EXPEDIENTE CONFIDENCIAL

Por Gerardo Fragoso M.
Fe no, exigencia si
“Solo recuerda: lo que estás viendo y lo que estás leyendo, no es lo que está sucediendo”
Donald Trump
El pasado 16 de agosto, 300 diarios de los Estados Unidos publicaron editoriales donde fustigaron las críticas de Donald Trump a los medios de comunicación.
Entre esas tres centenas de periódicos estuvieron, como resulta lógico, aquellos subyugados a los designios de George Soros y su grupo, pero también algunos que han sido críticos con él, como el San Diego Union-Tribune, medio que, luego de su compra por parte de Patrick Soon-Shiong, ha tenido una neutralidad destacable, pues no se ha ido ni con Trump, ni con Soros, señalando las tropelías de ambos por igual.
Sin embargo, la editorial publicada por el U-T fue una marfilada. Se tituló “Cómo restauramos la fe en el periodismo”. Y fue todo un panegírico a los medios de comunicación, plagado de autocomplacencia y sazonado con un ridículo martirologio -que si nuestro reportero ganó un premio, que si nuestro caricaturista otro, que si el brote de hepatitis A “podría haber sido mucho peor” (sic) sin las notas del Union-Tribune…
Los baños de pureza y la nula autocrítica que airea el editorial del U-T, no son sino una continuación del sendero que ha llevado a los medios de comunicación a tener escasa credibilidad entre las personas, no solamente en Estados Unidos, sino a nivel mundial -por ejemplo, solamente 17% de mexicanos cree en los medios, según Parametría-.
Para empezar, el U-T emplea una palabra peligrosísima para nombrar su editorial: “Fe”.
¿Por qué las personas deberían tener “fe” en medios de comunicación y periodistas? Perdón, pero ni que los periodistas fuésemos Dios. Otra cosa es que muchos se sientan deidades y vivan como tales, gracias a su habilidad para venderse al mejor postor.
Luego, hablar de “fe” implica que existan dogmas, es decir, que algo se crea simplemente y sencillamente porque lo dice alguien.
Bajo ese tamiz, entonces, lo que el U-T desea es ciudadanos que crean lo que dicen los medios, nada más porque sale en estos.
Eso, usted disculpe, pero como regresar al México de Jacobo Zabludovsky, donde millones se creyeron, a pie juntillas, lo que decía el conductor de 24 Horas, simplemente porque “lo dijo Jacobo”.
¿Y a qué nos llevó eso? A tener el país jodido, violento, corrupto y desmadrado que tenemos actualmente.
O sea que tener “fe” en los medios, de ninguna manera, es bueno para la sociedad.
Luego, el U-T se avienta una falacia sensacional, al decir que los periodistas “no promueven una sola persona, ideología o agenda política. Su única agenda es la verdad”.
Ja, ja, ja…
¿En serio podemos creer que Jorge Ramos no promueve ninguna “agenda política” cuando su hija fue vocera de Hillary Clinton y el dueño del canal donde trabaja es uno de los mayores donantes del Partido Demócrata?
¿En serio podemos creer que Fox News no promueve ninguna “ideología o agenda política”, cuando le hace entrevistas a modo a Donald Trump?
No. Y de México ni hablemos, porque ahí si lloramos ¿O cómo pudo Adela Micha hacerse de una casa que vale 30 millones de pesos, o gastar otros 4 millones en la boda de su hijo, sin vender su pluma?
Yo, como periodista, no quiero que absolutamente nadie tenga “fe” en mí. Lo que quiero es, por el contrario, que contrasten cada palabra que escribo, que revisen la veracidad de mis textos, que mis lectores -tal vez cuatro, diría Catón- me exijan al máximo.
El día que la prensa estadounidense hace 300 editoriales para decir “somos mártires”, algo anda mal ¿Sabe por qué? Porque con todas nuestras broncas, los periodistas somos seres afortunados, que no estamos para andar lamiéndonos las heridas, sino para defender, con todo, a quienes no tienen voz y mucho nos necesitan. La misión de los periodistas debe ser defender al pobre, al enfermo, al injustamente encarcelado, a la mujer, niña o niño violentado, al comerciante extorsionado…
Si ciudadanas y ciudadanos ya no ven noticieros de TV, ni escuchan los de radio, ni creen en los periodistas, es culpa de los propios medios y periodistas, que se han alejado de la gente. Es culpa del periodista que prefirió vender su pluma para tener un Ferrari o vivir en una casa de un millón de dólares, y les mintió a sus lectores, radioescuchas o televidentes, haciendo pasar como verdad algo que no lo era (por ejemplo, los “logros” de un político).
Todo periodista o medio que, de verdad, cumpla su misión, siempre estará enfrentado al poder, en razón de que a este, sea de izquierda o derecha, jamás le va a gustar ni que se le critique, ni que se le señalen errores, ni mucho menos las corruptelas que haga. Eso es parte de nuestro trabajo y no debemos esperar que nos digan “pobrecitos, cómo se sacrifican”. Así es la cosa si uno se dedica a esto y fue nuestra decisión.
Es hora de que medios y periodistas, en Estados Unidos y a nivel mundial, hagamos autocrítica y analicemos qué hemos hecho mal, para que millones le crean más a un desconocido en Facebook, o al propio Donald Trump. Porque tenerle fe, sólo a Dios.
Twitter: @gerardofragosom
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