AMENAZAS CUMPLIDAS Y PROMESAS VACIAS

Por Vicente Calderón
Tijuana, B.C. a 18 de octubre de 2009.

José Luis Torrijos es el caso más reciente de los policías que dieron su vida por enfrentar a los narcotraficantes, que insisten en que el Secretario de seguridad pública municipal, Julián Leyzaola se vaya, pues bajo sus ordenes, son muchos los oficiales que no se quieren «alinear» con los delincuentes.

El presidente municipal agradece al gobernador y a las autoridades federales el apoyo que le han dado para atender esta situación que debería ser de emergencia, pero que parece cosa de todos los días en Tijuana.

Es difícil entender que agradece el alcalde. La Procuraduría no ha detenido a nadie de los asesinos de policías. Dos o tres sujetos que han participado en uno o varios de los ataques contra los municipales, están detenidos pero no como resultado de investigaciones ni estatales ni federales, son más bien producto de retenes al azahar o denuncias anónimas. De las autoridades federales mejor ni hablar.

El envío de 50 marinos que agradecía el alcalde Ramos durante el más reciente funeral múltiple de policías no parece haber servido de nada.

El crimen organizado, específicamente el grupo de Teodoro García Simental, alias «el Teo» a quien el Procurador estatal, Rommel Moreno identificara como el responsable de los ataques contra la corporación Tijuanense, reta al estado mexicanos y todas sus instituciones sin que haya consecuencia alguna para él.

Este grupo se ha dado el lujo -una y otra vez- de retar al mismo ejército, al dejarle cadáveres a unos metros de sus instalaciones. El más reciente es el cuerpo torturado y mutilado de un funcionario responsable de la expedición de licencias de manejar. Presuntamente, de su oficina habría salido una identificación oficial para el lugarteniente que se separó de los Arellano Félix para consolidarse como una importante figura del hampa que opera en Tijuana.

No se ha comprobado oficialmente que el ataque perpetrado el sábado contra los municipales haya sido ejecutado por la gente del Teo, pero las autoridades saben que hay un patrón consistente en los asesinatos anteriores.

La semana anterior se reportó la visita a Tijuana, del principal asesor de seguridad para el Presidente Calderón, Jorge Tello Peón. Pero no parece haber servido de nada, a juzgar por el ataque perpetrado contra los oficiales y que dejó a la familia Torríjos y a sus compañeros, cuestionando de que sirve enfrentar, prácticamente solos a los criminales más peligrosos de la ciudad.

Lo único nuevo, parece ser que en la presentación de los tres detenidos por su presunta participación en el atentado contra los policías, el ejército hable de coordinación y cooperación al incluir los emblemas de la Estatal preventiva y de la municipal en el escenario. Y que en el boletín incluyan a los ministeriales sin que especifiquen que logró cada quién. No es nuevo que cuando la municipal detiene a alguien se lo lleve a los militares y no a la Procuraduría. Así que en la batalla de la municipal contra los narcos del este de la ciudad no hay novedad.

Es cierto que existen problemas muy serios y hasta ilegalidades en la policía de Tijuana y bajo el mando de Leyzaola. Pero nada se podrá arreglar si no se garantiza un minimo de seguridad para sus elementos.

Esta semana la empezamos con una familia más de luto y otras dos que saben que si sus familiares que están en la policía sobrevivieron hoy,es solo para seguir corriendo el riesgo de enfrentarse practicamente solos a los carteles de la droga, cuya combate corresponde al gobierno federal, que en Tijuana no ha sido capáz ( o no ha querido) solidarizarse con los municipales.

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