SUPERANDO LA DEPORTACIÓN

Creció en Estados Unidos, ahora lleva una vida exitosa en México.

 

Por Vicente Calderón.

Tijuana, sábado 28 de septiembre de 2019.

 

Spanky es todo un artista del tatuaje.
Tiene muchos clientes californianos pero no es raro que a su negocio llegue gente de lugares tan lejanos como Australia.
“Me enfoqué más en cómo expresarme visualmente en la piel. Fue algo mas significativo para mi porque yo crecí en las calles en pandillas” dice José Alfredo Arce, propietario de “No Mercy Tattoo.
No Mercy Tattoo está en pleno corazón de Tijuana.
Y es que José Alfredo Arce – su verdadero nombre- terminó deportado en esta ciudad en el 2009.
“Un mundo diferente a lo que estás acostumbrado porque estando toda tu vida en Estados Unidos, aunque es tu país nunca viviste aquí” recuerda Arce.
Pero ahora, ya no le interesa regresar al país donde creció, demostrando que hay vida después de la deportación.
“México me ha dado la satisfacción más grande que es estar aquí  a gusto.
tener mi licencia, poder manejar, poder viajar poder conocer,  que nunca tuve en EUA”. agrega.
EL surgimiento de una creciente comunidad conformada por gente expulsada de la Unión Americana es vista por los académicos como algo positivo.
Rafael Alarcón  / Investigador del COLEF:
“Una sociedad mas diversa siempre es mucho mas  puede tener posibilidades de mayor avance por las contribuciones de la gente” dice Rafael Alarcón, investigador del Colegio de la frontera norte.
Spanky es ahora un empresario que incluso da a empleo a gente que ha regresado a México por voluntad propia.
Sabe que nadie quiere que lo deporten pero aconseja no dejarse derrotar.
El número de mexicanos deportados disminuyó ligeramente durante los últimos años y aunque no hay cifras oficiales muchos se establecieron en la frontera para estar más cerca de sus familiares que se quedaron en la Unión Americana.