CUARENTÓN

Por Miguel Cervantes Sahagún.

Tijuana, viernes 25 de enero de 2019.

 

Cuarentón…

Hace cuarenta años convencí a mi amigo Antonio Hernández que me acompañara al recién inaugurado periódico ABC ubicado en la esquina del bulevar Agua Caliente y Jalisco en la colonia Cacho. A mis 17 años había escuchado por radio un anuncio de que abrirían un periódico justo cuando leí un catálogo de profesiones. Me impactó la carrera de periodismo pero la Universidad Autónoma de Baja California no la ofrecía. Tenía que aprender en la práctica.

No sabía que había en esa oficina ni a quien conocería. La secretaria me llevó con un señor de barba y lentes de apellido muy raro, Blancornelas.

Le expliqué que quería trabajar de periodista, sabía sacar fotografías y dibujar. La respuesta fue de que regresara al día siguiente pues en esos momentos estaban muy ocupados en el cierre de la edición. Se me hizo raro porque todos estaban sentados y no se percibía tensión.

De lo poco que pude ver en ese fascinante lugar con olor a tinta fue a un joven Enrique García Sánchez concentrado en una máquina, escribiendo en perfecta ortografía lo que le enviaba Blancornelas ya editado. También vi a reporteros que después marcaron mi trabajo. Raúl Topete de deportes, Orlando Montes de información general y Leo González, el fotógrafo que “dobleteaba” como luchador profesional los fines de semana.

A un costado de Blancornelas en un escritorio muy ordenado estaba un señor de bigote abultado. Era el lugar de Francisco Ramírez, subdirector del periódico y encargado de mantener las cosas en operación. Tenía siempre un cartoncito de leche Jersey que tomaba por las tardes para apaciguar las molestias estomacales.

Me hubiera gustado permanecer más tiempo en la oficina ese 10 de Enero de 1977, pero Blancornelas ya tenía su idea para admitirme al grupo.

El plan era convencerse de que si efectivamente me interesaba el periodismo acudiría cuantas veces fuera necesario a solicitar el trabajo por lo que me hizo dar trece vueltas a la oficina.

La última ocasión que fui, Blancornelas enfadado se me queda viendo, mueve la cabeza y aprieta la boca. Ya no se dirige a mi pero le indica a Francisco Ramírez que me pusieran a hacer algo, cualquier cosa en redacción.

Ramírez me encargó con Topete y este tuvo el rarísimo gesto de explicarme el procedimiento de un periódico.

El primer aprendizaje fue conocer el nombre que le daban a la hoja donde escribían las noticias; la “cuartilla”.

Antonio Hernández ya no me acompañó en esa ocasión. Tenía mejores cosas que hacer.

Me quedé fascinado, todos agradables. Mi primera asignación fue acompañar al reportero policíaco Enrique García a los rondines en las comandancias de policías municipales, judiciales y federales.

Mi primer pago fueron cinco dólares que salieron de la bolsa de Blancornelas como cuatro meses después de haber ingresado

El temor de mi madre como el de muchas otras (que hasta se han hecho memes) tenía su lógica pues la paga era mísera y de oficio peligroso (lo sigue siendo).

En ese año había ejecutados cada día y balaceras en el interior de hoteles. Gente de Sinaloa estaba estableciendo las primeras rutas de narcotráfico.

Y el peligro, ese sí fue constante.

Asesinatos de policías en playas de Tijuana, multicrimenes en el interior de la penitenciaria (el Pueblito), traslado de peligrosísimos reos a otras prisiones, narcotráfico en las calles, ejecuciones en céntricos hoteles, represión gubernamental, censura al periódico, boicot publicitario e informativo, amenazas telefónicas y un enfrentamiento constante contra un peligroso adversario, el general Hermenegildo Cuenca Diaz, ex secretario de la Defensa Nacional, convertido en candidato a gobernador de Baja California.

Otra actividad frecuente era que los fines de semana permitían salir del penal de la Calle Ocho y Penitenciaría a algunos subjefes del narcotráfico encabezados por los Bello Guinart, los Quiriaquides, los Bucardo liderados por Sicilia Falcón

Esa primera fase terminó violenta con el desalojo de todos los que trabajábamos en ABC la madrugada del 2 de Noviembre de 1979 ordenado por el entonces gobernador Roberto de la Madrid Romandía.

El 20 de Abril de 1980, iniciaríamos otra pero ya como Zeta…

 

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