EXPOSICIÓN EXPLORA LA PROPAGANDA NAZI

 

Poster de la película S. A. Mann Brand (1933). Kunstbibliothek Berlin/BPK, Berlin/Art Resource, New York.

Por Radio ONU

Durante dos décadas, los propagandistas nazis fueron muy hábiles al usar su “terrible arma” para obtener un amplio apoyo de los votantes en la joven democracia de Alemania después de la Primera Guerra Mundial, ejecutar programas radicales conformes a la dictadura del partido en la década de 1930 y justificar la guerra y los asesinatos en masa.

Para señalar el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, el Departamento de Información Pública de Naciones Unidas ha organizado una exposición titulada “Estado de engaño: el poder de la propaganda nazi”.

Con fotografías del Museo Memorial del Holocausto de Estados Unidos, la exposición explora cómo los nazis intentaron manipular a la opinión pública para conseguir sus objetivos y cómo el resultado de ello fue una guerra que costó la vida a 55 millones de personas, incluyendo el asesinato sistemático de 6 millones de hombres, mujeres y niños judíos en el holocausto.

Producción: Beatriz Barral / Gisel Ducatenzeiler

Mira aquí algunas de las imágenes de la exposición

 

Foto: Colección Museo Memorial del Holocausto de Estados Unidos

El Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán surgió de la agitación que siguió a la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial. La democracia en Alemania prácticamente colapsó cuando la Gran Depresión azotó en 1929. Millones de alemanes encontraron atractivos los mensajes sencillos de la propaganda nazi en tiempos de dificultades económicas y de abandono a los partidos centristas convencionales para apoyar a Adolf Hitler.

En 1932, el Partido Nazi ganó casi el 40 por ciento de los escaños en el Parlamento alemán.

Foto: Heinrich Hoffmann, 1927

El éxito del Partido Nazi se debió en parte al atractivo de su líder, Adolf Hitler, y a su mensaje político. Con 30 años, Hitler ascendió rápidamente de rango, convirtiénmdose en su primer director de propaganda. Sus habilidades para hablar en público reforzaron el perfil del partido y atrajeron a nuevos miembros.

En sus exaltados discursos, Hitler criticaba a la joven republica alemana y culpó a los judíos alemanes de los problemas de la nación. Sus discursos encontraron una audiencia creciente con el colapso de la economía en 1929.

Foto: Bundesarchiv (Bild 102-03497A), Koblenz, Alemania

Para preparar sus campañas electorales, el Partido Nazi llevaba a cabo encuestas de opinión pública para sondear las necesidades, deseos y miedos de los trabajadores, las mujeres de clase media, los agricultores y los jóvenes. Los propagandistas nazis dirigían sus mensajes cuidadosamente y contraban a artista gráficos profesionales para crear posters llamativos con eslóganes atractivos que se colobaban en áreas concurridas.

La propaganda nazi se dirigía a todos los alemanes, excepto los judíos. La ideología nazi definía a los judíos como una “raza” aparte, desagradable y extranjera que se convirtió en el objetivo de sus despiadados ataques políticos.

Foto (izquierda): Bundesarchiv (Plak 002-042-155), Koblenz, Germany
(derecha) Biblioteca del Congreso, División de Imágenes y Fotografías , Washington, DC

Arbeit und Brot dursch Liste (Trabajo y Pan con la lista 1): la Gran Depresión dejó a unos siete millones de alemanes sin empleo (un 30% de paro) . El Partido Nazi intentó conseguir votos mostrándose como el único partido capaz de crear empleos y poner comida en la mesa de los alemanes.

Wahlt Liste 10 Der Schlag muss sitzen! (Vota la lista 10. Este golpe tiene que pegar en casa): Los propagandistas Nazis jugaron con prejuicios comunes y crudas caricaturas de los estereotipos judíos para hacer avanzar las ideas antisemitas del Partido Nazi.

Foto: Bundesarchiv (Plak 002-040-011), Koblenz, Germany

Los propagandistas Nazis intentaron ganar el voto de las mujeres presentando al partido como el único defensor de la feminidad tradicional alemana y la familia.

Foto: Bundesarchiv (Plak 002-042-155), Koblenz, Germany

El nacionalismo extremo de Hitler resonó con muchos votantes, incluyendo a los jóvenes que querían restuarar el territorio perdido de Alemania y su poder militar.
El antisemitismo de los Nazis eran bien recibido por radicales de ultraderecha, pero no por todos los simpatizantes de Hitler. La propaganda antisemita de los nazis puede que no consiguiera un apoyo masivo para el partido, pero tampoco asustó a un gran número de votantes, que estuvieron dispuestos a pasar por algo la ideología contra los judíos y racista.

Foto: Archivos Nacionales, college Park, Md.

A los pocos meses de que Hitler se convirtiera en canciller, el régimen Nazi destruyó la libertad de prensa en el país. Cerró cientos de periódicos de oposición, traspasó las editoriales judías a alemanes no judíos y, en secreto, tomó el control de algunos diarios.

Las directivas diarias del Nuevo Ministro de Ilustración y Progahanda dictaba lo que podía o no publicarse bajo la amenaza de castigos, pérdida de puesto de trabajo o cárcel. El ministerio de propaganda extendía la ideología nazi a través de la radio, el cine, los noticieros, el teatro y la música.

Foto: Colección del Museo Memorial del Holocausto de Estados Unidos.

Los propagandistas nazis insistían permanentemente en que los enemigos de Alemania habían provocado la guerra, convirtiendo en víctima al país, y que estaban planeando esclavizarlo o destrozar a su pueblo.

Foto: Colección del Museo Memorial del Holocausto de Estados Unidos.

Un instructor del Gobierno de Hitler enseña a jóvenes la definición de “raza” establecida por las Leyes de Núremberg en 1937.

Aunque los propogandistas nazis no dictaban la política contra los judíos, sí ayudaron a crear el clima de indiferencia, odio y miedo que hicieron posible el asesinato masivo y sistemático por parte del Estado de seis millones de personas de origen judío durante el holocausto.

Sala del Palacio de Justicia durante los Procesos de Núremberg, Alemania, en 1945.
Foto: Stadtarchiv Nürnberg

Anuncios