EXPEDIENTE CONFIDENCIAL

Por Gerardo Fragoso M.

Samba

Que el ex presidente brasileño Michel Temer era un corrupto, ya se sabía. La fiscalía pido detenerlo en dos ocasiones, cuando aún era mandatario, pero tenía fuero y la mayoría de los parlamentarios estaba a su favor, así que no se lo quitaron.

Pero desde el 1 de enero, Temer ya no es presidente y ya no tiene fuero. Además, hay otros carbones en la lumbre. La aprobación del conservador Jair Bolsonaro, actual mandatario, ha caído 16 puntos –del 67% al 51% (Ibope)-, en menos de tres meses que lleva en el cargo. Además, en el congreso brasileño está una reforma a las pensiones, que en realidad son dos. Una, para los militares, que les sube cinco años el tiempo mínimo para jubilarse y les quita la exención tributaria a sus pensiones. Otra, para el ciudadano común, que establece un mínimo de 40 años de cotización y 62 de edad para las mujeres y 65 para los hombres, si desean jubilarse.

Por ello, ayer, finalmente, Temer cayó, acusado de ser el jefe de una organización política criminal, que recibía sobornos a cambio de obtener contratos de obras en la central nuclear Angra 3.

La operación Radioactividad, ejecutada por el Ministerio Público Federal brasileño, encontró que Temer y su grupo recibieron mil 800 millones de reales -474.6 millones de dólares– en sobornos.

Como se recordará, en 2016, el liberal Temer era vicepresidente cuando la izquierdista Dilma Rousseff era presidenta. Así había sido por seis años, pero a la élite liberal, con Barack Obama y George Soros a la cabeza, le interesaba desmontar a la entonces poderosa izquierda latinoamericana. Lo consiguió por la vía de las urnas en Argentina, Chile, Perú y Guatemala. Donde no pudo, como en Honduras, Paraguay y Brasil, lo hizo mediante golpes de estado legislativos.

Temer, en su día, fue impuesto a Dilma por Lula, su mentor y antecesor en la presidencia, para amarrar el apoyo legislativo del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB entonces, MDB actualmente). Lula metió, solito, al demonio en su casa y este, como era lógico, destruyó su legado desde adentro. Primero, atenazaron a Dilma con gigantescas manifestaciones. Como eso no la dobló, fueron por ella mediante un ‘impeachment’, donde Temer jugó un papel central, intrigando contra Dilma y traicionándola. Curiosamente, a diferencia de lo sucedido con Lula y Temer, a Dilma jamás se le ha probado un solo acto de corrupción. El premio a Temer por derrocar a Dilma, fue hacerlo presidente. Lula acabó preso.

Como presidente, Temer instrumentó toda clase de reformas neoliberales –por ejemplo, congeló el gasto social por 20 años y aprobó que las mujeres embarazadas trabajen en lugares peligrosos–. Por eso, ayer, cuando Temer fue detenido, salió El País –afín a Soros– a decir que, por causa de la detención, había caído la bolsa brasileña. Tenían que defender a su aliado.

Por otro lado, Temer y Bolsonaro están en bandos geopolíticos distintos. Temer es liberal, afín a los Obama, Soros y Clinton. Bolsonaro es conservador, cercanísimo a Donald Trump. Imposible no relacionar la detención de Temer con la reciente visita del mandatario carioca a su homólogo estadounidense. Veremos si Bolsonaro logra distraer a los brasileños de la reforma previsional con su ‘caja china’ y si Temer dura preso o sale, para beneplácito de la impunidad y los liberales.

Alicia: Ayer, el cáncer nos arrebató a una gran mujer, a la gran periodista Alicia Inés López Yáñez.

Alicia había luchado durante tres largos años con la terrible enfermedad y hace un tiempo que la apartó de la vocación que tanto amaba.

Cuando llegué a Baja California, hace 10 años, Alicia fue de las primeras colegas y personas que me hizo sentir que estaba en el lugar correcto.

Siempre admiré su personalidad, puesto que jamás la vi enojada, ni siendo descortés. Alicia siempre tenía una palabra amable, un gesto comprensivo, una sonrisa.

También tenía una gran fe, pues fue una católica creyente que aplicó, en su vida y su carrera profesional, los valores religiosos, como casi nadie suele hacerlo. Sus acciones siempre fueron absolutamente congruentes con sus creencias. Ese es el gran ejemplo y el listón tan alto que nos deja Alicia.

Yo, Gerardo Fragoso, en lo personal, siempre le estaré infinitamente agradecido.

Su recomendación con los directivos de su empresa fue lo que me llevó a vivir una experiencia profesional maravillosa, pese a los sinsabores que tuve.

Aun cuando esa experiencia terminó, siempre que veía a Alicia le decía “gracias a ti yo estuve ahí”. Hasta el último día de mi vida, estaré agradecido por su aval.

Alicia era una de las últimas representantes de una generación de comunicadores que trabajaba en las estaciones que Televisa tiene en Baja California, caracterizados por una enorme calidad humana y profesional, junto a Fernando Del Monte, Adriana Contreras y Alejandra Gaxiola, personajes que daba gusto ver en pantalla porque, más allá de que uno estuviese de acuerdo o no con Televisa, su categoría, en pantalla y fuera de esta, borraba marcas y estigmas. Fueron mejores, sin duda, que sus propios compañeros que aparecían a nivel nacional.

Además, Alicia es el emblema de la televisora XHBC -28 años estuvo ahí- y, por ello, será parte de la historia e identidad cachanilla por siempre.

No solamente espero, sino exijo que Alicia obtenga el reconocimiento que merece su trayectoria, limpia, honesta, ejemplar. Descansa en paz, colega querida. Un abrazo fuerte para tu familia.

Comentarios: gerfragoso@gmail.com

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