Después de «La Bola», el Cubo.

Foto: Suministrada por el CECUT.

A pesar de todas las buenas noticias de los malos acontecimientos que debería ser indispensable saber en esta ciudad, también hay cambios alentadores.

La siguiente es una de ellas:

Dos de los espacios culturales más representativos de esta frontera van camino a la normalidad «Post Pandémica» y ya pasan de las visitas virtuales a los encuentros presenciales.

El cubo ya recibe a una cantidad limitada de visitantes con la exposición “Querubines, Santitos, Diablitos y Calaveras. La espiritualidad en el arte popular mexicano”

El Centro Cultural Tijuana, informó mediante un boletín que el edificio de exposiciones con que creció hace unos años la emblemática cuadra  que algunos conocieron originalmente como «El Fonapas»  volvió a abrir sus puertas el sábado 22  de mayor con algunas restricciones.

«Así, El Cubo se convierte en el segundo recinto del Centro Cultural Tijuana en reanudar actividades, luego de que el Domo IMAX lo hiciera a finales de abril pasado».

El acceso solo será de jueves a domingo y el público podrá ingresar a la sala 3 en grupos de hasta 25 personas con una hora para recorrer la exposición segn informaran los funcionarios del Cecut.

Hay dos horarios «para visitar la colorida muestra de arte popular: 16:00 y 18:00 horas, y deberán ajustarse a un protocolo diseñado para evitar aglomeraciones dentro de la sala» informan en el comunicado.

Es necesario comprar los boletos en el sitio: https://www.taquillacecut.mx/eventos/cubo y presentarse 30 minutos antes.

Aunque el boletín no lo menciona, en todo México  regularmente la entrada a los museos en domingo es gratuita. Me consta.

Al mismo tiempo celebro que con sus tropiezos y algunos intentos de aprovechar las jornadas de vacunación para promover pandillas políticas le vacunación avanza gracias al trabajo de muchos burócratas verdaderamente responsables y comprometidos con su trabajo.

Los gobiernos pueden hacer cosas buenas a pesar de las malas administraciones burocráticas.

El domingo vi a una familia que visitaba el parque de una colonia en el este de la ciudad que estuvo cerrado durante buena parte de la Pandemia, (que todavía no termina).  El padre llevaba comida chatarra y la madre frituras para la botana de chicos y adultos. Con todo y eso las niñas se veían contentas. A fin de cuentas podrían volver a correr y disfrutar de columpios y resbaladillas en un espacio gratuito, después de meses de confinamiento, totalmente irregular.

Yo me quedo con la felicidad de ver que diversos espacios (desde un parque hasta un museo) se abren para ir recuperándonos en la medida de lo posible del impacto de la Covid-19.

Ahí vamos.

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