De la pólvora y la caña

Para los tijuanenses el 2008 es un año fatídico.

Por mucho tiempo apareció como el más violento de su historia moderna.
Las cifras mortales han sido rebasadas. Sin embargo en la evolución de la violencia que seguimos padeciendo hay un antes y un después.

Por Vicente Calderón.

Tijuana, miércoles 19 de agosto de 2020.

Por eso ahora que el desarrollo de la ciudad sustituye la frutería que dio nombre a «La balacera del Cañaveral» por una gasolinería vale la pena tener presente que hay lugares que nos recuerdan hechos trágicos y lamentables que ayudan a mantener la memoria de lo que no queremos que se repita.

No siempre es posible.

En lo que algunos llaman la historia negra de Tijuana, hay hechos violentos que se recuerdan con alguna referencia. La balacera del Calimax o del Cetys a principios de los 90’s.

Poco después, en el 93 la de «El mercado de Todos».

Muchos ven imprescindible la remembranza de Lomas Taurinas para asociarla al magnicidio del candidato presidencial.

Dicho sea de paso, esto no es exclusivo de Tijuana. En Ensenada aún se recuerda la «Masacre de El Sauzal».

Son acontecimientos que muchos quisieran olvidar.

Pero en la breve historia de este frontera -que se reinventa de cuando en cuando- recordar no tiene que ser para volver a vivir.

Por el contrario puede servir para entender y no volver a repetir.

Fue necesario traer la maquinaria pesada para remover un pedazo de la historia no oficial de esta frontera
Durante 30 años en esta esquina tenían un objetivo.

«Plantar un pedacito de Veracruz en Tijuana ese fue el concepto inicial», nos dijo a principios de agosto Omar Chávez, hijo del creador de la Frutería «El Cañaveral»

Pero no fueron ni sus colores ni sus sabores los que le dieron su mayor fama a esta  frutería.

«Fue una desafortunada balacera que se llevó a cabo aquí en las afueras, en la madrugada» agregó Chavez.

Hace 12 años dos células del mismo cártel se enfrentaron a muerte.

Rommel Moreno, entonces Procurador de justicia encabezó una conferencia de prensa, apenas unas horas depués del multiple crimen donde daban información preeliminar.

» Hasta el momento tenemos conocimiento de 13 cuerpos sin vida», dijo Moreno Manjarréz.

Extraoficialmente ya se hablaba de más muertos porque los delincuentes se llevaron algunos cadáveres y heridos.


Una de esas bandas o «células» fue leal a los Arellano Félix.

La otra  los traicionó uniéndose a su archienemigo, el cártel de Sinaloa

«Estamos frente a uno de los acontecimientos más peligrosos, más, digamos terribles que se han vivido en los últimos meses. Me parece lo más importante, que estamos hablando de células delincuenciales de alta peligrosidad» agregó el Procurador el 27 de abril del 2009.

Así empezó una de las épocas más violentas de esta ciudad.

La gavilla de «El Ingeniero» se enfrentó a la de » El Teo» incrementando el número de muertes en este municipio e incluso en otras ciudades como Rosarito y Tecate.

Aunado a eso los números de la violencia crecieron porque las autoridad empezó a enfrentar de manera distinta a los criminales, lo que causó más bajas tanto entre policías como entre civiles.

Rafael Alcaráz es un hombre que tiene 20 años vendiendo periódicos en el crucero del Boulevard Insurgentes, en el este de Tijuana.

«La balacera del 2008 la sobrevivimos aquí en el cañaveral» nos platicó con una especie de entusiasmo.


Pero la frutería  ya no estará ahí, para recordar aquel drama.


«Es un ícono de Tijuana que es una tristeza que ya no lo vamos a ver»agregó el orgulloso voceador.


Aquella masacre sigue siendo «La balacera del cañaveral», como  se recuerdan tantas otras en esta plaza aun en disputa por los Narcos.

Rafael se sabe algunas de memoria: «La cúpula, la de la Santa Fe,  la de la Monarca»


La frutería se mudó una cuadra más atrás.


«Llegaron a venir gentes de España de… así, internacional queriendo conocer el cañaveral ¿Qué dónde había sido? ¿Qué cómo había sido?, comenta Omar Chavez agregando que querían conocer parte de la historia negra de Tijuana.

A Chavez no parece molestarle que lo asocien con aquella tragedia.

Tras re-ubicar «El Cañaveral» él está dedicado a mantener la idea original de su padre y promover la comida saludable y natural mientras mantiene el éxito de su negocio que era ya una referencia de las afueras de la ciudad antes de aquel abril violento.


Y es que en el México Narco, cualquiera está expuesto a ser protagonista involuntario de los episodios de una realidad que frecuentemente
da paso a la ficción.

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