Sheinbaum-Trump, 2025

Por José María Ramos / Profesor investigador del COLEF.

La relación entre México y Estados Unidos se ha caracterizado por su complejidad

y dinamismo en estos 202 años de relaciones diplomáticas, reflejando la

interconexión asimétrica de ambas naciones en ámbitos económicos, políticos,

sociales y de seguridad. 

Con una nueva administración del presidente electo Donald Trump a partir del 20

de enero del 2025 con una retórica nacionalista, políticas migratorias restrictivas y un enfoque unilateral en la gestión de la seguridad fronteriza. 

Al mismo tiempo, la elección de Claudia Sheinbaum como la primera mujer 

presidenta de México representa un cambio importante en la política nacional, 

que podría tener implicaciones para las relaciones bilaterales.

Relaciones bilaterales y la tensión del unilateralismo

La administración del expresidente Trump es conocida por su enfoque unilateral

en políticas migratorias, comerciales y de seguridad. Desde el inicio de su primer

mandato presidencial, promovió la construcción de un muro fronterizo, endureció

las políticas de asilo y utilizó la aplicación de aranceles como herramienta de

presión política.

En vísperas de su segundo periodo de gobierno, el presidente electo Trump ha

propuesto aplicar aranceles a México y Canadá en caso de no fortalecer sus

políticas migratorias y contra el crimen organizado. 

No obstante, de que los tres países como parte de la región de América del Norte la reducción de aranceles permite fortalecer la competitividad regional frente al resto del mundo, en especial contra China.

El presidente electo Trump también ha propuesto deportar a los migrantes

irregulares en los Estados Unidos. Esta medida es compleja de implementarse por

restricciones legales, operativas y burocráticas. 

Estados republicanos como Texas, Arizona y Florida serian de los principales afectados.

Finalmente, el presidente electo Trump declarará a los grupos delictivos mexicanos

como organizaciones terroristas extranjeras o internacionales (Foreign

Terrorist Organization o FTO). 

La declaración de los cárteles mexicanos se puede

interpretar como una estrategia de presión política del presidente electo para

justificar una postura más agresiva hacia México. 

Un reto del gobierno mexicano es desplegar una estrategia diplomática y de seguridad 

que combine la defensa de la soberanía con un enfoque pragmático de cooperación.

Una estrategia efectiva del gobierno mexicano podría incluir la reactivación de

mecanismos bilaterales como la Comisión Binacional México-EEUU y el

Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN). Estos foros permitirían gestionar

Dos temas de seguridad multidimensional, enfatizando la corresponsabilidad en el

combate al crimen organizado y la gestión de flujos migratorios irregulares.

Asimismo, la presidenta Sheinbaum podría promover un discurso diplomático que

subraye la importancia de la cooperación para enfrentar amenazas comunes

como el crimen organizado, la migración irregular, tráfico de armas y el lavado de

dinero.

Seguridad y combate al crimen organizado.

El tráfico de drogas, armas y personas representa una amenaza en la región

fronteriza. La administración de la presidenta Sheinbaum podría implementar un

enfoque integral que combine la inteligencia compartida con operativos de

seguridad dirigidos y acciones preventivas que reduzcan las oportunidades para el

crimen organizado transnacional. 

Asimismo, podría abogar por un cambio en las

políticas estadounidenses hacia el control de armas, dado que una gran parte de

las armas utilizadas por los cárteles en México provienen del mercado

estadounidense. Esto requerirá una colaboración estrecha con las agencias

estadounidenses, pero también un fortalecimiento de las capacidades de las

fuerzas de seguridad mexicanas. 

Este tipo de colaboración requiere una relación

diplomática basada en la confianza y el respeto mutuo.

Gobernanza fronteriza: Hacia una frontera segura y humana

La región fronteriza entre México y Estados Unidos es un espacio de interacción

compleja donde convergen fenómenos como la migración, el comercio, el crimen

organizado y las crisis humanitarias. 

Para la presidenta Sheinbaum, el enfoque de

seguridad multidimensional implica transformar la gobernanza fronteriza

mediante iniciativas que equilibren la seguridad con el desarrollo regional. 

La presidenta Sheinbaum tiene la opción de seguir impulsando la agenda de la

Frontera del Siglo XXI que se fundamenta en los siguientes principios:

a) Modernización de los cruces fronterizos: Inversión en infraestructura para

mejorar la eficiencia en los puertos de entrada y reducir los tiempos de espera.

b) Uso de tecnología avanzada: Implementación de sistemas de vigilancia,

sensores y drones para mejorar la seguridad sin interrumpir o demorar los cruces

fronterizos de autos, personas y el comercio.

c) Cooperación en inteligencia y seguridad: Intercambio de información entre

agencias de ambos países para combatir el tráfico de drogas, armas y personas.

d) Facilitación del comercio: Creación de programas como el Trusted Traveler

Program, que agilizan el cruce de personas y mercancías de bajo riesgo. Existen

Antecedentes de políticas que han demostrado que es posible equilibrar la

seguridad fronteriza con el fomento del comercio y la cooperación transfronteriza.

Infraestructura y desarrollo regional

El subdesarrollo y la desigualdad en la región fronteriza contribuyen a perpetuar la

inseguridad. 

La presidenta Sheinbaum podría promover proyectos de

infraestructura que mejoren la conectividad, fomenten el comercio y

generen empleo, en el marco del DEAN. 

Uno de los estados más beneficiados es Texas, su ubicación geográfica, su

 infraestructura y su proximidad con México le otorgan una ventaja competitiva única. 

Además, Texas lidera en exportaciones dentro de Estados Unidos, con México como su principal socio comercial. El comercio bilateral del año pasado fue de 272,000 millones de dólares. Texas importó en México 142,000 millones y es el primer estado de todo Estados Unidos que está comprando productos de México.

Desafíos climáticos y seguridad ambiental

El cambio climático también debe considerarse dentro de la agenda de seguridad

multidimensional. La región fronteriza enfrenta riesgos como sequías, escasez

de agua y degradación ambiental, que afectan tanto a la seguridad alimentaria

como a la estabilidad social. 

La presidenta Sheinbaum podría liderar iniciativas de cooperación transfronteriza

 para gestionar recursos naturales y mitigar los efectos del cambio climático, 

promoviendo la transición hacia energías renovables y la conservación de ecosistemas compartidos. 

El problema es que esta agenda no necesariamente es prioritaria para el presidente electo Trump.

La diplomacia y el papel del liderazgo femenino

La llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia también marca un hito en la

historia de México, no solo por ser la primera mujer en ocupar el cargo, sino

también por su estilo de liderazgo inclusivo y su enfoque en la justicia social. Este

cambio podría influir positivamente en la dinámica de las relaciones con el nuevo

gobierno estadounidense, promoviendo una diplomacia más colaborativa y

basada en valores compartidos.

El liderazgo del presidente electo Trump, caracterizado por su retórica divisiva y su

enfoque unilateral, contrastaría con la visión de la presidenta Sheinbaum, que

podría centrarse en construir puentes y fomentar el entendimiento mutuo.

Bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum, México tiene la oportunidad

de redefinir la relación con el nuevo gobierno de Trump a partir del 20 de enero

del 2025, adoptando un enfoque integral que gestione las causas estructurales

de los desafíos compartidos y promueva soluciones sostenibles.

La agenda de la presidenta Claudia Sheinbaum frente a la administración de

Donald Trump deberá ser pragmática e innovadora, basada en los principios de

la seguridad multidimensional. Al abordar los desafíos desde una perspectiva

integral, que contemple tanto la seguridad nacional como el desarrollo regional y la

protección de derechos humanos, México podría fortalecer su posición en la

relación bilateral y contribuir a la construcción de una frontera más segura, justa

y sostenible.

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