EPIDEMIA DE “CRISTAL”

La metanfetamina sigue generando violencia en la frontera.

 

Por Vicente Calderón.

Tijuana, lunes 30 de septiembre de 2019.

 

La policía de Tijuana detiene a decenas de adictos y vendedores de droga diariamente.

Se esconden en las calles, en los parques o bajo los puentes para consumir o vender metanfetamina

“En cuanto compran van y se meten a las orillas de los puentes y se empiezan a drogar”,  dice Francisco García, de la policía municipal

El uso de esta droga sintética también llamada cristal se extiende en muchas ciudades mexicanas.

Pero desde hace años es una epidemia crónica en la frontera.

“El principal problema que tenemos de consumo de drogas en la ciudad es un tema  por metanfetamina. Es poca la cocaína y es poca la marihuana que ponen a disposición o que se ve en la calle”, explica Jorge Alvarez, subprocurador de justicia en Tijuana.

A diferencia de lo que pasa en Estados Unidos, donde los derivados del opio matan a miles por sobredosis, en Tijuana principalmente se mueren por venderla.

Desde 2016 ha habido más de 6 mil asesinatos en este municipio.

“La gran mayoría de los homicidios están relacionados con el tema de narcomenudeo”, recalca Alvarez el Sub Procurador.

Los cárteles de Sinaloa y el de Jalisco Nueva Generación pelean por controlar el contrabando a Estados Unidos y

también la venta callejera .( Lo que aquí llaman narcomenudeo).

Muchos consumidores se vuelven esclavos del cristal.

“Yo jamás me imaginé que una persona pudiera abandonar a su familia, llegar a comer de la basura por ejemplo en mi caso tuve que vivir eso”, dice  Antonio García quien logró superar la adicción y hoy ayuda a que otros lo hagan.

Dice que son muchas las razones para la proliferación del uso de cristal en esta frontera.

“Es una droga que es muy económica, que es muy fácil de conseguirla. Que está en todas partes” dice Antonio García que recientemente presentó un libro llamado “Adios Cristina” sobre con narrativas de quienes cayeron en la adicción a la metanfetamina.

Las organizaciones criminales convierten a los usuarios en vendedores y muchas veces en sicarios.

Les pagan con unas cuantas dosis que cuestan poco más de 2 dólares cada una, para que maten a

quienes venden droga de otro cártel.

Anuncios