«POSADA SIN FRONTERAS» 2013 REÚNE A FAMILIAS DE AMBOS LADOS

Por Daniel Ángel/Leonardo Ortiz

Tijuana, sábado 14 de diciembre 2013

Familias separadas por el cerco fronterizo entre México y Estados Unidos realizaron este sábado la “Posada Sin fronteras” en Playas de Tijuana.

Jesús Ortiz, originario de Chiapas, fue uno de los asistentes y vino con otros ocho familiares desde su estado de origen exclusivamente para encontrarse con su familia y verlos a través de la malla.

“Es lo único que puede haber, pero nos hubiera gustado que abrieran y podernos abrazar”, apuntó.

Contó que la necesidad de encontrar un mejor futuro llevó a su hermana a separarse de la familia hace aproximadamente 18 años, y en todo este tiempo no la había visto al igual que a algunos tíos.

Juventina Domínguez estuvo también durante un largo rato muy cerca de la línea fronteriza para escuchar a su hija que tiene tres años viviendo ilegalmente en Estados Unidos.

Para ella, aunque no pueda distinguir con toda claridad el rostro de su hija del otro lado de la malla cuadriculada, la reunión es su regalo de navidad.

“Verlos que están bien, los niños, mi yerno, mi hija”, decía la mujer con lagrimas en los ojos, mientras su familia junto a los asistentes del lado norteamericano eran vigilados por agentes de la patrulla fronteriza.

Su hija Sara Reynoso contó que esta es la primera ocasión en que acude a esta “Posada Sin Fronteras”, y sostiene que han logrado acceder a una mejor vida, por lo que ahora no piensan volver a México a pesar de las dificultades de vivir como ilegal.

“A veces la verdad andarse no escondiendo, pero un poco preocupado porque no vive uno con libertad”, dijo.

Esta fue la vigésima edición de la “Posada Sin Fronteras”, aunque Uriel González, coordinador de las casas Ymca menores migrantes asintió en que la asistencia va a la baja, quizá porque en la frontera el tema se ha vuelto cotidiano y pierde su lado humano.

Como parte de la posada los asistentes cantaron villancicos, colocaron lonas con fotografías de otras fronteras cercadas y pusieron sobre la malla de metal sus manos, en un intento por acercarse más a sus seres queridos.

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