Dos entidades ven una oportunidad de oro en las aguas negras del río Tijuana

Por MacKenzie Elmer.

Foto: Un afluente cerca de la frontera entre Estados Unidos y México por donde fluyen las aguas residuales de Tijuana. / Foto de Adriana Heldiz-The Voice of San Diego.

Una colaboracion de Voiceofsandiego.org y Tijuanapress.com

Estamos dejando que millones de litros de aguas negras que corren por el río Tijuana se desperdicien tirándolas al Océano Pacífico.

Esa es la opinión de dos fuerzas que compiten -una de Estados Unidos y otra de México- que están reconsiderando la solución a uno de los problemas más antiguos y sucios de la región, y reimaginándolo como una lucrativa oportunidad.

“¿Por qué tirarlo cuando puedes venderlo?”, dijo Kurt Tetzlaff, presidente de WinWerks, una empresa de San Diego que propone reciclar las aguas negras o  residuales del Río Tijuana.
Recientemente presentó su propuesta ante la Comisión internacional de límites y aguas (CILA), una agencia que implementa los acuerdos entre México y Estados Unidos que tienen que ver con fronteras y  recursos hídricos.

La versión estadounidense de la Comisión opera una planta de tratamiento en el sur de San Diego, cuya misión es captar y limpiar el caudal del río Tijuana que se derrama en la frontera. Es la que está junto a la cerca divisoria y que se puede ver desde la Avenida Internacional de Tijuana.

Pero las fuertes lluvias del lado mexicano arrojan mucha más agua y drenaje al río de lo que la planta puede tratar.

Aquí es donde entra WinWerks.

Tetzlaff propone captar el agua, limpiarla y revenderla a los proveedores de agua del Sur de California, quienes desesperadamente requieren más fuentes locales de abastecimiento.

Para empezar, el sur de California carece de suficientes fuentes de agua dulce.
Por eso la bombea desde el río Colorado y la Sierra Nevada a un costo muy alto.Pero a medida que el cambio climático hace esas fuentes menos confiables, municipios como el de San Diego tratan de desarrollar sus propios recursos reutilizando las aguas residuales.

San Diego planea invertir 3 mil 500 millones de dólares en un proyecto llamado «Pure  Water » («Agua Pura»)  con el que pretende re-usar  su propio drenaje y que supuestamente  cubriría la tercera parte de las necesidades de agua potable del municipio, para el año 2035.

¿Por qué no podríamos hacer lo mismo con el Río Tijuana?, pregunto Tetzlaff.

WinWerks construiría una serie de instalaciones adicionales para el tratamiento en una zona sub- utilizada en el terreno que alberga la planta de tratamiento que está inmediatamente al norte del muro fronterizo.

Luego utilizando una ciencia centenaria conocida como electrocoagulación, trataría el agua que actualmente contamina el océano.

La electrocoagulación es un proceso que elimina los patógenos del agua utilizando pequeñas cantidades de electricidad que separan la suciedad de las moléculas de agua pura.

Se agregarían unas microalgas que podrían devorar las grasas y los aceites Y unos filtros finales, muy finos tamizarían  el resto de los desechos.

«Podemos hacer que el agua esté tan limpia como quieran,  hasta que alcance los estándares de potabilidad», dijo Tetzlaff.

Este proceso podría eliminar muchos de los contaminantes descubiertos en la cuenca durante un estudio de la calidad del agua hecho por las agencias de México y Estados Unidos, comenta Tetzlaff.

Encontraron metales pesados, material radioactivo, bacterias coliformes y otros contaminantes como fosfatos.

Otro estudio realizado por el Banco Mundial en el mes de marzo muestra que el 80% de las aguas residuales del mundo se liberan al medio ambiente sin un tratamiento adecuado (se tiran sin ser tratadas).

Las agencias de servicio público de otros países ya reducen los costos de operación al reutilizar el gas o los biosólidos generados por las aguas residuales.

Pero Tetzlaff  quiere esa agua para venderla.

Tetzlaff busca una asociación público -privada  con alguna dependencia gubernamental  que esté abocada a resolver el tema y tal vez una parte de los 300 millones de dólares que la administración del presidente Trump le dio a la agencia de protección al ambiente (EPA por sus siglas en inglés) para arreglar la problemática del drenaje que acarrea el río Tijuana.

El viernes antepasado la EPA informó al público dónde se encuentra el proceso para encontrar una solución.
«Lo que estamos proponiendo a la EPA no ha sido aprobado ni desechado”, enfatizó Tetzlaff.
Tetzlaff apuesta a que se pueden ganar decenas de millones de dólares al reutilizar el drenaje.

Pero según él, la electrocoagulación y sus instalaciones son mucho más baratas que construir un edificio nuevo que aumente la capacidad de tratamiento de la planta que se encuentra casi pegada a la frontera.

La electrocoagulación podría aumentar entre 25 y 60 millones de galones diarios  de agua limpia para las necesidades de la región, estimó Tetzlaff.

Existe una preocupación en el sur de California por asegurar más fuentes de abastecimiento de agua que estén bajo el control local.

Actualmente el condado de San Diego paga al distrito metropolitano de agua, (ubicado en Los Ángeles) por el agua del río colorado, principal fuente de abastecimiento  para la región sandieguina.

Algunos funcionarios del agua de San Diego quieren construir su propio acueducto que costaría 5 mil millones de dólares, pero ese plan no traería una gota más de suministro a la región.
«Nuestros números iniciales muestran que sería más barato que el costo actual ….de traer agua potable del Río Colorado”, dijo Tetzlaff.

¿Una solución mexicana?

Pero en el lado mexicano de la frontera hay también quien le ha echado el ojo al drenaje.
Comice, una asociación de ingenieros, contratistas, expertos y empresarios, propuso otro proyecto de reciclaje de agua a la Comisión internacional de límites y aguas.

Su plan implica construir otra planta de purificación de agua adicional al sistema ya existente que se encuentra río abajo en el lado mexicano.

Comice propone una red de reciclaje de aguas residuales del río Tijuana. Las plantas resaltadas con un círculo amarillo indican las nuevas adiciones propuestas al sistema de aguas residuales de Tijuana. / Imagen cortesía de Comice.

De acuerdo con la presentación que hizo Comice  ante la CILA el 27 de octubre,  se construiría una nueva estación de bombeo cerca de la colonia Libertad que captaría el flujo excesivo proveniente del río Tijuana.

Desde ahí bombearía ese caudal a una nueva planta de tratamiento en el este de Tijuana y después a una tercera instalación (también nueva) cerca de la Presa Abelardo L. Rodriguez. 

Este proyecto significa que el excedente de agua se reencauzaría antes de que cruce a Estados Unidos.

Eso sería un menor flujo en los canales de concreto, y menos arrastre de basura y otros contaminantes que afectan las playas del sur de California.

Ruben García Fons, integrante de Comice con décadas de experiencia en el mundo de la ingeniería para el manejo de aguas, le apuesta a que la serie de tres plantas costaría menos que construir una planta en Estados Unidos.

Por ejemplo, edificar la planta de tratamiento que está en la frontera costó más de 250 millones de dólares hace casi dos décadas.  

Garcia Fons estima que todo el proyecto de las tres plantas costaría 80 millones de dólares y captaría el 80% de las aguas negras y la basura antes de que pase la frontera.

«Lo que proponemos en Tijuana es más barato, más seguro y resuelve el problema del agua”, dice Garcia Fons.

Pero hay una consideración.

Aunque la propuesta de Comice espera generar recursos mediante la creación de  empleos, el agua no se puede vender y comprar como en Estados Unidos.

La ley mexicana establece que el gobierno federal tiene los derechos del agua a nombre de la población.

Una reforma legal en los 90 facilita al gobierno federal concesionar o autorizar a entidades privadas, derechos de agua para proveer servicios hídricos, según explica Margaret Wilder, profesora asociada de Geografía y Ecología política en la Universidad de Arizona.

Pero «bajo la privatización el costo del agua se vuelve estratosférico y en la mayoría de los casos ha fallado (en México)» dijo Wilder.

En eso coincide Garcia Fons.

«En nuestra experiencia (la privatización) no es un negocio transparente”, expresó.

El espíritu de las leyes mexicanas del agua significa que propuestas como la de Comice no puedan prometer el mismo tipo de financiamiento privado que sí ofrece la versión de WinWerks.

En este caso el gobierno mexicano tendría que intervenir y dar algún tipo de respaldo.
Y mientras las empresas privadas en los Estados Unidos están ansiosas por los 300 millones de dólares que tiene la EPA para construir una solución aquí, la agencia ambiental norteamericana podría decidir ayudar a pagar por un proyecto del lado mexicano.

García Fons dice que ve el problema del drenaje que corre por el Río Tijuana como una preocupación de salud pública más que como un asunto de negocios.

Él dice que no quiere heredar la contaminación a sus hijos ni a sus nietos.

Claramente se ve la posibilidad de una batalla por las aguas negras.

«Esta agua es mexicana, aunque esté sucia y contaminada» dice Garcia Fons.»Tiene un valor inmenso. Y tenemos que luchar por cada gota»

Este reportaje cuenta con el apoyo  del Centro Pulitzer y de la Universidad de Colorado en Boulder mediante su proyecto denominado «The Water Desk».

Vicente Calderón de Tijuanapress.com colaboró en la producción periodística.

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