SE ACABA LA MALLA FRONTERIZA PERO NO LOS CRUCES

La dinámica en la frontera ha cambiado dicen los que la habitan.

 

Por Vicente Calderón

Tijuana, viernes 30 de marzo de 2017.

 

 

En la orilla nacional  crecen nopales y magueyes
Son parte del pequeño huerto de Reginaldo Marquez, residente de la última casa en la
frontera
“Para producir pulque de  maguey azul” explica este hombre que ha vivido durante 10 años junto al final del cerco fronterizo.
“Un poquito de cebolla,cilantro y arboles frutales” agrega.
En vecindarios como este es donde construirían el muro que prometió Donald Trump.
“Yo  no se ni para que dicen eso del muro si ya está la lámina esa” dice una mujer que prefiere no dar su nombre y que también tiene mucho tiempo como moradora de una de las colonias más al norte de al ciudad.
Ambos coinciden con muchos de sus vecinos. No  creen que  la construcción de la barda que propone el presidente norteamericano afecte mucho su vida. Algunos hasta  la usan como parte de su casa.
Entre las viviendas más humildes y pegadas a la linea internacional hay las que usan la cerca como límite de su patio.
Este es uno de los pocos lugares donde todavía es posible cruzar con relativa facilidad la frontera entre México y Estados Unidos. Es la colonia “Nido de las aguilas”  el lugar donde termina el cerco metálico que divide a las ciudades de Tijuana y San Diego.

“Hay sensores de movimiento, hay  helicópteros, camionetas que andan todo el día. Es difícil que alguien se les pase por aquí” comenta la señora.
Desde su sencilla vivienda el Sr. Marquez ha visto que la dinámica de los cruces ha cambiado con los años
“Más familias se están pasando,  cruzando pero se entregan “.
Explica que se trata de mujeres y niños que buscan los detenga la patrulla fronteriza norteamericana.
Pero bajo los arbustos quedan rastros de quienes duermen  o hasta cocinan esperando burlar la vigilancia.
“Es molesto porque a veces cuando encuentran a algún grupo de familia, algunas personas que van a cruzar, luego luego se viene el montón de helicópteros” agrega la dama que no quiso ser identificada.
Pero ella igual que los niños que juegan en estas calles dicen que los que cruzan la frontera frecuentemente son las naves norteamericanas que invaden el espacio mexicano.
“Se meten pa’ acá y nadie les dice nada ”  refiere el pequeño Héctor otro habitante del barrio.
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