Fentanilo: ¿estrategia regional?
Por José María Ramos / Profesor Investigador del COLEF.
La relación entre Estados Unidos y Canadá durante la administración de Donald Trump fue
un ejemplo de cooperación estratégica en materia de seguridad fronteriza y combate al
fentanilo.
Aunque marcada por tensiones comerciales, como las renegociaciones del
Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la relación bilateral se
mantuvo sólida en temas de vigilancia fronteriza y control migratorio.
Esta dinámica contrasta significativamente con la relación más compleja y conflictiva
entre Estados Unidos y México, especialmente en temas de migración y seguridad. La
pregunta a plantear es ¿si el nuevo gobierno de la presidenta Sheinbaum podrá promover
una agenda de seguridad regional basada más en la cooperación y coordinación que en
el conflicto con el nuevo gobierno de Trump?
En el marco del reciente encuentro entre el primer ministro canadiense Justin Trudeau y
Donald Trump en Estados Unidos acordaron trabajar juntos, contra la crisis del fentanilo
y las drogas que han implicado cerca de 80 mil muertes de estadounidenses.
Desde la perspectiva del presidente electo Trump: “Trudeau se ha comprometido a trabajar con
nosotros para poner fin a esta terrible devastación de las familias estadounidenses, causada
principalmente por los cárteles de la droga y el fentanilo procedente de China” (El País, 29
noviembre 2024).

La crisis del fentanilo.
El fentanilo, un opioide sintético, es responsable de una creciente epidemia de sobredosis
en Estados Unidos. Su alta potencia, bajo costo y facilidad de transporte han convertido a
esta sustancia en un desafío crítico para los sistemas de salud y seguridad.
Aunque gran parte del fentanilo llega a Estados Unidos desde México, Canadá también tiene un papel
relevante como ruta de tránsito y punto de distribución de precursores químicos provenientes de Asia.
La cooperación entre Estados Unidos y Canadá
La relación entre Estados Unidos y Canadá en materia de control del fentanilo se basó en
un enfoque colaborativo y técnico. Ambos países compartieron inteligencia, desarrollaron
sistemas conjuntos de inspección en puertos de entrada y trabajaron en la regulación de
precursores químicos.
Un ejemplo de esta cooperación fue la implementación de iniciativas como el North
American Drug Dialogue (NADD), que facilitó el intercambio de datos sobre tráfico de
fentanilo y metodologías para su detección.
Canadá, bajo el liderazgo de Justin Trudeau, también adoptó políticas proactivas, como la regulación estricta de precursores químicos y el fortalecimiento de las aduanas.
Seguridad fronteriza entre Estados Unidos y Canadá.
La frontera entre Estados Unidos y Canadá, una de las más largas del mundo, es
considerada una de las más pacíficas y cooperativas.
Durante el gobierno de Trump, se priorizó el fortalecimiento de esta frontera a través de iniciativas tecnológicas y acuerdos bilaterales que garantizaban tanto la seguridad como el flujo comercial. Además, se promovieron iniciativas para compartir información de inteligencia y coordinar operaciones
antiterroristas.
Contraste con la relación Estados Unidos-México
En contraste, la relación entre Estados Unidos y México en materia de control del fentanilo fue más conflictiva durante el gobierno de Trump.
Aunque ambos países cooperaron en ciertas áreas, como el entrenamiento de fuerzas de seguridad mexicanas y la mejora de los sistemas de inspección en la frontera, el enfoque de Trump se caracterizó por una retórica dura y una presión constante sobre el gobierno mexicano.
Relación entre Estados Unidos y México
La relación entre Estados Unidos y México en temas de seguridad fronteriza fue más
conflictiva durante el gobierno de Trump.
La retórica del presidente Trump, centrada en construir un muro fronterizo y adoptar políticas migratorias estrictas, generó tensiones diplomáticas. Aunque se lograron acuerdos como el “Programa de Protección al Migrante” (Remain in Mexico), estos se enfocaron más en reducir el flujo migratorio que en fomentar una relación de confianza y cooperación.
La frontera sur enfrenta desafíos únicos. La violencia de los cárteles, la corrupción y las
disparidades económicas entre ambos países dificultan la implementación de políticas
efectivas.
Además, la frontera México-Estados Unidos es mucho más activa en términos de
comercio y flujo migratorio, lo que complica la vigilancia y el control del tráfico de drogas.
El enfoque hacia la frontera sur estuvo marcado por un paradigma de seguridad nacional
que priorizaba la contención de migrantes y el combate al narcotráfico, en lugar de
promover un modelo de gestión integral que también incluyera comercio, derechos
humanos y desarrollo regional.
Lecciones para la seguridad fronteriza con México.
De la relación entre Estados Unidos y Canadá pueden extraerse importantes lecciones para
fortalecer la cooperación en la frontera con México:
Construcción de confianza mutua: La relación Canadá-Estados Unidos se
fundamenta en el diálogo y el respeto, lo que permite diseñar políticas conjuntas
efectivas. Con México, sería necesario fomentar una relación menos asimétrica,
basada en la corresponsabilidad y en el reconocimiento mutuo de intereses.
Integración tecnológica: El uso de tecnología avanzada para monitorear la
frontera, como ocurre entre Canadá y Estados Unidos, podría aplicarse en la
frontera sur para garantizar seguridad sin comprometer los derechos humanos.
Sistemas de reconocimiento facial y monitoreo por drones pueden mejorar la
eficiencia de las inspecciones.
Enfoque multidimensional:
La seguridad fronteriza no debe reducirse al control
migratorio y al combate al crimen. Es crucial incluir políticas de desarrollo
económico, protección ambiental y derechos humanos. Un enfoque integral
ayudaría a mitigar las tensiones y a generar beneficios para ambas naciones. El
problema es que tales temas no son prioritarios para el nuevo gobierno del
presidente electo Donald Trump.
Enfoque integral:
Mientras que la relación con Canadá abarcó aspectos técnicos y
regulatorios, la estrategia hacia México se centró excesivamente en el control
fronterizo. Un enfoque más integral, que incluya la regulación de precursores
químicos, el desarrollo económico en regiones afectadas por el narcotráfico y el
fortalecimiento institucional, sería más efectivo.
Fomento del comercio y la movilidad:
La frontera México-Estados Unidos es vital para el comercio internacional. Políticas que agilicen el flujo de bienes y personas, como sistemas de preinspección en aduanas, mejorarían la relación bilateral y
beneficiarían a ambas economías. En tal sentido, la iniciativa de Fronteras Seguras o la Frontera del Siglo XXI resulta fundamental para promover una frontera mas competitiva y segura desde un enfoque de América del Norte.

Conclusión
La relación entre Estados Unidos y Canadá en materia de seguridad fronteriza y control del
fentanilo bajo el gobierno de Trump ofrece valiosas lecciones para la gestión de la frontera
con México.
Mientras la primera se basa en confianza y cooperación, la segunda enfrenta desafíos de
desconfianza y enfoques unilaterales. Un cambio hacia un modelo de gestión integral,
que incorpore tecnología, desarrollo económico y respeto mutuo, es crucial para garantizar
una frontera segura y funcional que beneficie a ambas naciones. Solo mediante la
cooperación y la innovación será posible transformar los desafíos en oportunidades para el
desarrollo en la frontera de México con los Estados Unidos.
La relación entre Estados Unidos y Canadá en materia de control del fentanilo durante el
gobierno de Trump ofrece valiosas lecciones para mejorar la seguridad fronteriza con
México. Un enfoque basado en la confianza, la cooperación técnica y el respeto mutuo
podría transformar la dinámica actual y aumentar la efectividad de las políticas antidrogas.














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