Dos sospechosos más en el asesinato de surfistas extranjeros. Testigo principal aterrorizada
Al terminar su segunda audiencia ante un juez federal en Ensenada, Ari Gisell imploraba ayuda al borde del llanto.
Visiblemente angustiada y hablando en inglés la joven dijo algo así como
“¡Me van a matar!” o “¡Me va a matar!”
Es la mujer identificada por las autoridades estatales como pareja de Jesús Gerardo, alias el Kekas, sospechoso principal -hasta ahora- en el asesinato de dos turistas australianos y un estadounidense en el sur del municipio costero.
Acababa de darse cuenta que el juez de control decidió dejarla en prisión durante dos meses acusada de posesión de drogas con fines de venta. Su defensora, una abogada de oficio no presentó oposición alguna.
Cuando el magistrado Daniel Galindo Tobie había salido de la sala, la joven se volvió para ver a su hermana, la única familiar que se presentó a testificar a su favor.
Se comunicaron brevemente en inglés y la hermana preguntó si podía darle un abrazo, pero se lo negaron y los guardias le indicaron que se retirara.
Mientras el elemento de la guardia nacional que la custodiaba intentaba llevársela, Ari Gisel se dirigió a los representantes de 3 medios de comunicación- dos locales y uno australiano- que estaban presentes
I know everything!
They will kill me!
(¡Yo sé todo! ¡Me van a matar! ), parece haber exclamado cuando ya estaba vinculada a proceso, lo que significan dos meses en la cárcel para que la Fiscalía General de la República (FGR), termine la investigación.
Era difícil escucharla con claridad porque mientras ella hablaba sin levantar demasiado la voz, los encargados del recinto judicial sí lo hacían presionando para que abandonáramos la sala de audiencia.
El reportero australiano alcanzó a preguntar cómo podía comunicarse con ella y enseguida nos sacaron.
De nada le valió a Ari Gissel decir que su detención no ocurrió como se consignó en el informe policial homologado de la municipal de Ensenada, misma versión que ha repetido la fiscal general de Baja California, María Elena Andrade.
Los policías dicen que la detuvieron en la calle porque tiró una bolsa al piso y salió corriendo, pero ella asegura que la detuvieron en su casa y entraron sin orden de cateo.
Su hermana corroboró ese dicho e incluso exhibieron en la audiencia una videograbación que realizó con su celular y mostraba las unidades de la municipal afuera de la casa de Ari Gisel, quien agregó que entre esas estaban dos patrullas negras con las letras GOE, (Grupo de Operaciones Especiales).
Aparentemente llegaron hasta ella porque rastrearon el celular de una de las victimas, pero la versión oficial dice que la policía lo encontró junto con la droga que supuestamente le hallaron a Ari Gisel.
Discrepancias como ésta, aumentan el escepticismo de buena parte del público que desconfía de las autoridades, sobre todo por la rapidez con que aseguran haber detenido a los responsables.
Las divergencias sobre la forma y lugar de la detención de la joven madre, son tan solo algunas de las inconsistencias que resaltan en lo informado por autoridades sobre la investigación del triple homicidio de los turistas extranjeros que llegaron a la Baja para disfrutar las olas del Pacífico por su afición al surf.
Otra son las declaraciones de la fiscal María Elena Andrade, asegurando en conferencia de prensa que además de Ari Gisel turnaron ante las autoridades federales a Christian Alejandro, hermano del Kekas, lo cual fue negado por la FGR.
Información extraoficial obtenida por Tijuanapress.com indica que este tercer detenido está acusado de narcomenudeo, un delito investigado a nivel estatal.
Aunque no han precisado las fechas, el hermano del Kekas Christian Alejandro ya fue vinculado a proceso y estará en prisión preventiva un mes, plazo fijado para la investigación complementaria.
La indagatoria continúa y todavía no hay nadie que haya sido llevado ante un juez por el delito de homicidio.
Pero poco a poco surgen más datos que podrían ayudar a esclarecer el crimen.
Por ejemplo, en la conferencia posterior a las comparecencias en las salas estatal y federal, con Jesús Gerardo y Ari Gisel, respectivamente, el titular de ciencias forenses dijo que los hermanos australianos Jake y Callum Robinson y su amigo el estadounidense Carter Rhoad, recibieron disparos desde distintas posiciones.
Y en la audiencia en la que vincularon a alias el Kekas por desaparición de personas cometida por particulares, quedó claro que no actuó solo.
Los investigadores estarían tras la pista de dos personas más y según información extraoficial obtenida por este medio, en unas dos semanas, los detectives estarán listos para ir ante el juez con la carpeta de investigación que ya abrieron por homicidio.
El análisis pericial determinó que una de las víctimas tenía tres impactos de bala: Uno en la pierna, otro en el costado -arriba de la cintura- y uno más en la cabeza.
Esto hace pensar a algunos peritos que fue el primero de los turistas que se defendió cuando intentaron asaltarlos.
La fiscal general Andrade Ramírez refirió que en el lugar donde acampaban encontraron un diente.
Y como las víctimas no presentan ausencia de piezas dentales, sospechan que al defenderse uno de los surfistas golpeó a uno de los agresores tan fuerte que le tumbó un diente, a lo que reaccionó disparándole.
También trascendió que usaron al menos dos armas y las autoridades solo han encontrado una.
Se trata de la pistola 9 mm que encontraron en el auto de Ari Gisel, abandonado presuntamente por el Kekas. Hay otra pistola, calibre 45 mm, que no ha sido localizada.
En las audiencias también se ventiló que encontraron en el mismo auto un recipiente con algún tipo de combustible que arrojaron al pozo donde ocultaron los cadáveres tras el triple homicidio.
Aparentemente los arrojaron a la noria tratando de incinerar los cuerpos, pero debido al agua y a las condiciones del pozo, no lograron encenderlos.
Para cuando lograron extraer los restos de Callum, Jake y Carter, ya estaban hinchados y bastante desfigurados por la descomposición natural.
En el caso del hombre con cabello largo que se ve en las fotos difundidas para su pesquisa, los cambios dificultaban identificarlo pures parte de su cabellera se había desprendido y parecía una persona con marcada calvicie.
Con el estadounidense Carter Rhoad, a pesar del efecto de los elementos tras casi una semana de su muerte, el bigote ayudaba a distinguirlo.
Clinton, su hermano, quien fue el primero en salir a buscarlos, reconoció el cadáver en la morgue.
Los padres de los hermanos Robinson prefirieron no ver los cuerpos en el Servicio Médico Forense pero les mostraron fotografías. Varios tatuajes fueron útiles para esa terrible experiencia de confirmar que se trataba de los hijos que andaban buscando.
En la audiencia celebrada el miércoles 8 de mayo en las instalaciones del poder judicial de Baja California el juez consideró que Ari Gisel -que no estuvo presente en esa comparecencia- dijo a la policía que alias El Kekas le dijo “haberse chingado a unos gringos”
También relató el juez de control que cuando Gisel le preguntó que por qué lo había hecho el imputado le respondió: “Porque traían mucho equipo, feria y aparatos”
Antes le había mostrado las llantas que robaron a los turistas ya instaladas en la camioneta propiedad de Gisel, que ella le había prestado un día antes a El Kekas. Además le dio el teléfono celular de una de las víctimas, aparentemente el del norteamericano.
Ella declaró a los policías que la detuvieron que ella tenía miedo que el Kekas le hiciera daño a ella o a su hijo de 4 años porque sabía que él “hacía cosas malas”
Tras la presentación ante el juez era evidente que Ari Gisel sería la testigo principal de la fiscalía estatal que presentó cargos de Desaparición cometida por particulares contra Jesús Gerardo apodado El Kekas.
Pero además de lo manifestado por el juez estatal, sus posteriores súplicas en la audiencia ante el juez federal donde su hermana testificó a su favor queda claro que tiene mucho miedo a posibles represalias del Kekas y sus cómplices.
Su hermana que se negó a ser entrevistada en cámara pero conversó con los reporteros presentes en la audiencia del poder judicial de la federación dijo que otros familiares también están atemorizados y por eso no asistieron a la audiencia.
Cuando este reportero le preguntó si ella no tenía miedo respondió que no porque a diferencia de las autoridades ella estaba diciendo las cosas tal y como sucedieron, en referencia a dónde y cúando detuvieron a su hermana.
Asegura que Ari Gisel no es novia de el Kekas, pero acepta que mantenía una relación con él y a veces se quedaba en su casa porque la tenía amenazada.
La Fiscalía considera brindar protección a quien sería su testigo estelar pero primero deberá ganarse la confianza de la joven y la familia.
Hoy con estas contradicciones en la investigación, no la tiene.













