DESDE LAS TUBERÍAS DE LA FRONTERA

Por Leonardo Ortíz.

Tijuana, jueves 1 de noviembre de 2018.

 

Luis es un hombre que fue deportado a Tijuana en 1998  con la advertencia de que no volvería a entrar legalmente a territorio norteamericano por mucho tiempo.

“Me dieron 20 años sin pisar Estados Unidos”.

Desde entonces Luis no ha visto a la familia que dejó en California, donde vivió unos 17 años.

Ahora que está por cumplirse el plazo que le dieron las autoridades norteamericanas antes de levantar la prohibición para volver, las cosas no andan muy bien para él.

Sin embargo cuando lo encontramos durmiendo en una de las tuberías del drenaje bajo la cerca que divide a México de Estados Unidos despertó con un anhelo.

El de volver a ver a su hija.

“Quiero hablar con ella. Quiero conocerla”

Dice que su hija se llama María Luisa Inocente y que no la ve desde hace unos 18 años.

De cariño le puso “Peewee” como apodo.

Antes de regresar al tubo a descansar nos dijo que espera que ella lo vea o que alguien le diga que la anda buscando.

Espera que ella venga porque él no puede ir.

Es la lejanía bajo la cerca.

 

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