PACIFICAMENTE RECLAMAN FIN A LA IMPUNIDAD

PERIODISTAS

Ante los ataques a la prensa en todo México.

 

Por Vicente Calderón.

Tijuana, lunes 27 de junio de 2016.

 

 

 

 

El año pasado organizaciones defensoras de la prensa documentaron 7 asesinatos de periodistas en México. Este año la cifra ha sido superada.

El homicidio de una reportera independiente que previamente se desempeño cubriendo sociales en Ciudad Victoria Tamaulipas es el octavo crimen que corta la vida de un trabajador de los medios de comunicación.

Ante esta realidad la mañana de este lunes, más de una veintena de reporteros, camarógrafos y fotógrafos dejaron sus herramientas de trabajo para manifestarse pacíficamente en la frontera entre México y Estados Unidos.

Teniendo como fondo la garita de San Ysidro, el puerto fronterizo con mayores cruces en el hemisferio los comunicadores realizaron lo que han llamado la protesta de cámaras caídas.

Primero para solidarizarse con los colegas y sus familiares que han sido asesinados en otras entidades mexicanas y también para demandar que las autoridades cumplan con su obligación de esclarecer los crímenes y aplicar la ley a los responsables.

En Baja California hace doce años que no han matado a un periodista debido a su ejercicio profesional.

Precisamente la semana pasada se cumplieron 12 años del homicidio de Francisco Ortiz Franco, reportero del semanario Zeta. A pesar de tanto tiempo nadie ha sido juzgado por este crimen.

La impunidad que afecta a casi todos los sectores de la sociedad mexicana es evidente en el caso de los crímenes contra prensa.

Por eso reporteros como Alberto Elenes de Uniradio y corresponsal de Uno TV en Tijuana, Manuel Ocaño corresponsal en San Diego para Uniradio y periodista independiente e  Isabel Mercado del semanario Zeta alzaron la voz y junto con sus compañeros de distintos medios recordaron a la población de ambos lados de la frontera que cuando se agrede a la prensa, se vulneran derechos fundamentales de la sociedad.

Los manifestantes denunciaron que el ejercicio periodístico en Tijuana y Baja California sigue enfrentando un clima de menosprecio, acoso sutil y cooptación por parte de distintos poderes.

 

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