RECUERDAN A REOS MUERTOS EN MOTINES

Tijuana, B.C., 14 de septiembre de 2009, T.P.- El 14 de septiembre se cumple un año del primer motín en la penitenciaría de La mesa, del que hasta ahora no hay responsables.

Familiares recordaron la tragedia llevando un ataúd a la puerta principal de la cárcel y una corona de flores con la leyenda “justicia”.

De acuerdo a los reportes todo inició luego de que custodios matarán a golpes a Israel Blanco Márquez, un interno de 19 años de edad.

José Luis García estuvo presente ese 14 de septiembre y tres días después cuando la violencia regresó al penal. Salió de prisión hace 9 meses.

«Lo que vi fue un desbarajuste, soportar primero las bombas lacrimógenas; encerrados, que fue por lo que nos vimos precisados a romper la reja y salirnos».

Luego de esto, asegura José Luis, se reunieron en las canchas y siguió la destrucción del penal, llevando a las autoridades a disparar para tratar de controlar la situación.

«De adentro para afuera no hubo disparos… y de afuera sí cómo no, cuántos muertos resultaron, 29, de 26 a 29; a mí me tocó inclusive ayudar a bajar dos de los de arriba con la cabeza volada».

El fuego, dice, comenzó en las canchas y siguió en uno de los edificios.

«No sé, se enteraron también que un esqueleto, el espinazo que sacaron de allí; eso de que acarreaban que los muertos (sic) en carretilla fue mentira, eso fue de que se andaba haciendo la limpieza»

La peticiones de los internos era mejorar las condiciones; resolver el hacinamiento y detener la tortura, pero la respuesta no fue esa.

«En cuanto pararon el motín nos trataron de la patada, fueron dos tres días que nos tenían allí muertos de hambre».

Sobre la sobrepoblación, tema reconocido por las autoridades, siguen presos esperando a que inicie su juicio, como el caso de Juan Carlos Ramírez que denuncia su madre.

«Ni siquiera me dan fianza, ni siquiera me dicen cuándo lo van a juzgar y ya son ocho meses».

Alicia Aguilar, representante de los internos asegura que han cambiado las formas pero no el fondo.

«Lo único que ha cambiado es que ya no se hacen las torturas tan colectivamente ni torturan delante de los otros internos como antes de los motines, ahora lo hacen más privadito».

Y advierte lo delicado de la situación.

«Estamos en cinco barriles de pólvora, los cinco penales están exigiendo que se termine el hacinamiento, los cinco penales están exigiendo que se les apliquen sus beneficios».

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