SECUESTRADOS EN MÉXICO

Por Vicente Calderón.

Tijuana, viernes 11 de octubre de 2019.

 

La administración del presidente Donald  Trump sigue cercando la frontera con México.

Al mismo tiempo va cerrando las vías legales para los que buscan refugiarse en Estados Unidos ante la violencia y la pobreza en Centroamérica..

“Hay una delincuencia también bárbara allá y acá me viene a pasar lo mismo, nos secuestraron” dijo esta mujer hondureña que nos contó que la secuestraron pero pidió que no la identificáramos.

“Entraron al autobús muchos hombres armados y nos sacaron, nos pusieron un gorro y nos subieron a unas camionetas y nos llevaron no se a dónde”, agregó.

Teme que quienes la plagiaron a ella, a su hijo de 11 años y otras migrantes cuando pasaban por Veracruz aún pudieran hacerle daño.

“Somos los Zetas y nosotros no perdonamos nos dijeron.

Estas imágenes del gobierno mexicano muestran la liberación de otro  grupo de migrantes privados de su libertad en el sur del país hace unos meses.

Antes de pedir asilo en Estados Unidos el pastor del albergue donde estuvo unos días la acompañó para que denunciara el crimen. Ella cree que todavía tienen a muchos cautivos.

“Tienen muchachas jovencitas ahí  también para usarlas cuando a ellos les da …ahí mire muchas cosas quedé atemorizada” recuerda entre lágrimas.

En los albergues de esta frontera historias como esta se repiten.

Activistas locales dicen que el gobierno mexicano también adoptó una política anti-inmigrante para complacer al presidente norteamericano.

El pastor Alberto Rivera, quien dirige el Albergue Ágape ha acompañado a varias personas a que denuncien que los secuestraron.

En algunos casos ha dicho que las autoridades han puesto trabas para recibir las denuncias argumentando que se cometieron en otros estados.

Sergio Tamai, un activista pro-inmigrante de esta frontera ya había advertido de los peligros que enfrentan quienes quieren llegar al norte.

” Esa comunidad centroamericana perseguida hostigada sufriendo secuestros violaciones primeramente por nuestras propias autoridades”.

Hay indicios de que después de las caravanas centroamericanas el secuestro de migrantes aumentó en México, debido a que el gobierno mexicano endureció la vigilancia y empezó a impedir que cruzaran por su territorio para pedir asilo en la Unión Americana.

En el caso de esta mujer, sus familiares pagaron unos dos mil dólares para que la liberaran.

Este es uno de los peligros a los que se exponen los peticionarios de asilo

cuando el gobierno norteamericano los envía de regreso a México a esperar su trámite.