Abren frontera, cierran campamento

Autoridades  mexicanas  ya no dejan que más migrantes se instalen en el campamento de asilo formado desde febrero de 2021 en Tijuana.

“Nos están sacando porque dicen que no hay derecho, más que nada no hay derecho ni pa’ los mexicanos, ni para los de Honduras… bueno, centroamericanos, no hay asilo ” dijo Flor Mejía, quien contó que salio de Guerrero, su estado natal por la violencia.

Aunque el gobierno local puso una cerca el mes pasado con el argumento de protegerlos, los moradores piensan que los presionan para quitarlos y reabrir el cruce fronterizo junto al que se instalaron.

“Nomás los policías dicen es que ya los van a desalojar es que ustedes ya no tienen que estar aquí  y eso es lo  más feo del caso” relata Flor.

Días después de que los cercaran, les cortaron el acceso a la electricidad. Muchos alimentos de la cocina se echaron a perder..

“Se nos ha complicado porque la luz se necesita para hacer las llamadas  con la familia y todo” comentó Brayan Flores, un salvadoreño que tiene tres meses viviendo en el campamento.

Para entrar o salir ahora tienen que mostrar la credencial que les dio el ayuntamiento al censarlos.

Desde que el gobierno estadounidense suspendió el derecho a quienes buscan refugio, campamentos similares surgieron en varias ciudades fronterizas. Pero los han ido desmantelando debido a que son inadecuados especialmente para cientos de niños. 

Flor  Mejía lleva más de cuatro meses en El Chaparral, con su esposo y 6 hijos, dos de los cuales son ciudadanos estadounidenses. Pero hace más de un año que se vieron forzados a dejar su tierra.

“Ya hay rumores de que nos van a quitar el agua y ese es el temor que tenemos pues de que a dónde nos vamos a ir” declaró recientemente.

Román Cota, es diputado estatal en Baja California. 

Preside la Comisión de asuntos fronterizos y migración del Congreso. 

Reconoce que deben reubicarlos pero no hay muchas opciones.

“El gobierno está rebasado, el gobierno no tiene la infraestructura suficiente para atender o colocar a estas 1,600 personas necesitamos un apoyo con la sociedad civil” dijo en una reciente reunión con la prensa.

Lla Sra. Mejía ha peregrinado en busca de lugar en alguno de los albergues de organizaciones comunitarias o iglesia, durante meses pero están saturados.

Autoridades estatales abrieron un albergue pero ahí solo caben unas 35 familias.

Además de los miles de migrantes varados en esta frontera, todos los días llegan más pero hay menos sitios donde esperar que  Estados Unidos restablezca el derecho al asilo.

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