Sinaloa requiere una nueva sociedad post cárteles
La acusación formal de la Fiscalía Sur de Nueva York contra diez funcionarios mexicanos —entre ellos el gobernador (ahora con licencia) de Sinaloa, Rubén Rocha Moya— por narcotráfico, no sorprendió a Luis Carlos López Ulloa, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Baja California.
Lo que no esperaba dijo, fue la velocidad y la publicidad con que Washington ejecutó el movimiento.
“Estados Unidos está pasando de los dichos a los hechos. Me parece que lo del jueves fue una primera fase de una segunda etapa de presión y de negociación de parte de Estados Unidos con México, comentó el académico.
Para López Ulloa, la licencia solicitada por Rocha Moya horas después de conocerse la acusación es, ante todo, una estrategia para ganar tiempo. Considera que el gobierno federal mexicano no estaba preparado para el anuncio y que la investigación prometida por la Fiscalía General de la República deberá ser “totalmente transparente” para resultar creíble, tanto ante la opinión pública mexicana como ante Washington.
López Ulloa equipara la tensión diplomática actual con la crisis de 1985 derivada del caso del agente de la DEA asesinado en Guadalajara, Enrique Kike Camarena, aunque la califica de mayor gravedad:
“No todos los días un gobierno te pide que detengas a un gobernador en funciones”, agregó.
Advierte además que las cancelaciones de visas a políticos mexicanos fueron solo la primera etapa de presión, y que Baja California, Sonora y Tamaulipas están igualmente expuestos.
En conversación con Tijuanapress.como López Ulloa habla de la parte social de la problematica que vive Sinlaoa y buena parte de México que parece haberse vuelto tolerante con el narcotráfico.
Dice que no serán los partidos políticos de donde salga la solución, sino que unicamente podría surgir de una mayor participación ciudadana.













