Español como segunda lengua en Tijuana
Tijuana iniciará este fin de semana un programa piloto de enseñanza de español como segunda lengua dirigido a la comunidad haitiana, convertida en el principal grupo solicitante de acceso a la educación en Baja California.
La iniciativa, fruto de una alianza tripartita entre la Secretaría de Educación estatal, ACNUR y la Secretaría de Bienestar, busca que los migrantes no solo dominen el idioma coloquialmente, sino que alcancen un nivel profesional que les allane el camino a la universidad.
El programa, que arrancará con 43 personas inscritas en apenas dos semanas de convocatoria, contará con cinco instructores —tres de origen haitiano y dos mexicanos— que trabajarán los fines de semana. Los grupos no superarán las 18 personas para garantizar una enseñanza efectiva.
“La comunidad haitiana se ha sentado de una forma tan impresionante en la ciudad que ellos se sienten parte”, afirma Yara Amparo López, directora de Educación Indígena e Inclusiva de Baja California de la Secretaría de Educación de Baja California.
“Si nosotros no los hacemos parte, ellos ya se sienten parte. Y esto genera que ellos pidan los derechos que se les tiene que cubrir”, agrega.
Desde 2023, los haitianos escalaron posiciones hasta convertirse en el primer lugar de nacionalidades que solicitan acceso a la educación en Baja California, superando incluso a los estadounidenses que históricamente han dominado las estadísticas. No se trata necesariamente de que sean el grupo más numeroso, pero sí el más activo en la búsqueda de oportunidades educativas en todos los niveles: desde preescolar hasta universidad.
La barrera del idioma, sin embargo, se ha revelado como el principal obstáculo. La comunidad haitiana llega hablando creole o francés, pero el desafío es más complejo de lo que parece.
“No todos hablan el francés, no todos hablan el criollo. Hay personas que lo hablan pero no lo escriben ni lo leen. Hay otros que lo leen pero no lo hablan, hay otros que lo escriben pero no lo leen”, detalla López, quien ha debido recurrir a voluntarios francófonos para facilitar la comunicación.
El programa, que se extenderá hasta mayo de 2026 tiene ambiciones que van más allá de la comunicación básica. La Secretaría de Educación está negociando con una empresa certificadora para que al concluir el curso, los participantes puedan obtener un documento oficial que acredite su nivel de dominio del español.
La iniciativa responde a una realidad que México, acostumbrado a pensar en el español como lengua de partida más que de llegada, apenas comienza a asimilar.
“Nuestra cultura nos ha llevado a identificar solamente las lenguas indígenas y el español”, reflexiona la funcionaria. “Dar el siguiente paso, que es enseñar el español como una segunda lengua, es muy interesante”.
Baja California pasó de identificar principalmente dos nacionalidades en sus escuelas en 2006 —chinos y estadounidenses— a 32 en 2025, la mayoría concentradas en Tijuana. Solo en lo que va del año, la Dirección de Educación Indígena e Inclusiva ha atendido a 1.180 personas de distintas nacionalidades, una cifra que se ha triplicado respecto a 2024.
La comunidad haitiana convive ahora con venezolanos, cubanos, hondureños, salvadoreños y peruanos que solicitan desde la revalidación de estudios de preparatoria hasta el acceso a la universidad. Pero también con una emergente comunidad africana —particularmente de Ghana— que llega con el inglés como idioma y plantea nuevos desafíos de integración.
El programa piloto, fruto de la experiencia acumulada durante las oleadas de deportaciones de la era Obama y el trabajo con refugiados antes educación a migrantes que ha permitido revalidar estudios a más de 300 personas, se presenta como una apuesta por convertir a Tijuana en un modelo de integración educativa.
“El hecho de que tú emigres y que viajes cruzando diferentes países no significa que vienes vacío”, sentencia López. “Estuviste estudiando en otro lugar, tuviste formación académica. ¿Por qué llegar a otro país significa que no tienes nada de eso, cuando sí lo tienes?”
La respuesta de Tijuana a esa pregunta comienza este fin de semana, en las aulas de una escuela que abrirá sus puertas para enseñar que integrar no es sólo acoger, sino construir puentes de ida y vuelta.
De la redacción:
Esta nota fue elaborada usando herramientas de Inteligencia Artificial a partir de una entrevista realizada por el autor y editada posteriormente por el equipo de Tijuanapress.com













