EL MURO CERCA

barda-fronteriza

Pero no de aquí.

 

Por Vicente Calderón

Tijuana, viernes 27 de enero de 2017.

 

En Tijuana la frontera se hunde en el mar.

Sube y baja por los cerros y se ha multiplicado hasta crear tramos donde hay tres cercos que sirven para atrapar a quienes intenten entrar a California ilegalmente.

Por eso el anuncio de construir un muro  que divida a México de Estados Unidos no es algo nuevo para los residentes de esta zona. Lo hemos vivido desde hace más de 20 años.

Todavía este jueves se reportó el reforzamiento de los barrotes metálicos con alambre entre uno y otro para cerrar las posibilidades de colarse por esos huecos.

Los bajacalifornianos han aprendido a convivir con el muro, la cerca, la barda o como quiera llamarle.

Han visto como en años recientes  la barda ha seguido creciendo con placas metálicas que se añaden en su parte superior o con alambre de púas en lo alto de la segunda cerca. Del tipo que se usa en lo alto de los muros de una prisión.

Junto con las barreras físicas que se han levantado y reforzado en este límite del encuentro entre México y Estados Unidos, también se ha reforzado la vigilancia con tecnología ( sensores de movimiento en el terreno, cámaras en lo alto de torres de vigilancia o iluminación artificial) y un incremento del patrullaje.

Todo esto empujó a los migrantes al este. A zonas más agrestes, de climas extremos y alejadas de la vista de los norteamericanos.

Ocasionalmente todavía se encuentra a unos cuantos que intentan burlar la vigilancia fronteriza estadounidense en este lado, pero la mayoría lo sigue intentando en los límites al este de Tijuana o ya de plano en el municipio vecino de Tecate donde la cerca no es continua.

Pero la migración no ha acabado. Solo se ha encarecido. Tijuana se volvió desde hace tiempo en uno de los puntos de cruce más caros, ( si no es que Él más caro ) de toda la frontera para ingresar sin documentos a Estados Unidos.

Generalmente son deportados que vuelven a emigrar para regresar con sus familias y los trabajos que ya tenían en comunidades norteamericanas.

Ellos tienen la base social o  familiar que les ayude a pagar el cruce por el mar en un bote o por la frontera con la ayuda de bandas criminales que tienen como cómplices a corruptos agentes norteamericanos. Que llega a costar hasta 13 mil dólares por persona.

Hoy que avanza el proyecto de construir un muro en la frontera, gracias a que Donald Trump llegó a la presidencia norteamericana es muy probable que no empiece por esta zona, pues hay áreas como Texas o Arizona donde no hay cerca como la que existe aquí y es por allá donde entra la mayor cantidad de personas.

Por cierto la mayoría no son mexicanos sino centroamericanos o procedentes de otras naciones.

Pero después de reconocer que el muro que ordenó Trump está lejos de aquí,es necesario que los mexicanos piensen en las consecuencias -que no serán las que anuncia el empresario metido a político- pero que nos afectarán de otras maneras.

 

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