EXPEDIENTE CONFIDENCIAL

Por Gerardo Fragoso M.
¿En serio quieres darles más poder?
Si hay un lugar en México -aparte, claro está, de Monterrey- donde los empresarios hacen lo que se les da su gana, ese es Baja California.
Aquí, como en ranchería de la época porfiriana, todavía existen los apellidos “ilustres” -sic y recontra sic-, ligados, todos, a historias de simbiosis y componendas con el poder político, como los Gallego, Escobedo, Fimbres o Postlethwaite, por mencionar algunos…
Y ellos y otros iguales hacen lo que se les pega su fregada gana. Por eso, a diferencia de lo que ocurre en otros lugares de México, donde hay zonas industriales y otras habitacionales, en Baja California hay fábricas que están pegadas, barda con barda, a colonias. No importa que los habitantes de esas colonias hayan llegado antes porque, en nuestra entidad, los empresarios hacen lo que quieren y están por encima de la ley.
En Baja California no gobiernan tres poderes, sino un grupúsculo de empresarios que pone a sus ujieres a regentear lo que, consideran, es su changarro particular.
Ese grupúsculo lleva décadas poniendo gobernadores, presidentes municipales y diputados, quienes, una vez que llegan a sus cargos, se convierten en títeres de ellos y los benefician con sus decisiones. El asunto no tiene pierde: saben que el 99% de los políticos bajacalifornianos están enfermos de ambición y son flojos, vividores y les importa un rábano la gente. Así, cada elección se repite el “método” que nos tiene tan fregados: llega el candidato a pedirles lana para la campaña y, por supuesto, se la dan, pero a cambio de la licencia de uso de suelo, del permiso para poner su negocito, de que les den un contrato multimillonario, de que pongan a su compadre como funcionario y, sobre todo, de que a ellos no se les aplique la ley, jamás y bajo ninguna circunstancia.
Para que esos políticos sigan siendo leales a ellos, mientras están en el cargo, les dan su mochada. Es decir, me das el contrato multimillonario y, de ahí, te doy una lana a ti. ¿Y qué papel jugamos nosotros, las ciudadanas y los ciudadanos? Pues el de esclavos, que, con nuestros impuestos, con NUESTRO dinero, financiamos sus negocitos.
Así las cosas, las políticas del 99% de los gobiernos bajacalifornianos son puestas desde los escritorios de ese grupúsculo, con base en sus intereses, pensando en beneficiarles a ellos, y no a todas y todos los que habitamos la entidad.
Dos ejemplos: En 2013, un ex titular de la dirección de Ecología del ayuntamiento de Mexicali me relató que, durante su gestión, propuso eliminar discos de alto en la Calzada de las Américas y las calles Río Mocorito y Río Culiacán, a fin de bajar el smog, pues cada vez que un automóvil hace alto, contamina más.
Inicialmente, el presidente municipal, que era Francisco José Pérez Tejada Padilla, vio la idea con buenos ojos y prometió apoyarla. Sin embargo, luego de consultarla con los comerciantes de la zona, se echó para atrás, pues dijo que estos se habían opuesto. Fíjese el tamaño de poder de esos grupúsculos empresariales: frenaron una decisión que iba a beneficiar la salud de TODAS y TODOS, simplemente porque, dijeron, que si ya no había altos, nadie vería sus negocios. De ese tamaño su mezquindad y podredumbre.
Otro caso es el de Constellation Brands. El gobierno estatal no atrajo a la planta cervecera pensando en el beneficio de Baja California, sino del grupúsculo empresarial que se mueve alrededor del PAN. En su día, la revista Proceso documentó que la construcción del acueducto que llevaría agua a la cervecera, solamente para su beneficio y pagado con nuestro dinero, sería construido por una empresa de Fernando Beltrán Rendón. La planta cervecera, como tal, será edificada por la constructora del todavía senador Víctor Hermosillo y Celada. Y el gobierno puso “su parte”: Le vendió el metro cuadrado de terreno a la cervecera en 11 pesitos.
Y aquellos empresarios que no son invitados al festín sexenal, arman lobbies de poder, a los que llaman, pomposamente, “organizaciones de la sociedad civil”, que de eso nada tienen, pues ahí no estamos representados nosotros, sino algún grupúsculo que busca presionar a quienes ostentan el poder, para que les den su rebanada de pastel. Y una vez que se las dan, se quedan calladitos, hasta que sea tiempo de enseñar otra vez los dientes con el que sigue. ¿Un ejemplo? ¿Ha escuchado a la Copase criticar la política educativa del gobierno estatal? Pues cómo, ¿verdad? Si el hermanito de su líder eterno está ahí metido en el gabinete.
Por esos y otros muchos casos, como Sempra o las concesiones de Hego Imagen, es que resulta nauseabundo que varios empresarios, como Mario Jesús Escobedo Carignan, o Luis Arturo González Cruz, se anden candidateando para 2019. No puede haber cambio en ningún empresario metido a candidato, pues ellos se han beneficiado enormemente del actual estado de cosas. Muy estúpidos tendríamos que ser nosotros para votar por ellos y, en general, por cualquier empresario que sea postulado. Muy idiotas tendríamos que ser para darles más poder del que tienen, en vez de recortárselos. A menos, claro, que seamos suicidas y queramos un estado más podrido.
Comentarios: gerfragoso@gmail.com
Twitter: @gerardofragosom
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