DURMIENDO CON EL DELEGADO ENEMIGO

Comentario Editorial.
Por Gerardo Fragoso M.

Tijuana, lunes 22 de agosto de 2016.

 
Un delegado federal es, por definición, por naturaleza, un representante del gobierno de la república en turno; en otras palabras, intrínsecamente, resulta un portavoz, un escudero, un defensor del partido que ostenta el poder.
Recuerdo perfectamente bien una reunión que tuve con Víctor Hugo Valencia Varela, delegado del INAH en Puebla durante el sexenio de Vicente Fox Quesada.
En toda la conversación, Valencia me hizo notar y sentir, fuerte y quedito, que él era “azul” y, por ningún motivo, iba a hacerle fácil el camino a mi entonces jefe, director de Comunicación Social en un gobierno “rojo”.
Él deseaba un permiso para que el gobernador celebrara un evento al costado de un monumento histórico; yo salí de la oficina de Valencia sin el referido aval y con la advertencia de que, fuese quien fuese a solicitarlo, no lo otorgaría.
Años más tarde, ya en Baja California y como reportero de un periódico, recuerdo a los delegados federales bien “alineados” en torno al discurso que el gobierno de la república había construído respecto a las acciones para reconstruir el Valle de Mexicali, luego del terremoto ocurrido el 4 de abril de 2010.
Ni una contradicción a los gobiernos estatal y municipal -del mismo color-, allanamiento del camino a todas las visitas llegadas desde el centro del país -como cuando vino Laura Gurza Jaidar, entonces coordinadora general de Protección Civil en la secretaría de Gobernación-, y defensa absoluta de la política implementada por el entonces mandatario federal.
Por todo lo anterior, entiendo perfectamente los sentimientos de contrariedad, decepción y hasta indignación que ayer me hicieron saber varios priistas -quienes pidieron, como resulta lógico, la gracia del anonimato-, por el nombramiento de Xavier Manuel Peniche Bustamante como delegado en el Infonavit.
Peniche fue candidato a diputado local panista por el distrito 16, durante la campaña hacia la elección estatal celebrada el 4 de julio de 2010.
Más allá de eso, Peniche es sobrino de Carlos Walterio Bustamante Anchondo.
Y los tricolores con los que platiqué ayer deploran que se le esté dando tanta “jugada” a cercanos y familiares de Bustamante, puesto que tienen dudas acerca de si el ex munícipe ha tenido absoluta lealtad al tricolor.
Rufo Ibarra Batista, quien ha orbitado siempre en torno a Bustamante, se quedó con la delegación de la secretaría de Economía, luego de que la dejara otro hombre que era funcionario en su gobierno: David Saúl Guakil.
Tales escarlatas preguntan si el grupo ‘bustamantista’ merece dos delegaciones, luego de que, en Tijuana, Andrés Manuel López Obrador ganó dos de los cuatro distritos federales en las elecciones federales celebradas el 1 de julio de 2012.
Los priistas esperaban que el sitio que había dejado vacante Alejandro Arregui Ibarra -actual diputado local electo por el distrito 15- fuese para un tricolor de cepa, de hueso, literalmente, colorado.
No fue así y ello ahonda las interrogantes sobre cuál es la política que está siguiendo el gobierno de la república para esas designaciones, puesto que ya había causado gran contrariedad que se nombrara a Marco Antonio Vizcarra Calderón como subdelegado de la secretaría de Desarrollo Social, precisamente por no ser priista y haber enfrentado -igual que Peniche- al tricolor en anteriores elecciones.
El tema amenaza con explotar durante la visita que haga el líder nacional tricolor, Enrique Ochoa Reza.
Mientras ese día llega, los priistas siguen intentando responderse, atónitos y enojados, quién se llevó su queso.
PACIENCIA PARA LOS CUATES: El secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Meyer, quien consiguió ‘revivir’ a la CNTE por su soberbia y falta de inteligencia política, ahora se apresta a hacer lo necesario para salvar la cabeza de Alfredo Castillo Cervantes, el peor director de la Conade que haya existido -y miren que para superar a Carlos Manuel Hermosillo Gortoytua hacía falta voluntad-.
Nuño salió, en el “nuevo” espacio informativo que conduce Carlos Loret de Mola en Televisa, a decir que el resultado de México en los Juegos Olímpicos había sido “consistente”.
“… el promedio de medallas (en las últimas olimpiadas) es de cinco y es exactamente lo que se obtuvo”, dijo Nuño.
Olvida Nuño que, por primera vez en 12 años, México no consiguió ni una medalla de oro.
También soslaya que el gobierno de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa logró la mayor cosecha de medallas en unos Juegos Olímpicos, con las siete obtenidas en Londres 2012.
O sea que, con Castillo, retrocedimos; para ser más exactos, caímos del lugar 39 obtenido en las olimpiadas londinenses al 61 en las que acabaron antier.
Eso no es “consistencia”.
A menos, claro, que Nuño se refiera a la consistencia para defender a los cuates que ha mostrado este gobierno.
Comentarios: gerfragoso@gmail.com
Twitter: @gerardofragosom

Anuncios