

UNICEF / De Wet

 

Cecilia Sánchez se quedará dos semanas más en Mozambique antes de regresar a su trabajo habitual en Nueva York. Otro compañero de UNICEF la sustituirá coordinando en el terreno. “En UNICEF nos vamos a quedar para hacer la transición de la emergencia al desarrollo, pero las organizaciones puramente de emergencia ya se están yendo. Hay muchas emergencias en el mundo y es difícil mantener los recursos y la atención del público”, explica.

En la zona ya hay pocos periodistas internacionales, aunque todavía se producen algunas visitas de alto nivel. La reina de España estuvo hace dos semas. La cantante mozambiqueña Neyma, que es embajadora de buena voluntad de UNICEF, también visitó los proyectos. “Estamos viendo la posibilidad de traer a embajadores internacionales para dar más visibilidadporque las necesidades son muy grandes en este momento. Los barrios necesitan todavía muchos servicios que no están listos”, dice Cecilia.

El Gobierno calculó hace una semana que 15.000 familias necesitan un nuevo hogar en la zona de Beira. A esas personas hay que añadir las que han vuelto a sus lugares de origen o nunca se tuvieron que ir, pero necesitan ayuda, porque perdieron la huerta o la escuela.

En los barrios recién creados cerca de zonas urbanas, los nuevos vecinos van a incrementar el número de usuarios de los servicios públicos. “Van a ir al mismo hospital que la gente que lleva allí toda la vida”, explica. “El que lo ha perdido todo es prioritario, pero la gente que va a recibir a los nuevos vecinos también tiene muchas necesidades”.

Sánchez dice que los mozambiqueños tienen “buena disposición” y son solidarios. “Pero si los recursos son limitados y no se amplían es fuente de conflicto aquí y en cualquier lugar del mundo”.

Asegura que la mayoría de la gente con la que habla tiene buen ánimo y dicen que van a luchar para salir adelante. “Es admirable porque, aunque estén acostumbrados a unas condiciones duras, esto ha sido un golpe muy fuerte”.

Es admirable porque, aunque estén acostumbrados a unas condiciones duras, esto ha sido un golpe muy fuerte.

Hace unos días, fue a visitar un barrio donde ya hay 200 familias reasentadas y van a recibir otras 100. Hablaron con los responsables de ese barrio, un hombre y una mujer de dos comunidades distintas.

“Daba gusto escucharlos, te decían ‘ahora somos como familias, vecinos, aunque vengamos de lugares diferentes vamos a convivir’. Era un campo vacío hasta hace unas semanas y ahora instalando tiendas y letrinas”.

Algunos mozambiqueños han vuelto a su “machamba”, las huertas donde cultivan, en zonas más cercanas al agua y más fértiles, pero no quieren volver a vivir allí por miedo a que vuelva a llegar el agua.

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