EXPEDIENTE CONFIDENCIAL

Por Gerardo Fragoso M.

Casas basura

Como hemos señalado en anteriores ocasiones, el gobierno federal de Enrique Peña Nieto ha sido pródigo en su crueldad hacia nosotros, los ciudadanos de a pie, facilitándole el camino a las empresas para que puedan exprimirnos, timarnos, robarnos.

Por dar un ejemplo, Peña no tuvo empacho en endurecer los requisitos y costos para la importación de automóviles, en aras de que las agencias de vehículos nuevos hicieran su agosto, exprimiendo a mucha gente con créditos leoninos e impagables.

Pero la mayor muestra de crueldad hacia nuestro bienestar, se ha expresado en el Infonavit.

De ser una institución que, en los años setentas y ochentas, les permitió a miles de personas hacerse de una vivienda digna, a través de sus unidades habitacionales, ahora se ha convertido en un vulgar cómplice de bancos, “desarrolladores de vivienda” (constructoras) e inmobiliarias, para exprimir a las trabajadoras y los trabajadores de México, poniéndoles, cada vez más difícil, tener un hogar con las mínimas condiciones de dignidad.

En su sexenio, Peña puso, al frente del Infonavit, a dos hombres que nada saben de lo que cuesta ganarse algo.

Primero, estuvo ahí Alejandro Ismael Murat Hinojosa, actual gobernador de Oaxaca. Un júnior cuyo único mérito en la vida es ser hijo de José Murat Casab, quien también fue mandatario en esa entidad y es amigo de Peña.

Y cuando Murat ‘chapulineó’, Peña colocó a David Penchyna Grub, otro del grupito de egresados del ITAM, que encabeza Luis Videgaray Caso, uno de los políticos más podridos en la historia de México.

Penchyna, como senador y cuando se discutía la reforma energética, fue el mayor promotor de que se quitaran los subsidios para la energía eléctrica, al igual que se hizo con la gasolina. Si le hubieran hecho caso, en este momento pagaríamos recibos de 3 mil o 4 mil pesos mensuales.

Ya al frente del Infonavit, Penchyna enseñó otras mañas neoliberales. Así, no sabemos si a instancias de su jefe Videgaray, o por su propia iniciativa, decidió que no bastaba con lo mucho que los bancos abusan de las mexicanas y los mexicanos, cobrando tasas de interés y comisiones que no ponen ni en sus países de origen.

Así, inventó un programa para ¡revender las viviendas abandonadas!

Resulta que hay, de acuerdo con el propio Infonavit, un total de 127 mil 319 viviendas abandonadas en todo México -3 mil 500 en Baja California–.

Como ya se sabe, las constructoras recuperan el dinero que les costó hacer una casa con el enganche. El resto es negocio del banco.

Así que cuando esas 127 mil personas dejaron de pagar, los que ya no pudieron hacer negocio fueron los bancos.

Y los bancos quieren seguir haciendo negocio y sacar dinero de esos créditos.

¿O de dónde cree que salen, por ejemplo, los millones que paga Bancomer para patrocinar la liga de fútbol? ¿o los de Banamex, para donar al Teletón?

Ahí entra el Infonavit, con un esquema que le permite a Bancomer, Banorte, Banamex, HSBC y otros, hacer negocio con esas casas en ruinas ¿De qué forma? Consiguiendo a 127 mil trabajadoras y trabajadores pobres, que no puedan comprar una casa nueva y se dejen embaucar.

Porque esas 127 mil casas fueron abandonadas por la pésima calidad de vida que ofrecían.

En los fraccionamientos donde se hicieron, hay inseguridad, vandalismo, robos, violencia y, muchas veces, quedan pedazos de pavimentos y banquetas.

Bueno, pues esas casas basura son las que promueve el Infonavit, para congraciarse con los bancos y ayudarles a sacar su dinero, a costillas del bienestar de las familias que las van a comprar, mismas que terminaran viviendo en auténticos infiernos de los cuales huyeron otros, precisamente por eso.

En Baja California sobran ejemplos. Las constructoras ofrecían residenciales “privados”, con “guardias” y “parques”, sin aclararle a la gente que, una vez que vendieran la última casa, ellos ya no pagarían ni la seguridad, ni el mantenimiento de los parques.

Como la gente que compró esas casas no podía pagar esas cosas, los vigilantes se fueron y los parques ya no se mantuvieron ¿Resultado? Entraron ladrones y vagos, los parques se convirtieron en cuasi terrenos baldíos y la gente empezó a huir de ahí. A esos lugares pretende enviar, ahora, el Infonavit, a 127 mil familias, cuyo único pecado es no tener suficiente dinero para comprar una vivienda digna.

Esas casas “recuperadas” nunca podrán ser una vivienda digna. Así que, si por ahí llega a su trabajo algún promotor, queriéndole embaucar, tenga cuidado, amiga o amigo lector. No sea presa de la voracidad de los bancos y de un gobierno que, lejos de ayudarnos, se empeña en fregarnos cada día más.

Comentarios: gerfragoso@gmail.com

Twitter: @gerardofragosom

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