EXPEDIENTE CONFIDENCIAL

Comentario Editorial.

 

Por Gerardo Fragoso M.

Revolcar a la gata, como solución

El nombramiento de Manuel Bartlett Díaz como director de la Comisión Federal de Electricidad, puso de manifiesto, una vez más, esa idea extraña y, a mi juicio, parcialmente equivocada, de que basta que alguien se una a Morena, para que se vuelva un político limpio, como si suscribirse al partido marrón fuese una suerte de bautismo.

¿Por qué decimos que es una idea “parcialmente equivocada”?

De entrada, la idea de AMLO, en el sentido de que, al subir a esas alimañas, se amaestrarán, tiene cierta lógica si tomamos en cuenta que los políticos mexicanos -y, en general, el 99% de quienes se hallan en la administración pública- se mueven por la lealtad al dinero que conlleva trabajar ahí -aunque ganen “nada más” 80 o 90 mil pesos, como se propone, ese salario continúa siendo enorme-.

Entonces, para conservar la chamba, ese 99% tiene una obediciencia ciega hacia su “patrón”, que para ellas y ellos, por supuesto, no somos nosotros, los ciudadanos, sino su jefe político.

Por lo tanto, si para conservar su chamba tienen que “seguirle el rollo” a López Obrador, pues se lo seguirán. Y si ese “rollo” implica bajarse el salario, o no robar -o, al menos, no tanto-, pues lo harán, porque ello es necesario para sigan gozando sus privilegios.

En la administración pública, por desgracia, el único valor que funciona es el del dinero. Un político es capaz de todo por el billete. Tal vez, López Obrador piensa que tener a esas alimañas comiendo -literalmente- de su mano, es una buena forma de controlarlas. A esto pudo contribuir la persecución mediática y política que padeció durante tanto tiempo, la cual, posiblemente, le generó la percepción de que no es posible ganarle a las cucarachas, si se opta por enfrentarlas. Ergo, la manera de imponérseles es jugar su juego: si obedecen a quienes les dan dinero y puestos, pues él les dará eso.

La idea es, por lo tanto, acertadísima… si López Obrador busca lealtad cortoplacista a su gobierno. Sin embargo, resulta equivocada si se desea acabar con la corrupción y/o generar una nueva forma de administración pública.

“Gallina que come huevo, aunque le queme el pico”, reza un dicho. Aunque, muy probablemente, Bartlett y otros “maquillen” su actuar, a fin de acompasarse a las FORMAS que desea AMLO, el FONDO, más tarde o más temprano, será el mismo, pues un ratero no deja de serlo por afiliarse a un partido o movimiento político; más bien, este sería el síntoma más fuerte de que busca seguir libando del erario público.

Sin embargo, incluso esa lealtad comprada también tiene caducidad. Siempre habrá alguien que ofrezca más billete a un político corrupto y, dado que este se mueve sólo por dinero, su lealtad siempre estará con quien engorde más su cartera. Esto lo aprendieron, de forma muy dolorosa y lamentable, Lula y su sucesora, Dilma Rousseff, traicionados por su “socio” político, Michel Temer. Para los cerdos, su querencia es el chiquero.

También aplica para los empresarios. Una cosa es que otorgarles garantías y libertades para trabajar, en el marco de la ley y sin aplastar el bienestar de los demás, y otra que se pueda ir de la mano con ellos. Eso no lo entendió Cristina Fernández de Kirchner, quien creyó que podía aliarse con el Grupo Clarín… y cuando se pelearon, dicho conglomerado de medios no descansó hasta sacar del gobierno a su partido, para que llegara Mauricio Macri y recuperaran sus privilegios.

El único camino para hacer un verdadero cambio es combatir, sancionar y, eventualmente, tomar medidas definitivas contra quienes se oponen a este. Así lo entendió Lázaro Cárdenas, cuando exilió a Plutarco Elías Calles. Era eso o resignarse a que nada cambiara. También lo entiende así, en la actualidad, el Movimiento Cinco Estrellas de Italia, que no admite personajes de cuestionable pasado, además de otorgarle la oportunidad de entrar en política a quienes jamás habían estado en dicha esfera. Solamente la sangre nueva puede reemplazar a la contaminada, si la idea es aliviar al enfermo.

Troya: Y a propósito de esas “estrategias”, vale la pena que AMLO y su primer círculo pongan foco en lo que pasa con Morena en Baja California. Indudablemente, el grupo pankhista -FCT, dixit- quiere usar al partido de López Obrador cual caballo de troya, para irse del gobierno pero, en realidad, quedarse. Eso está clarísimo viendo la aparición pública de Javier Julián Castañeda Pomposo, flamante diputado federal electo por el tijuanense distrito 06, junto al ex subdirector de Imagen, Producción y Publicidad Institucional del gobierno estatal, Jorge Alberto Cornejo Manzo. Y también observando las “aspiraciones” de Mario Jesús Escobedo Carignan. Lo dicho, las cucarachas, en política, van donde está el billete y se marchan de sus “benefactores” caídos en desgracia, ¿verdad, Francisco? La soledad del sexto año, por las circunstancias actuales, se transforma en la soledad del quinto año.

Musa: Dicen los cándidos que, la semana pasada, murió “la última musa” de Octavio Paz. Yo pensé que había muerto desde que falleció Miguel De La Madrid…

Comentarios: gerfragoso@gmail.com

Twitter: @gerardofragosom

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