LA NUEVA MISIÓN DE LA CASA DEL MIGRANTE

Con la visión del padre Murphy.

Por Vicente Calderón
Tijuana, sábado 17 de mayo de 2014

Hace 2 años que el padre Patricio Murphy llegó a la casa del Migrante en Tijuana por segunda vez.

Pero el fenómeno migratorio ha cambiado y la misión del Centro Scalabrini se va ampliando.

«Estamos tratando de dar una mejor respuesta porque ahorita llegan menos deportaciones»
dice Murphy, Director Casa del Migrante en Tijuana

En sus inicios albergaban temporalmente a quienes iban al norte sin documentos.

Luego atendieron deportados que estaban de paso. Y ahora a los que se quedarán en este esta frontera.

«Podemos ofrecer mas actividades en la casa para ayudarles en este tiempo de transición»
Ahora casi todos los días alguien viene a ofrecer distintos servicios, agrega el sacerdote católico.

La Cruz Roja, da consulta médica gratis.

José Ricardo Rodríguez se queja del dolor en la pierna mientras espera afuera de la unidad móvil de la benemérita Institución estacionado frente a la Casa de migrante.

«En Saltillo el tren me arrastró me golpee bastante mi rodilla y por eso la traigo mala» dice el hombre que ya no quiere ir a Estados Unidos, sino a Ensenada donde espera encontrar un empleo.

Otros grupos traen servicio dental y pronto habrá hasta acupuntura

El albergue sigue siendo un lugar de alivio en muchas formas.

Siempre han dado el alimento para seguir adelante.

Pero ahora se adaptan a la nueva realidad de migrantes y repatriados.

«Se de carpintería, se de soldadura, se de «chi roll», de construcción» dice Roberto Zepeda quien orillado por la difícil situación económica y la violencia que afecta Michoacán vino buscando asilo político en Estados Unidos.

Él ya tenía 15 años yendo y viniendo a trabajar en la Unión Americana pero ahora que pidió el asilo se lo negaron después de que ya lo habían dejado entrar.

Asegura que como no tiene parientes en el país del norte lo dijeron que no cumplía con los requisitos para el asilo y lo deportaron a Tijuana.

Ahora espera poder encontrar la forma de volver a Michoacán, pero mientras sabe que tiene que trabajar aunque no es fácil.

Para aprovechar sus conocimientos necesitan documentos.

«No tengo la de elector, no tengo la cartilla militar no tengo ni un papel al instante en el lugar donde me vayan a contratar necesitan saber quien soy yo.»

Por eso en la Casa tienen una voluntaria que ayudan a conseguir documentos básicos como un acta de nacimiento u otra identificación.

A Zepeda ya le ayudaron a tramitar una credencial del DIF y dice que ya con esa se siente está más tranquilo. Así puede andar por las calles con menos riesgo de que la policía lo detenga.

Las quejas de migrantes y deportados de que la policía los detiene solo por no traer identificación no cesan, aunque esto sea inconstitucional.

Otro proyecto del padre Murphy es ayudar a que los que ya saben algún oficio logren «certificarse»

«Tener capacitación, certificación de diferentes talentos porque unos saben hacer electricista pero no tienen certificación» dice el religioso de origen irlandés, que explica que ya hay un compromiso con la Universidad Tecnológica de Tijuana.

Los talleres serán gratuitos y eventualmente podrían tomarlos no solo los que se encuentran en la Casa del migrante, sino quienes anteriormente estuvieron aquí y
ahora tratan de adaptarse a su nueva vida en Tijuana.

«Vamos a tener tres talleres por semana» agrega.

La casa del migrante seguirá dando albergue a los viajeros pero la visión del padre Pat Murphy es que ahora tenga más parecido a un centro comunitario que ofrezca más servicios y ayude a la sociedad.

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