De la amenaza a Natanael Cano y los narcocorridos como cultura popular
La amenaza con una narcomanta contra el cantante Natanael Cano y otros artistas, ocurrida en Sonora, parece estar más relacionada con la disputa interna del cártel de Sinaloa que tiene casi paralizada la vida nocturna en Culiacán y que se ha extendido a otros municipios.
Juan Carlos Ramírez Pimienta, catedrático de la Universidad estatal de San Diego y estudioso del fenómeno de los narcocorridos, explica que este incidente es distinto a otros hechos de violencia que han involucrado a cantantes de este género.
La fiscalía Sonorense ofreció protección al joven identificado por muchos como el padre de los corridos tumbados y dio vista a la Fiscalía General de la República según consta en su cuenta oficial de redes sociales.
Ramírez Pimienta co-autor del libro “Corridos Tumbados, Bélicos ya somos, bélicos morimos” conversó con Tijuanapress.com sobre el incidente registrado en Hermosillo, Sonora donde los otros interpretes mencionados en la narcomanta, tienen en su historial antecedentes de violencia.
El también profesor de la Universidad Estatal de San Diego en Imperial Valley, California explica que la violencia no es exclusiva de este género musical que se ha vuelto muy popular tanto en México como en Estados Unidos.
Esta es una mirada desde la valoración de la cultura popular que muchas veces es satanizada por sus detractores.
Recuerda además que el negocio de la música y el crimen tienen también su historia y no solo en México. Refiere una obra literaria y luego cinematográfica que consigna esta relación: El Padrino.
“La música es negocio de lo más sucio que existe”, dice el investigador originario de Tijuana.













