ESTADÍSTICA CRIMINAL

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Foto: Archivo Tijuanapress.com

Se perdió la tranquilidad ganada.

 

 

Por Daniel Ángel y Vicente Calderón.

Tijuana, lunes 5 de diciembre de 2016.

 

Ya son alrededor de 800 los asesinatos registrados oficialmente este 2016.

Será uno de los años más violentos en número de homicidios, comparable con 2008 y 2010.

La Procuraduría General de Justicia Estatal (PGJE), informó que hasta el lunes 28 de noviembre registró 789 asesinatos en el año y 82 de ellos fueron cometidos antes de que terminara noviembre.

Los registros periodísticos dan cuenta de que 2008 dejó 844 víctimas, y el 2010 817, por lo que si la inercia de este año continúa esas cifras podrían quedar rebasadas.

Tijuana ha mantenido desde el inicio del segundo trimestre del año, un promedio de dos asesinatos por día.

En las calles ha corrido sangre de presuntos delincuentes y de policías en circunstancias poco claras, pero también de inocentes como menores de edad y personas ajenas a los blancos de los ataques.

Autoridades de los tres niveles de gobierno atribuyen el alza en la incidencia de muertes violentas a la disputa de tres grupos de narcotraficantes por controlar el mercado de las drogas.

Varios de los asesinatos, de acuerdo con investigadores, son de personas relacionadas con la venta de la droga “cristal”, y aún así diariamente la policía de Tijuana reporta detenciones de personas que siguen vendiendo esa droga en las calles.

Después del derramamiento de sangre entre 2008 y 2010 por el enfrentamiento entre el Cártel Arellano Félix (CAF), y el Cártel de Sinaloa, este año apareció en escena el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Éste último grupo, aliado con integrantes del CAF, iniciaron la cruenta lucha contra los representantes criminales de Sinaloa que está viviendo esta ciudad.

Han vuelto escenarios con cuerpos desmembrados, cadáveres colgados en puentes, amenazas entre narcotraficantes y sospechas sobre policías que sirven a los grupos criminales.

Las autoridades han respondido con operativos que han dejado personas detenidas, decomisos de drogas y de armas, pero esto no ha contenido la criminalidad.

La frontera sigue siendo atractiva para los traficantes que buscan llevar sus cargamentos a los Estados Unidos, donde el valor se multiplica, y la venta y consumo de “cristal” y otras drogas continúa en la ciudad.

La impunidad ha vuelto a desbordarse dando pie a la acción criminal a plena luz del día y en zonas que antes fueron calificadas como “blindadas” por las autoridades.

Los homicidios que tienen indicios de relación crimen organizado o narcotráfico continúan sin resolverse con la captura de los responsables.

En muchos casos la autoridad es incapaz de encontrar a los delincuentes, aunque si lo hacen los criminales rivales.

También aumentaron este año los casos de personas lesionadas, principalmente a balazos, aunque hay varios casos de ataques con arma blanca.

La disminución en la criminalidad que se logró con el trabajo combinado de distintas autoridades ya quedó en el pasado.

Lo que llamaron y presumieron como “el modelo Tijuana” porque fue la primera ciudad donde logró revertirse la violencia ligada al narcotráfico parece ser historia.

El narcotráfico nunca se fue, pero estaba “apaciguado”.

Hoy se vive un retroceso. Y la muerte ha vuelto a ser cosa de todos los días en la frontera.

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