DENUNCIAN CORRUPCIÓN VENDEDORES DE «LA LÍNEA»

Señalan «cobro de plaza».

Por Vicente Calderón
Tijuana, lunes 28 de abril de 2014

Esta es la frontera más transitada del mundo, la puerta de San Diego, California.

Una de las pocas opciones de los deportados a Tijuana para ganarse la vida.

«Los tamales champurrado ayudandoles a la gente con las maletas» dice Roberto Orozco un joven deportado de Estados Unidos.

Orozco dice que la ley migratoria norteamericana lo empujó hasta aquí.

«Soy deportado no tengo apoyo ni familia»

Ya no puede trabajar por una lesión en la pierna, se gana el sustento entre las largas filas de quienes cruzan por la Garita de San Ysidro.

«Si no fuera por la gente no se que sería de mi la gente es muy noble» se lamenta.

Roberto Igual que otros deportados viven de la caridad de los viajeros fronterizos, pero el gobierno de Tijuana quiere retirarlo a él y a todos los pedigueños y vendedores sin permiso de este lugar

«El presidente municipal nos prometió trabajos, pero puras promesas» dijo José Herrera, quien desde su silla de ruedas ofrece paletas a los automovilistas que esperan cruzar por San Ysidro.

Junto a los deportados que vinieron del norte, estan los indigenas que vienen del sur…

Los menesterosos de esta ciudad y los que tienen un enfermo, pero no dinero para sanarlos.

Algunos vendedores apoyan el plan del gobierno. Consideran a los deportados competencia desleal.

«Son los que más han aumentado, lo que no tienen permiso ni gafete» dijo un vendedor ambulante con más de una década de trabajo aquí y que no quiso dar su nombre.

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