EDUCACIÓN INTEGRAL EN SEXUALIDAD

Nuevo documento rompe mitos al respecto.

Por UNESCO

París, Francia lunes 17 de junio de 2019.

 

A nivel mundial, cada año 15 millones de niñas se casan antes de los 18 años. Alrededor de 16 millones de niñas de 15 a 19 años y un millón de niñas menores de 15 años dan a luz. Asimismo, un tercio de las nuevas infecciones por VIH en adultos afectan a jóvenes (varones y mujeres) y en 37 países de ingresos bajos y medios, solo aproximadamente una tercera parte de las personas de 15 a 24 años tiene un conocimiento integral de la prevención y transmisión de ese virus.

“Es hora de afrontar la realidad”, argumenta el director del Informe GEM, Manos Antoninis, “Más de uno de cada diez nacimientos se da entre niñas de 15 a 19 años. Esto no solo marca el final de su educación, sino que a menudo es fatal: el embarazo y el parto son la principal causa de muerte entre las mujeres jóvenes.”

El nuevo documento de política presenta evidencia de los beneficios de la educación integral en sexualidad apropiada para la edad. Incluso a la edad de cinco años los niños necesitan entender hechos básicos sobre su cuerpo, pensar en las relaciones familiares y sociales, reconocer comportamientos inapropiados e identificar posibles abusos. De lo contrario, muchos crecerán con creencias inexactas, como aproximadamente la mitad de las niñas de la República Islámica de Irán, que creen que la menstruación es una enfermedad, y el 51% de las niñas de Afganistán y el 82% de Malawi, que no saben nada sobre la menstruación antes de vivirla.

Sin embargo, los niños y jóvenes deben recibir una educación integral en sexualidad antes de convertirse en sexualmente activos. Esto les ayuda a protegerse de embarazos no deseados, del VIH y otras infecciones de transmisión sexual, y promueve valores de tolerancia, respeto mutuo y no violencia en las relaciones.

Sin embargo, en varios países está aumentado la resistencia activa a la educación integral en sexualidad por parte de algunos grupos. En Uganda, una reacción pública violenta provocó que el ministerio de Educación retirara el currículo nacional de educación en sexualidad, que fue revisado posteriormente. En Inglaterra, la decisión de 2018 de hacer que la educación sexual y de pareja fuera obligatoria chocó con una fuerte oposición y una petición en línea en su contra reunió más de 100.000 firmas.

“La educación integral en sexualidad es inherente a una educación de calidad; aporta buenos resultados de salud y progreso hacia la igualdad de género. Sin embargo, en muchas partes del mundo la oposición a la educación integral en sexualidad no solo ha detenido el progreso en materia de derechos sexuales y reproductivos, sino que lo ha revertido”, añade Antoninis.

Con todo, introducir en el currículo la educación integral en sexualidad es insuficiente sin una formación adecuada para fortalecer la motivación y confianza de los docentes para abordar todos los temas relacionados con ella. Namibia y Chile lo han hecho mediante la creación de planes de estudio con guiones para los maestros, mientras que Tanzania y algunos países de América Latina han creado recursos en línea a los que los maestros pueden recurrir en caso de duda.

 

El documento tiene cinco recomendaciones clave para los países:

  1. Invertir en formación y apoyo a los docentes,
  2. Diseñar currículos relevantes y debidamente documentados,
  3. Desarrollar mecanismos de seguimiento y evaluación y asegurarse de que se cumplen,
  4. Trabajar con otros sectores para lograr un cambio real, especialmente con el sector de salud para vincular las escuelas con los servicios de salud y recaudar fondos,
  5. Trabajar con la comunidad y con asociaciones de padres para superar resistencias basadas en falsedades.
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