EXPEDIENTE CONFIDENCIAL

Por Gerardo Fragoso M.
“No llores por mí, Argentina”
El pueblo argentino no aprende. Su enfebrecimiento por el sóccer le llevó a algo más grave que confundir a un futbolista cocainómano con una deidad. Creyeron ver un mandatario en el presidente de un club de fútbol. Y están pagando un alto precio por ello.
El 13 de diciembre de 1995, Mauricio Macri Blanco Villegas asumió la presidencia del Boca Juniors, con la mira puesta en la de Argentina. Utilizando al balompié como trampolín, empezó una carrera política, cuya primera escala fue como diputado. En su primer año, faltó a 19 de las 51 sesiones y estuvo únicamente en 36 de las 280 votaciones. En el segundo, no asistió a ninguna sesión, ni a votación alguna.
En 2007, aún como presidente del Boca, fue electo jefe de gobierno de Buenos Aires, con 61% de los votos. Cuatro años más tarde, lo reeligieron con el 64% de los sufragios.
Para 2015 se lanzó por la presidencia y ganó. Al 51.34% de los votantes no le importó que fuera un júnior con pésimo historial, que incluía contrabando de autopartes, ser acusado de robarse el 15% de las ventas de jugadores cuando era presidente del Boca; y ya como jefe de gobierno, un escándalo de espionaje, otro por desaparición de cadáveres y uno más por darle 2.1 millones de dólares por adjudicación directa a su amigo, el narrador de fútbol Fernando Niembro.
La élite económica y sus medios -particularmente Clarín- elevaron a Macri, creando la percepción de que era urgente sacar al kirchnerismo del poder. Pero ¿lo era?
La presidencia de Néstor Carlos Kirchner Ostoić (2003-2007) significó un renacimiento para Argentina que, durante su mandato, tuvo un crecimiento promedio anual de 8.68% y un incremento en las reservas internacionales de 33 mil millones de dólares. En 2006, pagó toda la deuda de su país con el FMI (9 mil 810 millones de dólares), a fin de que el citado organismo no tuviese injerencia en sus políticas económicas.
Pero, así como de Perón, Isabel solamente tenía su apellido, Cristina Fernández de Kirchner nada más poseía tal cosa de su marido. En su primer mandato (2007-2011), todavía con Néstor vivo –y siendo el poder tras el trono–, Argentina creció un promedio anual de 5.27%, pese a la crisis financiera mundial. Pero tras la muerte de su esposo, ocurrida en octubre de 2010, Cristina naufragó. El crecimiento promedio anual de su segundo periodo (2011-2015) fue de apenas 1.6%. Además, su talante imperial le granjeó muchas animadversiones.
Con todo y eso, el kirchnerismo (2003-2015) redujo la deuda de 166% a un 41.8% del PIB, la pobreza a un 10.8% y la indigencia a un 4.2%; durante su gestión, el salario mínimo pasó de 260 a 4 mil 400 pesos argentinos. Con este, se podían comprar 185 litros de leche en 2003; en 2015, al final del kirchnerismo, 440. Y la clase media aumentó 50% (de 9.3 a 18.6 millones de personas), de acuerdo con el Banco Mundial.
Las y los argentinos están pagando un precio muy alto por haber creído en la fantasía futbolera. Con el gobierno de Cambiemos –la coalición macrista–, la electricidad ha subido 562%, el agua un 338% y el gas un 223%. Lo anterior es consecuencia de la eliminación de los subsidios que decretó Macri. El de la electricidad cayó de 70 a 18% y en 2019 lo hará al 10%. En el caso del gas, pasó de 80 a 30% y en 2019 será de 0%. Para 2018, el gas aumentará otro 36%, el agua 40% y la electricidad un 56%.
Con Macri, la deuda externa subió 35% -supuestamente, para combatir el déficit fiscal-, alcanzando el 60% del PIB. Como si tuviese la encomienda de generar una nueva crisis económica, para facilitar la entrada en escena del FMI, Macri creó una reforma fiscal que facilitó la huida de capitales, ya de por si inquietos con el endeudamiento. Así, el peso argentino se devaluó 22% en mayo. El kirchnerismo dejó la paridad en 9.86 pesos por dólar. Ahora es de 25.49. Y no fue todo: En 15 días perdió 10 mil millones de dólares en reservas, intentando contener la devaluación. También subió las tasas de interés al 40%. El final era previsible. Macri le pidió 30 mil millones de dólares prestados al FMI, que ahora impondrá políticas económicas –es parte de las condiciones para dar ese dinero–… donde los que pagarán, otra vez, serán los pobres y la clase media.
Los argentinos saben lo que significa pedirle prestado al FMI y lo rechazan. La semana pasada, la oposición –kirchnerista y no kirchnerista–, se unió, al fin, avalando en el Congreso una ley para frenar las alzas en gas, agua y electricidad. Apenas la aprobaron, Macri la vetó. ¿Argentina seguirá perdonándolo?
Comicios: Hoy será la primera vuelta de las elecciones para gobernador en California. La última encuesta, efectuada por la UC Berkeley (22-28 de mayo, 2,106 entrevistas, +/- 3.5% como margen de error), señala que el demócrata Gavin Newsom (33%) y el republicano John Cox (20%) pasarán a la segunda.
A 26 días de la elección, esto dice Oraculus.mx: AMLO tiene entre 44-51% de las preferencias; Anaya entre 25 y 32%; Meade entre 18 y 23%.
Twitter: @gerardofragosom
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