EXPEDIENTE CONFIDENCIAL

Por Gerardo Fragoso M.

 

El PT, negocio a costillas nuestras

 

Cada día, 157 mil 285 habitantes de Ensenada que, de acuerdo con el Coneval, se hallan en pobreza, viven un terrible dilema: Hacer que 456 pesos mensuales les alcancen para sobrevivir.

Y justo en ese lugar es donde el PT se ha fincado como un partido-negocio.

Lo que el PT recibió, solamente en 2016, por concepto de financiamiento público, equivale a lo que 16 mil 055 ensenadenses en pobreza obtienen en todo un mes.

Cada voto por el PT en las últimas elecciones locales costó 253 pesos, cantidad con la que vive un ensenadense en pobreza durante 17 días.

Usufructuarios de la falta de cambios en la ley, para limitar el dinero que se entrega a los partidos políticos, los tres principales personajes del PT, Claudia Josefina Agatón Muñiz, Armando Reyes Ledesma y Julio César Vázquez Castillo, han brincado de cargo en cargo, desde 2010 a la fecha.

En ese año, Agatón, abanderada por una alianza PT-Convergencia, se convirtió en diputada local por la vía plurinominal para la 20 legislatura, en tanto Vázquez y Reyes llegaban, por idéntico camino, a sendas regidurías en Tijuana y Ensenada, respectivamente.

Por las planillas petistas y convergentes apenas votó el 3.69% de quienes sufragaron el 4 de julio de aquel año y el 4.29% por sus candidatos a diputados locales.

Esto significa que apenas uno de cada 100 bajacalifornianos eligió tal coalición.

Sin embargo, en el acuerdo que signaron ambos partidos, la división de votos para efectos de registro favorecía al PT, por lo que Convergencia fue quien perdió el suyo, al no alcanzar el mínimo requerido tras la escisión.

A inicios de 2013, Reyes y Vázquez pidieron licencia y abandonaron sus regidurías, a fin de convertirse en candidatos a diputados locales.

Ahí comenzó el camino del PT hacia una 21 legislatura estatal donde se incrementaron sus prebendas relacionadas con puestos y dinero público, como nunca antes.

Reyes fue como candidato por el distrito 14, bajo el cobijo de una alianza con el PRI, mientras Vázquez tuvo una vía más cómoda aún, pues fue colocado como segundo en la lista de aspirantes a una diputación proporcional, por la misma coalición electoral.

Al ir juntos los emblemas de esos cuatro partidos en la boleta electoral, el PT no solamente mantuvo su registro, sino que Reyes y Vázquez lograron su curul.

Mientras tanto, Agatón recibió la dirección de Comunicación Social del Congreso estatal.

Ahí estuvo por espacio de 28 meses, hasta que dimitió, el 25 de febrero de 2016, para irse, otra vez, como candidata a diputada local, siendo reemplazada por Francisco Ybarrola Mejía, parte de su grupo político y quien había ocupado la titularidad del área de Relaciones Públicas del Poder Legislativo, mientras Agatón era directora.

Con Agatón e Ybarrola al mando, Layla Elías Padilla Duarte, cuñada de Reyes, fue insertada en la nómina del Congreso, con un salario de 24 mil pesos mensuales.

El PT recibía 2.8 millones de pesos anuales del Poder Legislativo para salarios de sus asesores, así como de los empleados adscritos a los módulos de atención ciudadana de Reyes y Vázquez.

Entre esos asesores figuraba Juan José Castrejón Bañuelos, quien ganaba 58 mil 570 pesos mensuales, apenas cuatro mil menos que el presidente municipal de Playas de Rosarito.

La administración de Agatón en Comunicación Social tampoco fue austera.

En los primeros 18 meses de la 21 legislatura, el Congreso gastó 13.9 millones de pesos solamente en los salarios de quienes estaban abocados al área, ya sea directa o indirectamente.

Vázquez tampoco perdió el tiempo en dicha asamblea estatal.

En dos ocasiones, postuló a su hija, Mónica Lucero Vázquez Arévalo, como candidata a diputada. En 2015, buscando una curul federal por el distrito 4 de Tijuana. Y para 2016, en pos de una silla en el Palacio Legislativo bajacaliforniano, “representando” al también tijuanense distrito 11. En ambas perdió ante candidatos del PAN.

Pero mientras Vázquez Arévalo acumulaba su segunda derrota, Agatón regresaba al Congreso del Estado como diputada.

Apenas votaron por ella 13 mil 491 de los 155 mil 710 ensenadenses inscritos en el listado nominal del distrito 14, por el cual compitió. Esto es, el 9%.

Agatón rentabilizó muy bien el acuerdo de coalición de su partido con el PRI, pues el tricolor aportó el 59% de los votos necesarios para su triunfo.

El PT, instituto político de Agatón, apenas necesitó contribuir con el 6.2% de los sufragios válidos, para convertirla en diputada.

En todo Baja California, el PT apenas obtuvo el 1.9% de los sufragios para diputados locales.

Por su baja votación en 2016, el PT perdió su registro estatal; sin embargo, al ser un partido inscrito a nivel federal, podrá competir sin problemas en las siguientes elecciones locales.

Agatón, Reyes y Vázquez son camaleónicos y se arriman, siempre, al sol que más calienta. El PT no concurre solo a una elección local desde 2001.

Como diputada, Agatón tiene un sueldo de 84 mil pesos mensuales, equivalente a lo que obtienen 185 ensenadenses en pobreza en el mismo lapso. Además, metió a la nómina del Congreso a 10 empleados, que cuestan 1.9 millones de pesos anuales a los ciudadanos. Es decir, que Claudia y su séquito nos salen en casi 3 millones de pesos por año.

De nosotros depende que el PT y sus dueños dejen de succionar nuestro dinero.

Comentarios gerfragoso@gmail.com

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