LA HIDRA Y LA FEDERAL

Foto: Policía Federal.

 

Por Vicente Calderón

Tijuana, viernes 8 de junio de 2018.

 

Después de que Tijuana registrara más de mil homicidios dolosos en menos de medio año, la policía federal anunció un operativo en las colonias de mayor incidencia delictiva de esta frontera.

Lo anunciaron a la prensa local mediante un mensaje de “Whatsapp” la mañana de este viernes e informaron que se denominará “Operativo Hidra”, como el mítico monstruo de mil cabezas.

Informan que estarían “realizando patrullaje en el interior de la ciudad en colonias de alta incidencia delictiva” y detallan que lo conforman 24 integrantes de seguridad regional, un integrante de la división científica uno de inteligencia y otro más de control operativo.

Aseguran que tendrían a su disposición 11 unidades tipo “Charger” y un pick up.

El anuncio coincide con el agravamiento de la violencia en Tijuana y después de otro repunte de la delincuenci, producto de la lucha entre células delictivas al servicio de dos grupos del crimen organizado.

Previo a este anuncio, la Gendarmería y otros grupos de la policía federal han estado presentes en la ciudad, sin que esto parezca inhibir la acción de los criminales.

Es común que aparezcan en la prensa los boletines o comunicados que anuncian decomisos de droga, principalmente de contrabando detectado en el aeropuerto de Tijuana.

Algunos integrantes de los cuerpos de seguridad regionales consideran que fue la terminal aérea donde primero se notó el avance del denominado “Cártel Jalisco Nueva Generación” en esta plaza.

De acuerdo a los mismos investigadores el grupo jalisciense se alió con los herederos del cártel Arellano Félix para enfrentar el predominio del la organización criminal de Sinaloa que les había desplazado desde hace más de una década.

El papel del gobierno federal siempre ha sido clave para el dominio de los grupos de narcotraficantes por este corredor de la droga.

Al final del gobierno de sexenio del panista Felipe Calderón se había reducido el número de asesinatos, secuestros y otros delitos, aunque no necesariamente el trasiego de drogas rumbo a Estados Unidos.

Con el cambio de gobierno, el priista Enrique Peña decidió distanciarse de la política de su antecesor que le dio un papel protagónico al ejército en el combate a los cárteles de la droga.

Peña Nieto decidió “desnarcotizar” la agenda nacional y prefirió promover las reformas estructurales, entre ellas la energética y la educativa.

Pero retiró a los militares de las calles ante el creciente reclamo de violaciones de derechos humanos en la mal llamada “Guerra contra las drogas mexicana”.

En Tijuana, que era promocionada como una historia de éxito del gobierno calderonista la tendencia empezó a cambiar.

Ese cambio político y el reacomodo de las fuerzas criminales influenciado en gran parte por las detenciones y posterior extradición a Estados Unidos de Joaquín El Chapo Guzmán, el líder del cártel de Sinaloa favorecieron el resurgimiento de la violencia en esta zona.

El actual gobierno estatal que encabeza Francisco Vega también fue bajando la presión sobre los grupos delictivos que operan en la entidad y continuó el aumento de la violencia.

Tanto así que van dos años consecutivos que se establecen récords históricos en la cantidad de asesinatos.

Y al cierre del sexenio federal y en el ocaso del gobierno panista en Baja California no parece haber nada que evite que este año se batan nuevos récords de homicidios y se pierda lo ganado en el combate a la impunidad de los narcotraficantes.

Doble año de Hidalgo.

 

 

 

 

 

 

 

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