VENDEN DROGA EN EL SWAP MEET SIGLO XXI

Es el móvil de al menos tres asesinatos recientes.

 

Como parte de las investigaciones que permitan dar con el asesino de Julio Alberto Murillo, el estudiante acribillado el fin de semana en el Swap Meet Siglo XXI, los detectives  se toparon con la poca cooperación de los locatarios.

 

“A partir de que ocurrieron los hechos todo mundo cerró las cortinas y nadie quiso dar información.El día de ayer igualmente estuvo cerrado y el día de hoy estamos tratando de buscar a los locatarios para sacar información y ver si hubiera otro indicio en dichos locales” declaró el lunes, en conferencia de prensa, Miguel Ángel Guerrero, Coordinador de la Subprocuraduría de investigaciones especiales.

Julio Alberto fue ultimado a balazos el sábado pasado en los pasillos del lugar.

Las autoridades dicen que aun no tienen muchas pistas para resolver este crimen. Uno más de los casi 800 homicidios ocurridos este año. El funcionario estatal dijo que hasta el momento no hay elementos que determinen alguna irregularidad en el caso de la victima pero reconocieron que en ese sitio han sido asesinadas tres personas y en los todos esos casos el móvil fue la venta de droga.

“Han sido tres y los tres  se han resuelto en el tema del narcomenudeo que es lo que nos han dicho las personas detenidas, que fueron ajustes de cuentas por trabajar para grupos rivales en la venta de droga”

Guerrero fue enfático en que no han encontrado nada, como para presumir que el crimen de Murillo estuviera relacionado al mismo problema.

Aparentemente un familiar del joven que acababa de solicitar su ingreso a la Universidad tiene un puesto de venta en el Siglo XXI  y por eso se le veía ahí con frecuencia.

La autoridad investigadora dijo que locales en los que ocurrieron los homicidios anteriores “sí se expedía droga al narcomenudeo”, pero hasta ahora no pueden decir lo mismo del local vinculado a Murillo.

 

Los compañeros y el director de la Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas donde estudiaba Murillo han mostrado su consternación por el asesinato.

Demandan justicia por el alumno que describen como bueno y alguien que no tenía problemas.

Algunos han salido a la calle ha recolectar fondos para ayudar a la familia de Julio Alberto y se les vio “pasando el bote” en la garita de Otay.

 

Pero la solidaridad de los estudiantes contrasta con el silencio de los comerciantes del Siglo XXI.

 

 

 

Anuncios