La lírica mexicana en el Festival Internacional de Poesía de Granada
Fotos: Cortesía FIP.
La Huerta de San Vicente, la casa en la que Federico García Lorca escribió Bodas de sangre y Yerma, fue escenario de la apertura del 22º Festival Internacional de Poesía (FIP) de Granada.
El mexicano Jorge Valdés Díaz-Vélez, ganador del Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes —el más prestigioso galardón lírico de México—, ofreció el recital inaugural en un encuentro que sus organizadores describieron como “un puente entre tradiciones que comparten el mismo idioma pero no siempre el mismo pulso”.

El poeta mexicano compartió el espacio con la asturiana Olvido García-Valdés, Premio Nacional de Poesía en España, en un diálogo que la dirección del festival concibió como punto de partida simbólico: la lírica del norte de México frente a la poesía de raíz europea, conversando sobre el suelo donde un día Lorca imaginó sus tragedias.
La del sitio no fue casual. “Este jardín tiene la capacidad de hacer que la poesía pese más de lo que pesa en cualquier auditorio”, declaró Valdés Díaz-Vélez antes del recital, consignaron en un comunicado los organizadores.
El festival que inició el lunes 4 de mayo se extenderá hasta el sábado 9 de mayo y este año adquiere una dimensión política adicional: las autoridades culturales de Granada vincularon el evento a la candidatura de la ciudad como Capital Europea de la Cultura en 2031.

La literatura, y especialmente la poesía en lengua española, actúa como argumento central de esa candidatura, senalaron.
El jueves 7 de mayo, el poeta estadounidense Billy Collins —laureado nacional de su país entre 2001 y 2003— y el rumano Mircea Cărtărescu actuarán juntos en el Palacio de Carlos V de la Alhambra, en un recital poético-musical que los organizadores presentan como el gran evento internacional de esta edición.
La clausura rendirá tributo a San Juan de la Cruz en su año jubilar con la participación de la poeta Raquel Lanseros y las figuras musicales Carmen Linares y Jorge Pardo.
Pero la presencia iberoamericana constituye el verdadero hilo conductor de la programación. Además de Valdés Díaz-Vélez, el festival reúne este año a la argentina Ana María Shúa —maestra de la microficción que presentará su libro El cuerpo roto (2025) también en la Huerta de San Vicente—, al poeta argentino Alejandro G. Roemmers, al nicaragüense William González y a la cubano-nicaragüense María López Vigil, nominada al premio ALMA —conocido como el Nobel de la literatura infantil—, quien impartirá un taller de literatura latinoamericana para jóvenes el jueves en la Facultad de Ciencias de la Educación.

El festival recorrerá veinte municipios de la provincia, incluyendo los enclaves de marcada carga lorquiana como Fuente Vaqueros, Víznar y Alfacar, localidades donde la historia literaria y la memoria histórica se superponen con particular intensidad.
Esta descentralización, concebida como garantía de acceso ciudadano a la cultura de calidad, es uno de los rasgos que distinguen al FIP de otros eventos similares en el sur de Europa.
La 22ª edición llega, según sus organizadores, con voluntad de “diluir las fronteras entre géneros” y de tender puentes entre la poesía y la narrativa breve.
En ese espíritu, la participación de México —con una voz tan singular como la de Valdés Díaz-Vélez— no es un detalle menor: es, en cierto modo, la declaración de intenciones de un festival que entiende el español no como una lengua sino como un continente.
Esta nota fue elaborada con la asistencia de herramientas de inteligencia artificial y revisada por el equipo humano de Tijuanapress.com.













