La gestión de Biden: ¿Más América?

José María Ramos

Investigador Colegio de la Frontera Norte

El triunfo del candidato presidencial demócrata Joseph Biden plantea varios temas de interés en materia de política interna e internacional. En materia interna:

Primero, Biden tiene un país dividido. No convenció a cerca de un 48 % de la población electoral estadounidense. Se estima que el 84% de los conservadores han votado por su candidato Trump, superando la votación del 2016. Y el 89% de los liberales votaron por Biden. (El País, 7 noviembre, 2020). El discurso de Biden del sábado abona a una propuesta de unión, luego de uno de los procesos más competitivos en la historia de los Estados Unidos.

Segundo, Biden tiene que recibir el reconocimiento legal del triunfo de parte del Colegio Electoral, lo que está previsto para el día del 14 de diciembre. Antes de ello, se esperan demandas legales en algunos estados y que podrían ser admitidas por la Suprema Corte. Esto es un proceso normal en un Estado democrático, de equilibrio de poderes y que se justifica por las diferencias mínimas en los estados bisagras, como Pensilvania, Georgia y Arizona, que han influido en la decisión final.

Tercero, entre el 9 noviembre al 14 de diciembre el contexto estadounidense se caracterizará por una polarización política entre los dos partidos. En donde el presidente Trump insistirá en el fraude electoral y en particular en algunas fallas en el proceso de envío y registro del voto por correo. El presidente obtuvo cerca de siete millones de votos más que en 2016 (el segundo candidato con mayores votos en la historia). No obstante, la grave crisis económica y sanitaria.

Cuarto, paralelamente a la ratificación legal por el Colegio Electoral, Biden tiene el reto de formar un equipo de transición (Transition46) que debe de fortalecer su legitimidad con el 48 % del electorado que no votó por su candidatura. Para ello, sus posiciones de centro, serán importantes; incluso, con el posible nombramiento de secretarios moderados en los temas que dividen al país: ley y orden; racismo y derechos civiles; pandemia, reactivación económica y cambio climático.

Quinto: Un gobierno moderado debería ser una prioridad de una eventual administración gubernamental, en especial si el Senado mantiene una mayoría republicana. Los electores estadounidenses votaron por un equilibrio político. La gestión hacia el centro es importante, considerando que los electores que no se identifican como republicanos ni demócratas votaron en un 54% por Biden y solo el 40% a Trump. El voto moderado aumentó en favor de los demócratas en un 8 %, en comparación a la elección del 2016 (El País, 7 noviembre, 2020).

Sexto: Kamala Harris primera Vicepresidenta de Estados Unidos, es un hecho único, como la primera mujer en tal puesto, abogada y afroasiática. Uno de sus dilemas: ¿tendrá la capacidad política de gestionar una agenda diversa, inclusiva y moderada con el 48 % de la población que no votaron por los demócratas? Una ventaja a su favor es que se estima que cerca de 132 mujeres (24,7% del total de del Congreso), casi una decena de ellas latinas, integrarán el nuevo Congreso en la próxima legislatura, por lo cual será el de mayor componente femenino de la historia del país (CAPW, Universidad de Rutgers).

Séptima, la mitad del electorado latino no votó por Biden. En especial en dos estados claves: Texas y Florida. ¿Será viable que su administración pueda integrar una agenda pro latino en temas críticos: ley y orden; pandemia, apoyos para reactivación económica, relación con Cuba entre otros temas?

Octavo, ¿la administración de Biden propondrá una gestión diferente de la pandemia, a diferencia de la actual administración? El anuncio de Biden de la integración de un grupo de expertos de la pandemia va en la ruta de cambiar la actual gestión del COVID-19: un récord el viernes 6 noviembre de 127.021 nuevos contagios en 24 horas; Estados Unidos suma 9.831.030 casos confirmados y 236.856 fallecidos (UJH, 2020). Destaca el énfasis de Biden en la fuerza de la Ciencia en la definición de políticas públicas, en materia de salud y ambiente.

Con respecto a la política con México y en general con América Latina algunos retos a destacar de un gobierno demócrata son entre otros siguientes:

  • Fortalecer una gobernanza global bajo un enfoque de cooperación internacional para el desarrollo según los Objetivo de Desarrollo Sostenibles (ODS), por ejemplo:
  • Una política bilateral e interna más eficaz en materia de tráfico de drogas y en especial del fentanilo, bajo una agenda global y en donde se reconozca la creciente demanda de drogas de Estados Unidos.
  • La posibilidad de una reforma migratoria para 11 millones de migrantes irregulares – en 100 días – con una mayoría republicana en el Senado;
  • Una política migratoria más humanitaria en la gestión fronteriza, lo que implicaría una revisión del Protocolos de Protección de Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés), también conocido “Permanecer en México”.
  • La reactivación de una agenda de economía verde según el Acuerdo de París y los ODS y con ello el retorno de Estados Unidos a las agendas globales.
  • El fortalecimiento de una agenda social en el T-MEC: derechos laborales, cooperación ambiental y economía solidaria.
  • La apertura de la frontera con México para residentes mexicanos bajo una eficaz cooperación sanitaria transfronteriza, que no afecte a las economías locales y en donde no se vean afectados los cruces fronterizos de personas, autos y mercancías. La cuestión es si un cambio en la política de la pandemia en Estados Unidos implicaría superar el enfoque de seguridad nacional planteado por el Centro de Enfermedades Contagiosas (CDC) y que ha implicado el cierre de la frontera desde marzo a la fecha.
  • Una mejor gestión de la pandemia y de los flujos migratorios en la frontera sur con Centroamérica con el apoyo de la cooperación internacional de OMS, OPS y OIM.
  • La posibilidad de canalizar de recursos para promover la iniciativa mexicana: Plan para el Desarrollo Integral de Centroamérica, como una alternativa al enfoque de seguridad nacional propuesto por el gobierno de Trump y como una opción para reducir los flujos migratorios a causa de los efectos de la pandemia. En un contexto de restricciones presupuestarias, por la prioridad de la pandemia y la reactivación económica.

Cómo se aprecia, son complejos los retos de la gestión de un gobierno de Biden. La pregunta es si tendrá la capacidad y legitimidad de hacer viable estos cambios bajo una sociedad y un Congreso dividido. Su discurso del sábado, es un avance para tratar de unificar a un país políticamente dividido.

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