Sobre la impunidad y el periodismo

Este 2 de noviembre – día de muertos en México – es también el día que la oficina de Naciones Unidas para la educación, la ciencia y la cultura  designó como la fecha para su campaña internacional para poner fin a la impunidad en los crímenes contra periodistas.

UNESCO publicó su reporte  que en esta ocasión coincide con la primera década del plan de acción de la ONU para la seguridad de los periodistas.

Deja claro que la impunidad sigue siendo un problema  mundial con todo y los esfuerzos hechos durante esos 10 años.  El nivel de impunidad se redujo pero solo un 9%.

Reconoce que es un progreso pero insuficiente.

Dice que de los 117 periodistas asesinados entre 2020 y 2021,  91 de ellos fueron asesinados cuando estaban fuera de su horario de trabajo lo que interpretan como un indicador de que ¨no hay lugar seguro para los periodistas¨.

Los homicidas actuaron frente a sus familiares incluso frente a niños.

En Tijuanapress.com decidimos atender el llamado de la UNESCO y entrarle a la campaña para denunciar la impunidad, porque en México la situación no mejora. Por el contrario está mucho peor.

 En este sencillo, muy austero pero significativo altar, colocamos 19 calaveras de azúcar. Una por cada trabajador de un medio de comunicación asesinado en la república.

Lo hicimos porque desde el 2016 cuando colocamos el primer altar en el CECUT, seguimos el conteo que lleva la UNESCO en su observatorio mundial de periodistas asesinados.

Sabemos que los números varían. El Comité para la Protección de Periodistas reporta 13 profesionales asesinados. La Sociedad Interamericana de Prensa cuenta 18. Y en algunos los nombres no coinciden porque no se ha comprobado quién fue asesinado por su trabajo. y quién por motivos ajenos.

Y eso es parte del problema en este país.

Las autoridades no cumplen la ley que les mandata investigar a cabalidad estos crímenes y a siempre considerar su actividad profesional como posible móvil del homicidio. 

Y por eso no siempre tenemos claro por qué mataron a nuestros colegas.

Justo es reconocer la importancia de las detenciones y sentencias en el caso de Margarito y Lourdes pero hasta que encarcelen  quienes ordenaron y pagaron por matarlos, prevalecerá  la impunidad.

No es una descalificación automática. Es una desconfianza fundada en los antecedentes y la historia de esta ciudad y el estado.

Un ejemplo.

En 2017 asesinaron en Playas de Rosarito a Luciano Rivera, un joven reportero y padre de familia.

Tres personas fueron detenidas y dos de ellas permanecen en prisión. Las autoridades tenían identificado a uno de los presuntos homicidas como miembro del cártel de Sinaloa, hubo una negociación con los arrestados  y prometieron que se haría justicia.

Pero 5 años después, el juicio contra ellos no ha empezado.

La defensa  interpuso varios amparos para aplazar el juicio.

Pero el poder judicial como el estado y la fiscalía  saben que las pruebas se desvanecen y después de tanto tiempo será más difícil ratificar declaraciones y convencer al juez de la culpabilidad de los imputados más allá de la duda razonable.

Y ahí vuelve la impunidad.

Como lo hemos visto y tolerado en el asesinato José Francisco Ortíz Franco en 2004, antes en el ataque a Jesús Blancornelas y el homicidio de Luis Lauro Valero en1997 donde no se procesó a nadie por ninguno de esos casos.

Y aunque en otras circunstancias también está el caso de Hector ´´el Gato´´ Félix en 1988.

Otro acontecimiento parece haber caído en el olvido.

El ataque a balazos contra Dante Cortez  en 1995 junto a su hijo por denunciar el asesinato de su otro vástago por integrantes del cártel Arellano Félix.

Y hay muchos otros más

Pero este 2 de novimebre recordamos la vida de todos ellos y de los que mataron antes que a ellos.

También por los 17 trabajadores asesinados en la república mexicana.

Con un abrazo solidario a la distancia para sus familiares y amigos. 

Por ellos y por Lourdes Maldonado y Margarito Martinez guardamos un minuto de silencio para recordar su vida.

Vidas que encontraron un propósito en la actividad periodística y con la cual sirvieron a mucha gente que les dio su confianza como reporteros y medios de cambio en una sociedad que aspira a ser mejor.

 Guardamos un minuto de silencio para después seguir hablando de ellos y no quedarnos callados ante la injusticia y la impunidad

Porque  la indiferencia también es peligrosa y no queremos ser indiferentes.

Porque no queremos más impunidad.

Porque no queremos más periodistas asesinados. 

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